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Los gobiernos -según Klein- utilizan el estado postraumático de los ciudadanos tras un desastre para debilitar sus libertades y eliminar sus derechos civiles en favor del absolutismo y en beneficio del capital. "Si se puede rehacer una personalidad -argumenta Klein- también se puede rehacer un país".
Bob Higgs explica en Crisis y Leviatán: Cuando tienen lugar las crisis, es el Estado el que gana poder, en lugar de una especie de emergente utopía del mercado.
El libro ofrece no tanto un argumento sino más bien una yuxtaposición dantesca de temas y desarrollos supuestamente paralelos en el mercado global.Mr Klein ha declarado significativamente: "Creo que la gente se cree sus propias sandeces. La ideología puede ser una poderosa fuente de avaricia". Por lo que se refiere al best-seller "Shock Doctrine" este es quizá el fondo de en lo que está la propia Klein.
La cuestión es, ¿realmente se puede permitir el Cuerpo Nacional de Policía desviar de sus funciones principales a su principal unidad de élite? ¿Realmente es idónea la seguridad que proporcionan en zonas de guerra un puñado de policías con fusiles de asalto?
Aquiles me lanza un guante que recojo. En su opinión, el caso Blackwater ilustra por qué no funcionaría un sistema ancap. ¿Quién juzgaría a los criminales si no hay Estados? En su opinión nadie, de ahí que se declare "un fiel defensor del monopolio de la violencia por parte de un Estado ridículamente pequeño, controlado y vigilado, pero Estado al fin y al cabo".
La reflexión de Aquiles es bastante común, pero no por ello correcta. Pretender construir un sistema cerrado y sin conflictos resulta irreal. La violencia juega y jugará un papel en las relaciones interpersonales. Habrá gente que se beneficie de no respetar la propiedad ajena (ya sea por lucro monetario o por simple sadismo) que se negará a resolver sus problemas de manera pacífica y paccionada. La cuestión no es si un sistema anarquista elimina todos esos casos, sino más bien si es mejor o peor que un sistema estatista para frenarlos, contenerlos y reprimirlos.
"¡Almadenenses y españoles todos!....(¡Franco! ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!) Después de tres años de guerra, cinco de post-guerra y nueve de una pertinaz sequía, hoy España, cuna de civilizaciones, estandarte del catolicismo ....."
Nueve años de pertinaz sequía. Ni Greenpeace habría soñado tanto.
Hoy, Octubre de 2007, mientras una "gota fría" de las de Mariano Medina hace de las suyas, publica el Instituto Nacional de Meteorología el dato de la precipitación media anual en España durante el ultimo año hidrológico (1 de octubre-30 de septiembre). Han sido 701 mm (litros/m2). Un poco más de la media. Nos dicen, repiten, machacan, desde que se acabó la guerra, que España se seca. Arriba pongo la gráfica de la precipitación media anual desde 1947. Juzguen ustedes.
Esto me viene a la mente por hechos que en España suceden continuamente, todos los días, y que me vienen de perlas para ilustrar este post. Por ejemplo: que el presidente de una comunidad autónoma dice que va a convocar un referéndum, y que le da igual lo que diga la ley, que él lo va a hacer porque le da la gana. Por ejemplo: se amenaza de muerte a un representante político en Cataluña, y los que han cometido la amenaza pasan diez minutos en el juzgado y se van a su casa. Por ejemplo, que la dichosa ley de las banderas no se cumple en determinadas comunidades autónomas. Por ejemplo, que un tal Jaume d’Urgell se enfrenta a una multa por quitar la bandera que representa a todos los ciudadanos y poner una que representa sus ideales, y dice que si le ponen una multa no la piensa pagar. ¡Olé! Como está en contra de mis ideales, no pago la multa. Que paguen los pringados, que yo seguro que tengo detrás un montón de apoyo intelectual y político. Que pague la señora que ha dejado el coche en doble fila un momento porque ha ido a la guardería a recoger a sus hijos en el descanso de uno de sus tres trabajos. ¡Esos pringados son los que tienen que pagar! Yo la multa no la pago.
Coase se imagina qué sería de España si Rajoy fuera Liberal. También nos enseña cómo se prepara China para los juegos olímpicos.
JCR
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