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A Pérez-Reverte le han llovido tortas por parte de mujeres y mujeristas (ya saben, esos varones que adulan lacayunamente al sexo opuesto, venga o no a cuento), y a mí me ha alcanzado algún zurriagazo de la indignación suscitada, en tanto que “cómplice”. Pero a él le ha caído la gorda —lo digo sin doble sentido—, como es natural y como autor de la pieza. Lo más suave que le han dicho es “machista”, seguido de “cabrón” y “neonazi”, e imagínense de ahí en adelante.
Si bien la población de hoy de China es relativamente joven, para mediados de siglo se convertirá en una de las más sociedades más avejentadas.
Este "mundo viejo" estará formado por países con altos impuestos satisfechos por fuerzas de trabajo cada vez más pequeñas. Mientras tanto, el "mundo joven" en África e India estará marcado por la actividad y el dinamismo.
El consejero ha dicho que el hiyab no impide la comunicación y que si la niña vistiera una prenda que lo impidiera se le prohibiría la entrada.Ni el hiyab ni el chador ni el niqab ni la burka prohíben la comunicación. Al menos no más que esas gruesas gafas negras que los adolescentes legañosos suelen usar en las primeras horas de clase. Todos esos tocados sólo tienen un objetivo, que es el de borrar a las mujeres del espacio público. Cualquier objeto puede escapar, desde la interpretación del que lo usa, a la condición simbólica general. Así algunas mujeres pueden argumentar, incluso, que usar el pañuelo es una forma de coquetería... islámica.En nuestro espacio público sólo se tapan los cadáveres.
Lo que no sabe Espada es que el Burka es progresista y de izquierdas.
JCR
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