– Usted no será de por aquí.
– No. Soy del norte.
– La tierra de los conquistadores... –hace un ademán amplio, que el otro entiende mal.
– ¿Galicia?
– Ésta, ésta. Extremadura. Ahora no está de moda señalarlo. Dicen los chiquilicuatres que no conviene... Lo bueno será volvernos todos chiquilicuatres.
– Bueno, son modas. Ya pasarán.
– Eso no pasa, hombre, esas chorradas se asientan; llevamos años así. El otro día, en Cáceres, me quedo escuchando las explicaciones de un guía a unos turistas. Los conquistadores sólo querían oro y mujeres, eran unos analfabetos y unos tales y unos cuales. Me cabreó el tío. Le dije: si fueran así, usted mismo sería un conquistador. El tipo no lo cogió al principio, hasta se sintió halagado de que le llamase conquistador, pero enseguida cayó. Me miró con mala leche y estuvo por replicar, pero no debió de ocurrírsele nada y siguió hablando para los turistas, cambiando de tema.
Admira sin tapujos la conquista.
– Usted no puede felicitarse y beneficiarse de la cultura española por su extensión por el mundo, ¿no?, y condenar a los que lo hicieron. Sería el colmo del descaro... De acuerdo, no todo en la conquista estuvo bien, no hay nada humano que esté bien del todo, pero fíjese usted, los españoles no eran mejores ni peores que los indios, que siempre estaban en guerra entre ellos. Pero los españoles llevaban una civilización muy superior...
El viajero da otro giro a la charla:
– Usted la cree superior porque tiene un criterio eurocéntrico. Pero no es un criterio objetivo. Seguramente ellos pensarán que los bárbaros eran los nuestros y con la misma razón. Creo que el Parlamento mexicano tiene pensado instituir de nuevo los sacrificios humanos, para recuperar las auténticas raíces del país.
El otro mira al viajero algo perplejo, pero reacciona bien.
– Sí, eso está muy en razón: o se hacen las cosas bien y a fondo, o no se hacen. Una persona seria debe despreciar los prejuicios, y más los que vienen impuestos por la barbarie de los conquistadores. Tengo entendido que la carne humana es más tierna y sabrosa que las que comemos habitualmente. No lo he probado todavía, mis prejuicios me tienen atenazado. Además, las leyes que tenemos, leyes absurdas que no entienden al "otro", que no admiten la diferencia... Yo también he oído que se están recuperando o reinventando las lenguas indígenas, para declararlas oficiales y publicar todos los documentos en todas ellas. Son cientos de lenguas, tengo entendido.
– Hombre, eso es una enorme riqueza cultural inmensa, no puede dejarse perder, sería un crimen. Además, imagine la cantidad de puestos de trabajo que se crearían, traductores, fabricantes de papel, impresores... El paro se acabaría, probablemente. Podría ser una buena vía para salir definitivamente del subdesarrollo.
– ¿Y qué me dice de recuperar las religiones aquellas? El catolicismo, eso ya lo sabemos, fue nefasto. Es nefasto, quiero decir.
– Además tendríamos que devolverles el oro que les robamos, sería lo justo.
– Eso está muy puesto en razón. No sé por dónde andará hoy día ese oro, pero estoy seguro de que si se lo busca se lo encuentra, con lo avanzadas que están las técnicas detectivescas.
– Pero eso no puede hacerse de forma unilateral. Sería una injusticia. Quiero decir que nosotros también tenemos cuentas que saldar con los romanos, los tíos vinieron a llevarse el oro que había en la península, y la dejaron esquilmada.
– Ah, pues sí... Pero ahí no estoy yo muy seguro, porque el estado italiano actual podría no declararse heredero de la Roma antigua, ¿comprende?
– No había caído yo en eso. Pero, ahora que recuerdo, anda por ahí mucha gente afirmando que España no existía como nación hasta hace muy poco, no sé si hasta los Borbones, o la invasión francesa, o más tarde aún. Así que, en definitiva, no les deberíamos nada a los americanos. Incluso podríamos sostener que los que fueron allí ni siquiera eran españoles.
– Mire usted, me asombra su sutileza. Pero podemos ir más allá. He oído a intelectuales y políticos de mucho talento decir que España en realidad no existe, que sólo hay un estado español; por lo tanto, los españoles tampoco existimos, excepto, ya me entiende usted, como nombres en los registros del estado, para los impuestos y cosas de esas, y pare usted de contar...
La conversación sigue así un rato, con casi perfecta seriedad, sin una sonrisa. Al viajero, su interlocutor le cae bien.
– No será usted profesor o algo así.
– No, no... Soy vendedor. Vendo maquinaria agrícola.
– Pienso reproducir sus palabras, en lo que recuerde, para un trabajo de prensa que hago sobre la Vía de la Plata. Me gustaría poner su nombre.
– ¡Uff...! Periodista... Cualquiera se fía de los periodistas. Mire, apenas si leo de la prensa los titulares. Para no cabrearme, ¿sabe usted? Si quiere ponga que me llamo Jerónimo.
– Yo tampoco leo casi la prensa. No tendrá muchos contertulios para estos temas.
– Ninguno. Los amigos me llaman plasta cuando me pongo a ellos... Así que nada, son los tiempos.
La charla sigue en la cantina de la estación de Mérida en torno a unas cañas de cerveza. Viene el tren y se despiden. El caminante, con la decisión de dejar pasar el verano antes de volver a la carga sobre la calzada extremeña.
Ignora en ese momento que la interrupción durará un año largo.
(De Viaje por la Vía de la Plata. Saldrá en noviembre)
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"Ortega, quizá el principal pensador español del siglo XX, cuando descendía a la política y la historia, descendía. Por lo demás, Azaña coincidía con diagnósticos orteguianos como el referido a la Semana Trágica: “¿Por ventura necesitábamos estos hechos para averiguar que España no existe como nación?”. O el de que los españoles “ofrecemos a la vida un corazón blindado de rencor”, y su historia era la de una enfermedad: “Las clases gobernante han gobernado mal no por casualidad, sino porque España estaba tan enferma como ellas”. Por tanto, ¿No es cruel sarcasmo que luego de tres siglos y medio de descarriado vagar, se nos proponga seguir la tradición nacional?” Conclusión: “En un grande, doloroso incendio, habríamos de quemar la inerte apariencia tradicional, la España que ha sido, y luego, entre las cenizas bien cribadas, hallaremos como una gema iridiscente la España que pudo ser”. Nada distinto, en esencia, de las proclamas de Lerroux a sus jóvenes bárbaros, cuyo lenguaje, no tan fino, prescindía de “gemas iridiscentes” e iba al grano”.
“Casi nadie contestaba a estas tiradas. Uno de los pocos, el sólido investigador y ensayista Menéndez Pelayo, deploraba: “presenciamos el lento suicidio de un pueblo que, engañado por gárrulos sofistas, emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan, hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la Historia hizo de grande, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, la única cuyo recuerdo tiene virtud bastante para retardar nuestra agonía. Un pueblo viejo no puede renunciar a su cultura sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil”.
Alcalá-Zamora podía estas más de acuerdo con Menéndez Pelayo que con Ortega, pues su posición ante el supuesto problema de España, como ante la crisis del 98, fue mucho más pragmática y tradicional. Sin embargo, Ortega y los suyos irrumpían en el panorama español con verdadero empuje, y muy pocos osaban alzarles la voz.
"Para Ortega y Azaña, la historia de esos tres siglos parecía resumirse en la Inquisición y el supuesto genocidio de indios americanos. No obstante, en ese “descarriado vagar”, la enferma España había frenado la expansión de los turcos y de los protestantes, explorado gran parte del mundo, poniendo por primera vez en comunicación a los continentes y creado el primer circuito económico realmente mundial, había conquistado y poblado América de ciudades nuevas, muchas de ellas de gran belleza, fundado universidades –las primeras de América y la primera de Asia, entre otras– y centros de cultura, evangelizado a millones de personas (lo cual no tenía por qué interesar a Ortega, pero interesaba a los españoles del siglo XVI), desarrollado principios de derecho internacional y complejas instituciones políticas, creado un arte y literatura más que notables. Etcétera. Si tales hecho resultaban desdeñables para los apóstoles de la “España vital” y la “inteligencia”, ¡da vértigo pensar en las proezas que realizaría la nación, una vez ellos la refundasen y curasen de su “enfermedad”!
(En Los personajes de la república vistos por ellos mismos)
A la progresía no le ha hecho gracia la publicación de las memorias de Queipo de Llano, porque Fernández-Coppel, su compilador, ha dicho que había que situar a Queipo "en su contexto", y tratarlo con "sus luces y sus sombras". Ellos prefieren opiniones contundentes y sin matiz alguno, como la de Bartolomé Clavero: "Queipo era un monstruo y eso estaba ya más que demostrado"; o la de Ian Gibson: "Fue un criminal y un energúmeno. Incitaba a matar y a violar en masa". La frase de Gibson suena extraña en quien "comprende Paracuellos" y, al estilo talibán, pide volar el Valle de los Caídos: siendo tan comprensivo, ¿no debería más bien felicitar a Queipo por imitar a sus héroes del Frente Popular? Y lo de Clavero, habrá que preguntar cómo considera a Carrillo, responsable de la mayor matanza de prisioneros de la contienda, del intento de volver a la guerra civil aprovechando la coyuntura tras la guerra mundial, y de muchas muertes más, incluso entre los suyos. Porque ocurre que los mismos que dicen detestar a Queipo por su represión, hacen doctor honoris causa a Carrillo, lo pasean, lo invita el gobierno, lo festejan Peces Barba y tantos más, compran y loan sus memorias... Lo cual demuestra que si odian a Queipo no es por los actos que le atribuyen, pues en otros personajes ni los toman en cuenta, sino solo porque el detestado general venció al Frente Popular en Andalucía. ¡Qué pueden importar crímenes y atrocidades a un Gibson el dinamitero, a un Casanova, a un Espinosa, a un Aróstegui, no sé si también a un Clavero...! No, hombre, no, lo que les enfurece es la derrota de los suyos, aunque, hipócritamente, exploten a los muertos para disimular y resucitar de paso viejos rencores, con vistas a sacarles tajada política.
Escribe Queipo en sus memorias: "Otra columna, en fin, ocupó Baena, en donde el salvajismo de la horda tuvo su mayor exponente: mujeres embarazadas a las que abrieron los vientres para sacar los fetos (...) niños que fueron colgados por los pies de los balcones, tras abrir sus vientrecitos, para recrearse viendo cómo caían a la calle los intestinos (...), violaciones de todas clases, asesinatos perpetrados con los mayores refinamientos de crueldad (...)". Y señala Fernández Coppel cómo 91 personas fueron allí muertas a hachazos por los amigos de nuestros historiadores lisenkianos. O las 24 personas quemadas vivas con gasolina en otro episodio. Y tantos otros hechos semejantes, aunque en aquella parte de Andalucía duraron poco. Por supuesto, Queipo y los suyos practicaron un castigo feroz sobre los culpables... y seguramente sobre muchos inocentes que simplemente estaban por allí. No se trata de disculpar la represión de Queipo, sino, como dice Fernández-Coppel, de situarla en su contexto, eso que a nuestros lisenkos de la historia tanto indigna por lo que muestra sobre el Frente Popular de sus amores.
Como señalé en el primero de estos comentarios, la represión de Queipo fue la "normal" en los dos bandos. Por desgracia, ambos practicaron el terror, como ocurre cuando los odios se desbocan y la ley cae por tierra. Y hoy sabemos perfectamente quiénes destruyeron la ley, abriendo paso al terror. Casanova me atribuye la versión de que "la república provocó la guerra". No sé si lee mal o le han contado un cuento. Fue la izquierda, y especialmente el Frente Popular, la que destruyó la república, arrasando lo que de democrático tenía esta, y con ello causó la guerra. Guerra deseada por los socialistas y otros muchos, aunque, claro, habrían preferido un desenlace distinto.
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**** Redondo Terreros: "Sólo se vencerá ETA con un acuerdo entre Gobierno y oposición"
Pues no. El gobierno de Aznar estaba acorralando a la ETA sin necesidad de acuerdo con el PSOE. Zapo pareció unirse a Aznar, pero solo para traicionarle mejor. El PSOE siempre ha colaborado con la ETA (¡tienen tanto en común!), con el cuento de la solución política. El terrorismo del GAL no fue una excepción, pues, aparte la corrupción de rigor, lo utilizaba para presionar y entrar en "negocios" con la banda. Lo que le faltó a Aznar fue, quizá, la denuncia pública y clara de esa colaboración, dejándose engañar por Zapo y su pandilla. Una denuncia coherente del PSOE habría entonces contribuido mucho a marginarlo y, con un poco de suerte, a hundir a este partido, la mayor plaga que ha soportado España desde hace más de un siglo. Ahora, en cambio, es el PP el que corre un riesgo creciente de hundirse.
**** En cuanto al PP, tres salidas: un golpe de timón por los aznaristas (llamémosles así) que expulse a la banda de los "hedonistas", lo que de momento no se ve por ninguna parte; una conversión total del PP en sucedáneo del PSOE, camino que hoy lleva aceleradamente; y una desintegración del partido al estilo UCD o algo así, tendencia también cada vez más clara (Galicia, Navarra...). La inepcia y pusilanimidad de los aznaristas hará que una de las dos últimas tendencias se imponga. De estas dos, la menos mala sería la última, porque permitiría, en principio, rehacer un partido algo decente.
**** Insisto a los lectores: lamentarse por la prepotencia progre en los medios no conduce a nada. Cada uno puede hacer cosas mucho más útiles que lloriquear. Piénsenlo.
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"La de España fue considerada una de las mayores victorias por los musulmanes, deslumbrados, según sus poetas, por su belleza, riqueza y fertilidad. Pudo darse entonces por concluida la existencia de España, a punto de transformarse en Al Ándalus. El triunfo produjo, no obstante, una mortal aversión de Muza hacia su subordinado Tarik, que había desobedecido la orden de permanecer quieto en el sur de la península. Surgió una feroz rivalidad entre ellos por la gloria y las riquezas, hasta el punto de que Muza, conquistador del Magreb, golpeó e hizo azotar a Tárik en Toledo. A su vez, Tárik informaba al califa de Damasco, Al Ualid, máxima autoridad político-religiosa del Islam, perteneciente a la familia de los Omeyas, acusando a Muza de codicia y arbitrariedad. Muza, además, practicaba el nepotismo colocando a sus hijos en los más altos cargos: a Abdelazis le cedió el gobierno de España. Ualid llamó a los rivales a Damasco, pero murió antes de la llegada de Muza. Su sucesor, Solimán, ordenó a Muza retrasar su entrada en Damasco, para no deslucir su propia accesión al poder, pero Muza, imprudentemente, le desobedeció, y entró en la ciudad en una auténtica apoteosis. El enfurecido califa confiscó todo el botín traído del ya anciano conquistador de España y lo paseó por Damasco, con una soga al cuello.
Entre tanto, Abdelazis, gobernador o valí de España, se había casado con la viuda de Rodrigo, Egilo. Trasladó la capital a Sevilla, la ciudad más grande y rica del país, donde había quedado lo más florido de la nobleza romana y parte de la tervingia, y adoptó, por influencia de Egilo, algunas formas del poder gótico, como la prosternación ante él, tomada a su vez de Bizancio. Corrió el rumor de que Abdelasis se había hecho cristiano en secreto, y unos conjurados lo degollaron y enviaron su cabeza a Solimán, quien la presentó a Muza, padre del asesinado, preguntándole por burla si la conocía. El califa también hizo morir a los otros dos hijos de Muza, que terminó falleciendo de melancolía mientras peregrinaba a la Meca.
Parece que algunos nobles godos y romanos se había refugiado en el norte, entre ellos un espatario de Don Rodrigo, llamado Pelayo, enemigo de los witizanos, que habían asesinado a su padre, Fávila o Fáfila. Supuestamente, Pelayo habría huido de Toledo escoltando una parte del tesoro, a Asturias adonde ya antes había escapado de Witiza. Asturias, aún débilmente dominada por los islámicos, había sido rebelde a Toledo, pero debió de darse algún acuerdo entre los refugiados y grupos de astures contrarios al poder árabe. Según la leyenda, el gobernador musulmán de Asturias, Munuza, se enamoró de Adosinda, hermana de Pelayo, el cual se opuso al enlace. Apresado y enviado a Córdoba, Pelayo se había fugado y vuelto al norte, donde se rebeló (quizá por segunda vez) con unos cuantos seguidores, en los agrestes Picos de Europa.
Munuza envió entonces contra él un destacamento al mando del general Alkama. Con él iba el obispo Don Oppas, uno de los witizanos, para tratar de convencer a los rebeldes. El encuentro se dio en Covadonga, en una fecha imprecisa entre 718 y 722, y comenzó con el célebre diálogo entre Oppas y Pelayo. El obispo le intimó: "Trabajas en vano. ¿Qué resistencia has de oponer en esta cueva cuando toda España y sus ejércitos unidos bajo el poder de los godos no pudieron resistir el ímpetu de los ismaelitas? Atiende mi consejo: retírate a gozar de los muchos bienes que fueron tuyos, en paz con los árabes como hacen los demás". Pelayo tenía otra opinión sobre los acomodaticios y colaboracionistas: "No quiero amistad con los sarracenos ni sujetarme a su imperio. Porque ¿no sabes tú que la Iglesia de Dios se compara a la luna, que estando eclipsada vuelve a su plenitud? Confiamos, pues, en la misericordia de Dios, que de este monte que ves saldrá la salud para España. Tú y tus hermanos, Don Julián, ministros de Satanás, determinasteis entregar a esas gentes el reino de los godos; pero nosotros, teniendo por abogado ante Dios Padre a nuestro Señor Jesucristo, despreciamos a esa multitud de paganos...".
La conversación pudo ser una invención posterior, o bien estar desfigurada, pero refleja circunstancias y actitudes del momento. Como fuere, la pequeña hueste de Pelayo, apoyándose en el escabroso terreno, logró aniquilar a las tropas musulmanas, de número ignorado, al mismo Alkama y probablemente a Oppas. Fue el primer revés algo serio de los musulmanes. Munuza residía en Gijón y trató de huir hacia el sur, pero los rebeldes los alcanzaron y mataron. Esta historia, aun si envuelta en leyendas, es en conjunto verosímil. Las imprecisiones de las crónicas han inspirado un sin fin de lucubraciones posteriores. Algunos estudiosos han considerado a Pelayo astur (pudo pertenecer a la nobleza hispanorromana), o, sin ninguna base firme, gallego de Tuy, o cántabro o hasta británico, o han negado su existencia, o han atribuido la rebelión a causas económicas (impuestos) obviando las políticas y religiosas, han hablado de "matriarcados", o calibrado la batalla como una escaramuza intrascendente, etc.
Sin embargo el fondo de realidad de los viejos relatos es evidente: en Covadonga, hacia el año 722, saltó la chispa de una rebelión que permitió fundar un reino independiente en la cercana localidad de Cangas de Onís, y luego ampliarlo hacia Galicia, Cantabria y Vasconia. Ese reino tomaría, desde el primer momento o desde poco después, carácter político como entronque con el reino hispano-godo y recuperación de la España perdida contra los "moros"; y religioso cristiano. La victoria de Pelayo ocurrió en una región romanizada y cristianizada, aunque más débilmente que otras zonas del país, y apoyándose en una masa local que llegó a compartir el proyecto político y religioso, pese a su tradicional oposición a los godos.
Las crónicas árabes conocidas, muy posteriores a las cristianas, menosprecian la acción y la explican como una derrota rebelde, aunque incompleta: "La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron [a los seguidores de Pelayo] diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?". Pero, como reconoce melancólicamente el Ajbar Machmua, aquel supuesto desprecio les costaría muy caro, y los insurgentes "se convertirían en un grave problema". Pelayo arrebató a los árabes una extensa comarca de Asturias, incluyendo su ciudad más importante, la martítima Gijón, y su éxito le atrajo la colaboración de grupos cántabros, vascones y gallegos, volviendo todo el norte cantábrico muy inseguro para los musulmanes. También se convirtió en foco de atracción para cristianos españoles que vivían bajo poder árabe.
De todas formas se trataba de un reino muy precario, y la advertencia de Oppas tenía clara consistencia: ¿cuánto tiempo lograría resistir? Por fortuna para los rebeldes, los musulmanes no vieron entonces el alcance del foco norteño y dedicaron mayor esfuerzo a preparar la conquista de Francia. Pero allí, la anterior disgregación había sido superada por el caudillo Carlos Martel (Martillo) destacado militar –aunque no oficialmente rey– que había unificado los diversos reinos, extendiéndolos desde los Países Bajos hasta los Pirineos y por el sur de Alemania, hasta Austria. El ejército musulmán, siempre relativamente pequeño, consiguió avanzar hasta el centro de Francia, donde Martel lo derrotó en Poitiers, diez años después de Covadonga. No obstante, los árabes fueron capaces aún de conquistar gran parte de la Provenza y en 735 invadían la Borgoña, donde numerosos nobles establecieron pactos con ellos, al modo del conde Teodomiro y otros oligarcas en España. Martel tuvo que emplearse a fondo para acabar con la amenaza, y lo consiguió hacia 737, aunque fracasó en la Narbonense.
Para entonces, el foco español se había convertido en un peligro lo bastante grave para que los muslimes abandonaran sus empresas ultrapirenaicas y concentraran sus energías dentro de la península, con lo cual Francia y el resto de Europa quedó a salvo de nuevas invasiones árabes (salvo una menor, por Sicilia, un siglo más tarde)".
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Morfina Roja
ISBN: 978-84-96088-86-3
Autor: Cristina Losada
Precio: 18.00
Desde su polémico paso por el servicio de Urgencias del hospital de Leganés, el nombre del doctor Luis Montes está asociado a un sustantivo siniestro: muerte. Durante los cinco años que impuso su ley en Urgencias, decenas de pacientes fallecerían en circunstancias extrañas. En medio de aquel clima enrarecido, una denuncia anónima hizo saltar el nombre de aquel anestesista a las portadas de todos los periódicos. Valiente, polémico y riguroso, «Morfina roja» es el apasionante resultado de la investigación emprendida por Cristina Losada para desentrañar las claves de un misterio que ha conmocionado a la opinión pública española.
**** "Información definitiva sobre el Congreso de Cáceres anunciado ayer en el blog:
Hemos tenido que cambiar la fecha AL SÁBADO 15 DE NOVIEMBRE. Disculpad las molestias".
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– El FORO ERMUA se suma y apoya la manifestación convocada por la Mesa Por la Libertad Lingüística para el día 19 de octubre de 2008 a las 17:30 en La Coruña contra el monolingüismo burocrático y escolar.
– Llamamos a la población a que acuda masivamente a dar su apoyo a esta concentración, a abandonar la apatía, a convertirse en participantes activos en la vida política española y a luchar por la defensa de sus derechos.
– La utilización de las lenguas regionales desde las burocracias locales y autonómicas para fomentar la política de la identidad etnolingüística y el nacionalismo no sólo es contraria a la Constitución, sino que supone una severa restricción de la libertad individual y de los derechos de los ciudadanos, además de afectar negativamente a la economía y a la igualdad entre españoles y reducir el horizonte vital y de oportunidades de la población.
– La movilización ciudadana para hacer frente a esta política lingüística es absolutamente necesaria y el FORO ERMUA está dispuesto a fomentarla y apoyar cuantas acciones se realicen en este sentido por el movimiento cívico y los partidos políticos que quieran comprometerse.
– La sucesión de iniciativas para hacer frente al salvaje intervencionismo lingüístico son pasos en el buen camino; la concentración en Vitoria el día 20 de septiembre, la manifestación en Barcelona el 28 del mismo mes, el manifiesto en defensa del derecho al uso de la lengua común y otros manifiestos como el del Club Financiero Vigo, son indicadores de que los ciudadanos no estamos dispuestos a permanecer impasibles ante la imposición y restricción de nuestros derechos desde los ámbitos del caciquismo local más reaccionario.
– Es necesario continuar unidos en esta senda de reivindicación y movilizaciones no cejando hasta que nuestras libertades queden restablecidas y garantizadas.
Comenta Queipo: "Yo me sublevé en Sevilla, en la idea de que nos mandaría a todos el general Sanjurjo, cuyo nombre no admitía discusión. La proclama que desde la radio de Tetuán nos dirigió (Franco) a todos me llenó de asombro. ¿Cómo, no habiendo muerto Sanjurjo hasta el día 20, él nos hablaba el 19 como general en jefe?" Asombro mayor por cuanto, según Queipo, Franco había sido el último en sumarse al alzamiento, y se había mostrado renuente al efecto. Por otra parte, sobre su elección posterior como jefe máximo efectivo, afirma: "Varios generales nombramos Generalísimo precisamente a quien se había negado sistemáticamente a intervenir en el movimiento, porque era el único que no restaría al dar unidad al mando para el desarrollo de la guerra".
Es decir, los jefes sublevados habían tomado la asombrosa decisión de nombrar su líder máximo a un militar reacio al alzamiento, que, además, era una nulidad militar, simplemente porque "no restaba" (como restaba el mismo Queipo, por sus antecedentes de golpismo republicano). Pasma que con tal criterio ganasen la contienda.
Ha habido una abundante literatura historiográfica de mesa camilla sobre los chismes, cálculos personales y advertencias de unos y otros, que acompañaron la elección de Franco. Pero la realidad parece mucho más simple y evidente, y de un carácter algo menos trivial: el golpe de Mola fracasó, y si el ejército de África no hubiera sido trasladado a la península, aun si por pequeñas fracciones, el destino de todos los generales alzados habría sido bastante lúgubre. Y el paso de aquellas fuerzas a la península y sus acciones posteriores se debían, precisamente a Franco. Dicho en otras palabras: Franco les había salvado a todos ellos y mandaba la única fuerza verdaderamente eficaz en aquellos momentos. Sin la osadísima acción de Queipo en Andalucía occidental, el traslado de aquellas tropas a la península habría sido muy azaroso, desde luego, quizá condenado al fracaso, y Queipo tiene toda la razón al reivindicar su mérito; pero en definitiva el elemento decisivo fueron las tropas de Franco.
En cuanto a la renuencia del Caudillo a sumarse al levantamiento militar, precisa algunos matices. Él, ya en la conspiración, procuró durante meses que fuera el gobierno quien arreglase el caos en que estaba naufragando el país, y mantuvo todo el tiempo una considerable desconfianza sobre los preparativos de Mola y los demás: recordaba la sanjurjada de 1932, y sabía que una nueva edición de ella sería absolutamente catastrófica. Parece que solo decidió pasar a la acción tras el asesinato de Calvo Sotelo.
Y desde ese momento se consideró el general en jefe del movimiento, lo que revela su poca confianza en Sanjurjo, y no solo en él. Para Queipo, el nombre de Sanjurjo no admitía discusión; para Franco era el militar escasamente leal que había facilitado la quiebra de la monarquía y después había organizado un chapucero golpe contra la república que él, Sanjurjo, había contribuido a traer, quizá más que nadie. Parece claro que no tenía confianza en él ni en sus dotes de estratega, y no le faltaban razones. Con Sanjurjo al mando, la derrota de los rebeldes habría sido mucho más probable.
En otro orden de cosas, explica Fernández-Coppel, el conquistador de Sevilla "siempre pensó que con la presencia de los generales Cabanellas, Mola y él mismo, Franco no se podría mantener como caudillo al finalizar la guerra. Con lo que no contaba es con que Mola moriría en accidente en 1937; Cabanellas moriría en 1938 y a él se le enviaría al destierro". Cuestión muy interesante que requiere más comentario.
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"PSOE Y BNG LO CELEBRAN
El PP gallego respalda la política lingüística de la Xunta y la "memoria histórica"
¡Ah, la pandilla de García Atadell, digo de Rajoy! Algunos creían que el PP no podía degradarse más. Pues sí, puede. Y bien a gusto. García Atadell triunfa en una "democracia" sin oposición.
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Unas distinguidas damas de la moderna y vanguardista Ciudad Condal están promoviendo la brillante iniciativa de que las integrantes del bello sexo hagan sus necesidades en la calle. Idea no tan novedosa como quizá ellas piensen –aun si no por eso menos meritoria– pues la exponía, incluso me atrevo a decir que con mayor brillantez y espíritu pionero, el intelectual progresista don Matías Matty Crevillente en fecha tan pretérita como 1992, según consta en el veraz y cuidadoso relato que del tema nos ha dejado nuestro llorado Moh Ul-sih:
"A todos nos ha ocurrido alguna vez. Una tremenda presión, unos retortijones angustiosos. Has de aminorar el paso, sentarte unos instantes por ver si cede la congoja, mientras perlan tus sienes gotas de sudor frío y, desesperado, buscas con los ojos la salvación que acaso por modo catastrófico llegue tarde. Una tortura del infierno que, ¡colmo de los colmos!, has de disimular a toda costa. Si alguien te mira, ¡malo!, desviarás tu propia mirada, tragándote tu dolor, y no se te ocurrirá esperar del prójimo, del semejante, del hermano, la ayuda o aun la mera comprensión. Has de seguir a solas con tu agonía, sin consuelo posible. Al fin, una taberna o una cafetería, si hay suerte. Y todavía el disimulo cruel: "póngame una cerveza", dirás con voz temblona que en vano querrás hacer pausada, tranquila, opaca a tu interior tormento, mientras sientes con todos tus nervios que no aguantas un segundo más (...)
Lo que viene detrás no hace falta exponerlo en detalle. Y menos mal si el báter está limpio y no hecho una pocilga, como sucede tan a menudo. Corolario, ¿es humano consentir que una situación social en que tales desventuras tienen cabida, continúe por modo indefinido? ¿No nos falta este derecho, no es urgente, perentorio, profundizar en las libertades? Sí, compañeros, queda mucho por profundizar. Hay que decirlo y se dice. Hay que inscribir en las leyes, con letras de oro, a despecho de burlas y ataques de los intolerantes, un derecho nuevo en el que hasta la fecha pocos, si alguno, habrán pensado. No aspiro a darme pisto por ello, bien conocéis mi ausencia de toda vanidad. Se trata del derecho humano a cagar o, si la palabra ofende algunos oídos delicados, a defecar, deponer, deyectar, sonde se quiera y cuando se quiera, o sea, si se tiene ganas, que tampoco hay que imponer nada. El derecho a cagar... a deponer en la vía pública.
Se me dirá que algo se ha avanzado, que ya es común y corriente ver a personas hacer aguas menores en cualquier esquina. Cierto, pero ¡cuán tímido adelanto, teñido, además, de machismo! Porque ¿a cuántas mujeres nos ha sido dado contemplar en las mismas circunstancias? ¡A muy pocas, muy pocas, seamos sinceros! Queda mucho por hacer en esto de la igualdad entre los sexos, digo entre los géneros. Por tanto ha sido mínimo, en rigor, el adelanto. Hay que decirlo y se dice.
He reflexionado a fondo y creo estar en condiciones de rebatir cuantas objeciones se presenten. En efecto, ¿qué decir de una sociedad que prohíbe a los seres humanos lo que admite para los mismísimos perros? Nuestras calles están ornadas de caninos excrementos, ¡ah, pero que no te vea un guardia a ti, porque entonces caerán sobre tu triste cabeza todas las furias del averno. Y yo pregunto, ¿no se define a sí misma, no se retrata, una sociedad tal, en la que el ser humano queda relegado detrás de los canes? ¿No es una esclavitud, un desprecio de la humanidad? ¿No es hora ya de remediar este vergonzoso estado de cosas a como dé lugar?
– Pero el Ayuntamiento va a poner mulstas a los dueños de los perros que...
– ¡Joder, Nepo! ¡Tenías que ser tú! ¿No ves que el ayuntamiento se ha reaccionarizado por modo bárbaro? ¡No se deben reprimir las legítimas necesidades de los perros ni, mucho menos, de los humanos! Si hasta en la antigua Roma un emperador, Claudio me parece que fue, al enterarse de que un invitado suyo, en un banquete, casi se muere por reprimirse el vientre, hizo un edicto permitiendo ventosear en los banquetes...
– ¿Y también excrementar en la calle?
– ¡Qué más da! Lo que tiene valor es el principio, el espíritu de esa ley, que se trata de ampliar y adaptar a los tiempos que corren, y que además nos hace comprender hasta qué punto hemos retrocedido, pese a nuestro orgullo de progreso y avance... Pero dejadme seguir con mi argumento, por favor. Una objeción posible a ese derecho sería el olor. Aseveran los ignaros que la caca huele mal ¿Huele mal la caca? Ante todo, ¿es científica esa presunción? Considerar bueno o malo un olor no pasa de ser un juicio de valor y un condicionamiento cultural. Nos parece así porque desde pequeños nos lo han inculcado así, ¡deformando nuestra conciencia! ¡Coartando nuestra libertad! ¡Encorsetando nuestro gusto! Nos convenceremos con facilidad de que la caca bienhuele, y bienhuele mucho, solo con proponérnoslo, y terminaremos disfrutando de lo lindo en nuestros paseos urbanos, apreciando sus matices y variaciones aromáticas, pues las hay, su pluralismo... ¡Olvidemos de una vez esas supersticiones de bueno y malo! ¿Qué es lo bueno y qué lo malo? ¿Quién pontifica sobre eso?
"Dirá alguien que también es un espectáculo repelente ver por ahí a los ciudadanos con el trasero al aire... ¡Ah!, ¿pero no nos jactábamos de haber superado la represora vergüenza del propio cuerpo? ¡Se dice enseguida, pero a la hora de la verdad...! Y sin embargo, ¿no sabemos que el cuerpo es una maravilla de la naturaleza? Seamos coherentes, amigos. El acto de defecar, tan necesario, tan bello...¿Postura indigna? ¿Y qué es la dignidad? Aquella es tan digna como cualquier otra. La dignidad no es más que un prejuicio obsoleto y bobo, una inepcia. Tenemos que aprender a apreciar la belleza dondequiera se encuentre... ¡Pedagogía! ¡Pedagogía! ¡Eso es lo que necesita este país como el agua...!
---Oye, Matty, ¿y no se pondrán las calles hechas una guarrería?
---¿Para qué pagamos impuestos, muchacho? El ayuntamiento debe cumplir, debe proveer, que no proveee. Tenemos que exigir un buen servicio de limpieza que limpie a fondo de vez en cuando, una vez por semana, digamos
---¡Un cambio en profundidad! ¡Una revolución, diría yo, en los ámbitos cultural, social y ético! ¡De alcance insospechable!"
Quizá sorprenda a algunos el carácter reciamente innovador en la necesaria profundización de las libertades, como ocurre con otras propuestas de Matty, pero la historia no miente, y va siendo hora de que el gobierno, en particular la generalitat, que es muy avanzada, lo tomen en consideración. Una idea surgida en Madrid y aplicada con espíritu de vanguardia en Barcelona... Contribuirá sin duda al entendimiento entre naciones. No me extrañaría que, de alguna manera, la propuesta contribuyese hoy al proceso de paz o a paliar la crisis económica, pues, si tenemos en cuenta el efecto mariposa, ya saben... en fin, ¡cosas más raras se han visto!
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Zapo sobre la crisis:
http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2008/10/10/p194729
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II Encuentro de Historia Militar:
La Guerra de la Independencia.
Conflicto bélico y cambio socio-político
Cáceres 8 de noviembre de 2008
A partir de las 11h
Lugar: por determinar
– D.JAVIER SÁENZ DEL CASTILLO Y CABALLERO (Universidad San Pablo-CEU). 1788-1814; Una época de cambios. Revisión del concepto historiográfico "crisis del Antiguo Régimen".
– D.FRANCISCO JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA CIGOÑA (Historiador). El Obispo Álvarez de Castro y la Diócesis de Coria-Cáceres en el siglo XIX.
– D.LUIS VICENTE PELEGRÍ PEDROSA (Doctor en Historia). 1788-1814: Una época de cambios. (I) Demografía, Economía y Sociedad.
– D.ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO (Delegación Fe-Cultura). 1788-1814; Una época de cambios (II) Las ideas
Información y matrícula:
Delegación de Fe-Cultura de la diócesis de coria-Cáceres
CASA DE LA IGLESIA
C/ General Ezponda, 14 - 10003. CÁCERES
Teléfono: 927 627 338
Importe: 10 €
Ingresar en C.C. no 0075 / 0037 / 79 / 0700406441
(BANCO POPULAR ESPAÑOL)
indicando concepto y persona que hace la inscripción
**** "Sr. Moa:
Acabo de pasar unos años en la América profunda, y apenas llegar aquí veo en la televisión una serie de reportajes sobre el comienzo de curso: "botellones" en Salamanca, en Granada, en un montón de sitios, con turbas de chavales borrachos ya a mediodía. En la televisión no lo censuraban, lo mostraban como algo bueno o normal o simpático: "los chicos se divierten". ¡Qué impresión de degradación, qué juventud y qué país!
Y tres preguntas que podría hacer usted a Luis del Pino: a) ¿quién era el propietario del piso de Leganés? He oído que ya lo había utilizado la policía en una operación anti droga, ¿hay algo de cierto en ello? b) ¿Qué resultados ha habido de la investigación sobre la destrucción, que así puede llamarse, del cadáver del policía asesinado en Leganés? c) ¿De dónde salió la orden o la idea (no hablo de la autorización del juez) para desguazar los trenes?
L. R. L."
Ahí quedan las preguntas. En cuanto a los botelloneros, me parece que tienen la impresión, probablemente muy fundada, de que sus padres carecen por completo de autoridad moral para prohibirles o simplemente indicarles algo.
**** "Ingrid Betancourt, sobre la ETA: "Hay que negociar con los terroristas"
De esos "negocios" vive la ETA, precisamente. El drama personal de esa señora no impide que demuestre ser notablemente necia, además de entrometida. Y quería ser presidenta de Colombia, lo que demuestra que cualquiera, literalmente, puede aspirar a gobernar un país de estos. Como aquí Zapo o Rajoy. "Hay que hablar con todo el mundo, en particular con los terroristas", añade. En particular. Con gente así, la política del asesinato o el asesinato como forma de hacer política, funciona. En España, sin ir más lejos, lleva muchos años.
**** "Ciudadanos denuncia que ha aparecido 0 segundos en los medios públicos de Cataluña"
Cataluña transformándose en Catalufia. La región con menos democracia después de "Euskadi". Y una de las más corruptas, después de Andalucía.
La manifestación reciente de cuatro o cinco mil personas puede ser un comienzo o un fin. Debe ser un comienzo.
**** "Un inspector de Castilla-La Mancha obliga a entrar a la clase de EpC a niños objetores"
EpC es la educación que el gobierno García Atadell y los chorizos pretenden dar a los niños. No es ni puede ser otra cosa. Y como lo que son, obran.
**** Nos enteramos de que el Holocausto fue programado por los sionistas y realizado por los nazis. Los nazis, al servicio de los judíos sionistas. ¿Se les habrá ocurrido ya a los ayatolas, tan amantes del pueblo judío y odiadores del sionismo? ¡Ah, y todas las tragedias del siglo XX nacen de ese plan judaico de volver a Eretz Israel, para servir al cual han organizado las guerras mundiales y demás! El delirio es cosmopolita: rebasa todas las fronteras.
Otra cosa es que se permitan, como libertad de expresión, las injurias y ataques más soeces y brutales, por ejemplo contra la Iglesia católica –ataques que han desembocado en a persecuciones de una crueldad espeluznante–, y se quiera impedir esa misma libertad cuando se trata de otros; el Islam, por poner otro ejemplo.
**** "– A mí esa insistencia cristiana en el amor me deja algo frío. Está bien en las mujeres, ellas son de natural amoroso, pero en los hombres queda un poco feo, ¿no?
–¿Quieres decir que los hombres deben odiar?
– No... El amor y todo eso está muy bien, pero sin exagerar, sin exagerar. El odio también está en la naturaleza. Yo creo que todo consiste en no exagerar.
– Además, –intervino el Guaje– yo nunca he entendido eso de querer al prójimo como a sí mismo. Uno puede querer a alguien hasta más que a sí mismo, se han dado casos, no te digo que no, pero así, al prójimo en general... qué quieres que te diga, lo ves cuando hay que salvar la vida, cada cual vela por la suya en primer lugar.
– Si es lo que yo digo: sin exagerar, coño, sin exagerar".
Aunque concepciones como las de Gimbernat suelen presentarse de manera neutra (salvo en su ataque a la moral cristiana) nada tienen de neutrales. Durante largos años han venido acompañadas de una activísima campaña en todos y por todos los medios (salvo el definitivo, propuesto por Matty Crevillente, ver blog 15 de septiembre ) sobre la base de que lo que llaman "satisfacción de la libido" es la clave de la sexualidad humana (como en los animales: el enfoque zoológico, lo llamaba Julián Marías); y la afectividad y la familia lo secundario, si llegan a darles algún valor real, pues tienden a verlas como represoras de aquella satisfacción. Por supuesto, advierten a veces, la relación sexual debería ser "sincera, libre y respetuosa", a veces tambi`´en responsable y cosas parecidas, sin especificar si se trata de relación normal, homosexual, con animales, en adulterio, en incesto etc. Pues todas estas relaciones pueden cumplir perfectamente dichas condiciones, por lo demás sumamente personales y por ello imposibles de determinar objetivamente.
Lo que ya resulta más objetivo y socialmente medible, son los resultados de esas ideas y campañas: cientos de miles de abortos; gran número de adolescentes embarazadas –muchas de las cuales "tienen que" abortar, porque, claro, no están en condiciones psicológicas y económicas de criar a un hijo", o en otro caso lo crían con grandes déficits--; sida, especialmente entre los homosexuales, y otras enfermedades de transmisión sexual de diversa gravedad; expansión de la prostitución y la pornografía, también la infantil; aumento continuo del divorcio, con cientos de miles de niños criados sin padre o sin madre, o con padres o madres ajenos, que les prestan mucha menos atención que a los hijos propios; destrucción de innumerables familias; y así una serie de plagas muy directamente conectadas con otras como la difusión de la droga y el alcoholismo entre los jóvenes, o la violencia doméstica. Estos fenómenos siguen una línea al alza y, en mi opinión, tienen una relación muy estrecha con lel tipo de moralidad, el derecho y las campañas al respecto, que Gimbernat califica de "secularización" y apenas si pueden llamarse trivialización de la sexualidad.
Sucede como con la promoción de la droga, promoción tan intensa y pujante por vías directas e indirectas, que a tantos miles de jóvenes ha llevado a la muerte o a la destrucción de sus capacidades. Jamás oiremos a los promotores la menor disculpa, la menor aceptación de su responsabilidad. Y esto es lo que pasa.
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**** A un señor, en medio de un grupo numeroso, le robaron la cartera, y cuando se dio cuenta, alguien le explicó: "Fue un burro que iba volando y se te la llevó de un bocado". La víctima del robo replicó indignada que no lo creía, y entonces otro del grupo le rebatió: "Pues si no te lo crees, a ver, tío listo, dinos tú quién ha sido... No puedes decirlo, ¿verdad? Eres un conspiranoico por no creer la versión de mi amigo". Lógica en estado puro.
**** La mujer no engendra, sino que concibe, es el varón quien engendra, según tengo entendido.
**** Pachi López sigue con sus manejos "por la paz" como llama a la colaboración y premio a la ETA. ¡Tantas cosas les unen! Y la corrupción del lenguaje, más grave que la económica.
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Queipo-Franco (VI) El caso de Don Niceto (y b)
Don Niceto Alcalá-Zamora tenía sus buenas razones para temer a Franco, y ninguna de ellas relacionada con la mezquindad aducida por él a Queipo. Como creo haber expuesto en Los personajes de la república vistos por ellos mismos, el presidente de la república había esterilizado la victoria sobre la sublevación izquierdista de octubre del 34, provocando continuas crisis en los gobiernos de centro derecha, cosa que nunca había osado hacer con los de Azaña en el primer bienio; luego, en colusión de hecho con Azaña, Prieto y un delincuente internacional llamado Strauss, había destruido políticamente a Lerroux, esperando que él y sus criaturas, Chapaprieta primero y Portela Valladares después, heredarían los votos lerrouxistas: solo consiguió destruir el último amortiguador entre derechas e izquierdas. A continuación había liquidado políticamente a Gil-Robles en el momento crítico en que este debiera haber podido, por fin, aplicar su programa. Todo ello lo había hecho bordeando peligrosamente los límites legales o transgrediéndolos, hasta verse obligado, para salir del paso, a convocar apresuradamente las elecciones de febrero de 1936, en pleno apogeo de los odios y los radicalismos.
Azaña no sucedió, como transmite Queipo, a Lerroux, sino a Portela. El relato de Queipo da la impresión de cierta armonía entre Don Niceto y Azaña, al menos en contra de Franco; y así debiera haber sido, porque si a alguien debía el poder Azaña y su Frente Popular era a Don Niceto. Pero sabemos por el propio Azaña con qué virulento desprecio y descortesía trataba éste, desde el gobierno, al presidente de la república, hasta que por fin desbancó, casi literalmente de una patada en el trasero, con la colaboración de su amigo Prieto, y de forma manifiestamente ilegal.
De tales hechos, y no de enredos de mesa camilla, procedía la aversión de Franco a Alcalá-Zamora. Al revés que el PSOE, Franco no deseaba la guerra civil, había contribuido a vencerla en ciernes en octubre del 34, y aquella victoria debiera haber garantizado un período de paz suficiente para aplacar las pasiones. Quien lo impidió, abriendo nuevamente paso a la revolución, fue precisamente Don Niceto. De ahí sus temores hacia Franco.
Ya llegaremos a una definición algo precisa del concepto, que de momento queda como lo que todo el mundo entiende sin más. Empecemos por un artículo, "La secularización del Derecho y el aborto", de Enrique Gimbernat, miembro del Consejo Editorial de El mundo, precisamente un periódico muy distinguido en el fomento del puterío.
Gimbernat ataca a la religión cristiana, en especial la católica: "Según la religión católica, la única relación sexual permitida –cuya finalidad prioritaria es la de procrear hijos– es la genital-genital dentro de un matrimonio entre un hombre y una mujer. De este principio, aplicado consecuentemente, derivan, entre otras, las siguientes prohibiciones: la prohibición del divorcio, ya que en tal caso, y como la Iglesia mantiene que el matrimonio es indisoluble, el que se contrae entre divorciados supone que la que se desarrolla dentro de él es extramatrimonial; la prohibición de la homosexualidad, puesto que la satisfacción de la libido entre parejas del mismo sexo, además de igualmente extramatrimonial, no puede tener como consecuencia la generación de la prole; la prohibición del uso de instrumentos anticonceptivos, porque con ellos el placer sexual queda disociado de la posibilidad de tener hijos; la prohibición del adulterio, puesto que se trata de un comercio carnal al margen del matrimonio único e indisoluble; la prohibición de la difusión de la pornografía, ya que con ello se promueve la obtención de un placer sexual no encaminado a la procreación; y, finalmente, la prohibición del aborto".
Sin duda encontrará Gimbernat citas eclesiásticas favorables a que una relación sexual centrada exclusivamente en la procreación, pero también puede encontrar otras distintas. Por lo que yo siempre entendí, la prohibición se relacionaba con la "fornicación", es decir, la sexualidad "desordenada", fuera del matrimonio; considerado este como unión no solo sexual sino afectiva y tendente a formar una familia. Un ideal, obviamente, nunca demasiado cumplido, pues la ocasión de pecar está siempre al acecho, aunque sea enmendable. Supongo que no me equivoco mucho al interpretarlo así.
En cambio la secularización gimbernatiana implicaría la promoción del adulterio, de la homosexualidad equiparándola a la sexualidad normal, el desentendimiento de los hijos nacidos y en embrión, la sustitución de la relación afectiva por la "satisfacción de la libido", etc.; y no hay duda de que su periódico estimula todas estas cosas.
Naturalmente, Gimbernat tiene derecho a sus opiniones, si bien convendría que expusiera algunas de sus consecuencias. Como no lo hace, intentaré hacerlo aquí. Pero el hombre de mundo de El mundo va más allá: cree que las opiniones contrarias son "nefastas" y que, de un modo u otro, la ley debe hacer caso omiso de ellas. El estado, un estado a su gusto, debe dictar la moral.
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**** Fernández Bermejo: "El juicio del 11-M fue un enorme ejemplo que no deja lugar a dudas"
Al gobierno García Atadell, desde luego, le parece perfecto: a unos mindundis sin relación con Al Qaeda ni con sectores de la policía española se les ocurrió un buen día poner unas bombas en el metro, así como así, y ya está. ¡Qué otra cosa podía haber sido! Lo asegura el ministro rojillo.
**** María Teresa Campos, tras la lamentable entrevista que realizó la semana pasada al presidente del AVT, ha pedido al ministro ayuda ya que "me han atacado mucho".
¡Ella sí que es una víctima incomprendida, y no los de la AVT! ¡La gente no se da cuenta de que lo que importa a un buen periodista no es la verdad, sino lo que conviene al ministerio! ¡Gente atrasada y reaccionaria, que todavía no ha entrado en Europa!
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Queipo-Franco (V) El caso Alcalá-Zamora (a)
Las memorias de Queipo, de necesaria lectura por tantas razones, nos ofrecen además una muestra de las especulaciones de mesa camilla con las que tan frecuentemente suelen explicarse los sucesos históricos en España. Queipo insistió al exiliado Niceto Alcalá-Zamora para que volviese a España. Respuesta del ex presidente de la república: "Usted se precia de conocerlo [a Franco] ¿y me aconseja eso? Si yo volviese a España me fusilaría inexorablemente".
Quizá tuvieran base los temores de Don Niceto, y quizá no. Dirigentes enemigos ( del PNV, o anarquistas y muchos otros) saldrían de la pena de muerte con entre cuatro y seis años de cárcel. Pero lo interesante es cómo lo explica Don Niceto y cómo Queipo le cree, o dice creerle: la inquina del Caudillo al ex presidente nacería de cuando el primero era jefe del estado mayor. En una propuesta de compra de material bélico, Franco habría omitido la artillería antiaérea, diciendo que con ametralladoras bastaría, y Don Niceto se habría permitido darle una pequeña lección de guerra moderna (como indica Fernández-Coppel, el episodio es improbable). "Poco tiempo después caía el gobierno Lerroux y volvía a ocupar la presidencia de aquel Azaña". El cual presentaría a Don Niceto el expediente, y Don Niceto se sorprendió de que Franco se hubiera salido con la suya: "El jefe del Estado Mayor Central se ha empeñado en que la artillería antiaérea no sirve para nada y no le he podido convencer de lo contrario", explicó. "Pues si el jefe del Estado Mayor Central ha dicho eso –exclamó Azaña con firmeza– no puede seguir en el desempeño del cargo". Así, los dos expertos habían decidido la cuestión, y concluye Don Niceto a Queipo: "¿Cómo podría suponer, si lo conociese, que respetaría mi vida, habiendo sido yo el interlocutor en aquel diálogo, conociendo las cosas que conocía y creyéndome responsable de su destitución?" Y aun había más: otro increíble desaguisado de Franco en el plan de protección de las Baleares, que hizo llevarse las manos a la cabeza al experto militar Azaña.Luego, el futuro Caudillo habría acudido a Don Niceto rogándole "con lágrimas en los ojos" que no se le alejara de Madrid.
En fin... Imagino que cualquier persona un poco enterada sabrá valorar esta sarta de disparates, pero para los menos enterados la trataré más en concreto.
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Hoy, en El economista:
LA GUERRA CIVIL, EN ACTAS
"¡Por fin un congreso abierto, en el que estaremos desde un Pío Moa a un Edward Malefakis!", exclamó el propio Malefakis cuando Bullón de Mendoza le informó de los ponentes y comunicantes al congreso sobre la guerra civil organizado por el CEU hace dos años. Ahora han salido las actas –documento imprescindible– del citado congreso, que tanto molestó al gobierno, el cual montó con dinero de todos un congreso paralelo para dar aire de legitimidad intelectual a su memoria "histórica", más bien memoria chekista. Y hasta ese congreso salió mal a los apologistas del Frente Popular.
En todos los enfoques de la guerra civil el punto absolutamente clave, del cual derivan todas las discrepancias y argumentos, es este: ¿fue el alzamiento del 18 de julio un ataque a un régimen democrático legalmente constituido, o fue algo distinto? La izquierda afirma lo primero, cosa que la derecha, asombrosamente, admite, y no tiene inconveniente en seguir llamando "republicano" al otro bando. Así, quienes tenían la razón, desde el punto de vista de las libertades, fueron los perdedores. La línea justificativa de la derecha consiste en que la república ocasionó tal desorden y crimen que hizo imposible la convivencia. El argumento implica que las derechas habían abandonado, en efecto, el ideal democrático, al que identificaban con la violenta demagogia izquierdista, tras la brutal experiencia de los años 30.
De esta debilidad intelectual de la derecha nacen la mayoría de sus infortunios historiográficos y traiciones políticas actuales. Mis estudios, por el contrario, han probado documentalmente que las izquierdas y los separatistas fueron los principales destructores de la república y de cuanto esta tenía de democrática, y que su reivindicación de la república y la libertad es puro fraude. O que desde 1933 quisieron la guerra civil, la planificaron y la llevaron a cabo.
La marcha sobre Madrid, centro político y administrativo del país, no podía llevarse a cabo, como hemos visto, de igual modo que las primeras operaciones, prácticamente de policía, de la región andaluza. Franco sabía que la toma de la capital con las reducidas fuerzas de que disponía era una labor muy difícil, y que solo la descomposición moral del enemigo podía hacer factible. Lograr esa desmoralización obligaba a no exponerse con peligrosa audacia ni perder ningún encuentro, y eso fue exactamente lo que hizo. A ese fin la toma de Toledo, que desviaba muy pocos kilómetros el avance a la capital, era una baza de máxima importancia. Quizá una mayor audacia habría tenido mejores efectos -- o quizá no--, la cuestión es que las columnas de Franco llegaron a los arrabales de Madrid venciendo siempre, y todos los testimonios insisten en la profunda desmoralización de las fuerzas enemigas, y de los políticos en Madrid mismo, que se apresuraron a huir. No fue la lentitud o el desvío a Toledo los que frustraron la operación, sino la llegada masiva de material soviético y el protagonismo de los comunistas en la capital, mucho más resueltos, mejor oganizados y más valerosos que sus socios del Frente Popular. Franco no pudo calibrar hasta muy poco antes cómo había cambiado la situación.
Queipo hace otra crítica de esas que pueden ser justas o no, nunca podrá saberse: "Si en lugar de llegar hasta Madrid, nuestras tropas hubieran cortado a bastante distancia la carretera de Valencia, las tropas rojas, aún desorganizadas, hubieran sido batidas con facilidad en el camino, con lo que la ya decaída moral de los rojos que se encontraban en la capital hubiera inducido a éstos a la rendición y la guerra hubiera declinado rápidamente". Es posible, claro, y la concepción operativa parece brillante. Pero también es cierto que los nacionales se exponían a un ataque concéntrico desde Madrid y desde Valencia, o a un simple ataque desde Madrid hacia el sur, que cortase las líneas de abastecimiento del ejército de Franco, ya excesivamente alargadas; y expuestas, al discurrir por un pasillo en medio de dos zonas dominadas por los rojos. Dos riesgos muy a tener en cuenta.
Pero, en fin, para no extendernos en consideraciones sobre otros frentes, Queipo nos presenta un Franco torpe, descuidado y chapucero, ignorante de principios militares elementales y obsesionado por no dejarle a él, a Queipo, oportunidades para conquistar gloria militar alguna. ¿Cómo se explica, entonces, que Franco venciese en todas sus batallas, salvo en Guadalajara, aun sufriendo algún fracaso (que no derrota), principalmente en Madrid, y ganase finalmente la guerra? Como explica el mismo Queipo, "Muchos problemas sufrimos como consecuencia de decisiones absurdas del Generalísimo, que pusieron en gravísimo riesgo el resultado de la guerra. Gracias sean dadas a la Divina Providencia, que veló por nosotros como en tantas otras circunstancias". Visto lo anterior, solo queda esa explicación, en efecto: la Providencia velaba por los nacionales, y muy especialmente por Franco... Las excelentes cualidades militares de Queipo quedan aquí obnubiladas por el resentimiento: "Conociendo a Franco, conociendo su carencia, su bajura moral...".
El caso de Franco, ya lo he dicho, debe de ser único en la historia, o en todo caso rarísimo: habiéndose distinguido en Marruecos, en la insurrección izquierdista de 1934, habiendo ganado la guerra civil y vencido a las guerrillas comunistas, tan exitosas en otro lugares... decenas de historiadores, políticos y "entendidos" diversos han llegado a la conclusión de que era un militar mediocre y torpe, casi –o sin casi–- un estúpido. ¡A quiénes corresponderán tales calificativos!
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****Dice Rosa Díez: "En el horizonte del Gobierno está la posibilidad de volver a negociar con ETA". Pues claro, porque son muchas, muchas las cosas que unen al PSOE con los asesinos. Y esa "negociación" se llama, mucho más propiamente, COLABORACIÓN
****Hay dos tipos de derecha antidemocrática: la de Rajoy, seguidor de Zapo, de la involución, que ataca la libertad de expresión y la independencia judicial entre otras muchas faenas; y la más tradicional, esencialmente medrosa de tener que pelear por sus ideas en una sociedad abierta. Su escaso éxito suelen atribuirlo estos a conspiraciones esotéricas, y no a su incapacidad práctica.
****GALLARDÓN DICE DEFENDER LA "MIRADA CRÍTICA" DE LOS MEDIOS
"Aquel que niegue la libertad de expresión difícilmente podrá ser reconocido como democrático"
Difícilmente, dice. Por lo demás, ¡cuánta razón tiene aquí este antidemócrata!
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Conspiraciones y conspiranoias
Las conspiraciones, entendiendo por ellas, más allá de la definición de la RAE, acuerdos secretos, ocultos a la opinión, para alcanzar tales o cuales objetivos en beneficio de un grupo de personas, son parte de la historia, una constante en ella. Detrás de cada atentado, por ejemplo, existe una conspiración; evidentemente la ha habido detrás de la matanza del 11-m, por fuerza ha sido así, a menos que creamos que unos individuos se encontraron por casualidad en la calle y sin más ni más decidieron poner las bombas, sin objetivo determinado. Y un dato muy significativo de la matanza consiste, precisamente, en que el gobierno, su mayor beneficiario, niegue la conspiración (el "autor intelectual") y trate de desacreditar a quienes la buscan, llamándoles "conspiranoicos".
Las conspiraciones son parte de la historia, pero no "la" historia, que no se puede explicar por ellas. Las conspiraciones para asuntos muy concretos pueden salir bien, aunque también fallan muy a menudo. Conforme los objetivos se amplían, las probabilidades de fracaso aumentan, porque entran en juego muchos más imponderables. Y si se trata de "dominar el mundo" por medio de poderes ocultos, idea más loca que diabólica, los imponderables en la realidad son de tal envergadura que les hace imposible funcionar, salvo en películas o juegos de ordenador.
Sin embargo la idea de que el mundo se rige por una conspiración mundial tiene cierto atractivo: basta localizar la conspiración (la CIA, los judíos, los comunistas, la masonería, etc.) para tener todas las explicaciones y los problemas resueltos. El conspiranoico es inmune a las contradicciones: todas ellas se explican por las maniobras más fantasiosas, y si resulta que los conspiradores mundiales se matan entre sí, lo harán para engañar mejor a la pobre buena gente, que actúa sin saberlo bajo la batuta oculta de aquellos.
Uno de los documentos más fantásticos al efecto es Los protocolos de los sabios de Sión. Alguna gente los cree porque le parece encontrar en ellos la aclaración de todos los males que afligen hoy a la humanidad. En realidad las fuerzas que mueven las sociedades son demasiado poderosas, en gran parte impersonales y mal conocidas, y encontrar la explicación de ellas en un grupo de malvados exime al crédulo de mayores esfuerzos intelectuales: le basta con hacer girar un poco la rueda de la imaginación.
"Hemos corrompido, embrutecido y prostituido la juventud goim con una educación cimentada en principios y teorías que sabemos son falsos y que no obstante han sido inspirados por nosotros". Por lo visto lo habían logrado ya a finales del siglo XIX, y ahí siguen, como Sísifo.
Hay algo más: la libertad, en particular las libertades políticas, aparecen, más o menos claramente, como una falsificación fraguada por los judíos, opuesta al cristianismo y dirigida contra él. Nada podría ser más absurdo. Y lo peor son el odio y las acciones criminales a que pueden inducir bajo la idea, siempre falsa, de que "muerto el perro, se acabó la rabia", o en manos de otros conspiradores, como los nazis antaño o el terrorismo islámico ahora. Que documentos como Los protocolos hayan convencido a personas de notable valía intelectual no es nada nuevo, también ocurrió y sigue ocurriendo con el marxismo, por ejemplo.
Díez insiste en la necesidad de "regenerar la democracia" en el aniversario de UPyD
Esta es, justamente, la gran cuestión, fue la gran esperanza cuando el país se libró de Felipe González y que Aznar solo cumplió muy a medias; era la estrategia que proponía Mayor Oreja... Es la clave contra la involución y la infame alianza socialista-separatista-terrorista. A ver si algún partido lo dice en serio, lo expone en un programa, y lucha por ilustrar y atraer a la opinión pública.
La involución política que hoy soportamos lleva a mucha gente de derecha a concluir: "¿Lo veis? Ya lo dijimos siempre: la culpa la tiene la democracia". El punto de vista de la derecha antidemocrática se puede sintetizar así: "Hay que obedecer la ley de Dios; nosotros representamos la ley de Dios o estamos muy cerca de ella; por tanto, debemos ser obedecidos". En una situación en que tienen que competir en igualdad de condiciones, naufragan y añoran un régimen de "autoridad". Algunos dicen que no existe esa igualdad de condiciones, porque la mayor parte de los medios de expresión está en manos de la izquierda. Esto es así, pero ellos olvidan dos cosas: que esos medios no les han caído del cielo a las izquierdas, sino que los han conseguido con mucho esfuerzo, aun si a menudo con malas artes; y que al comenzar la transición, esa derecha tenía medios en abundancia, pero no ha sabido no ya aumentarlos, sino conservarlos. Además, por mucho que crean estar en la verdad, la defienden muy mal, son incapaces de defenderla y presentarla de forma atractiva o ingeniosa a la gente. Entonces dicen que la gente tiene un nivel muy bajo. Lo cual es cierto, pero no solo por efecto de la habitual basura progre sino también de la pesadez derechista y su desprecio por la gente común.
**** Fraga ve en el nacionalismo una "venenosísima enfermedad" que puede llevar "al derrumbe de España.
Lástima que no se diera cuenta cuando gobernaba Galicia...
**** Ansón se derrite por Felipe González. También por el Franco de Preston. Cada vez más lúcido, el hombre, antifranquista de pro unido al amplio coro de los antifranquistas, ya saben. Se parece cada vez más a Tusell. Para Ansón cuenta mucho que González se llevase bien con el rey, lo que no es de extrañar, dadas ciertas pequeñas aficiones compartidas. Ver Crónicas Murcianas, de Pablo Molina.
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En cuanto al blog...
Hay en el blog algunos elementos progres dedicados a soltar chocarrerías, insolencias y provocaciones. Algunos otros se ponen nerviosos, los insultan y piden su exclusión. Prefiero no excluirlos por tres razones: por una parte queda constancia escrita de su carácter y estilo; por otra parte no siempre sueltan memeces, en ocasiones plantean argumentos e informaciones de interés, no tan fáciles de refutar; y en tercer lugar porque, tanto en un caso como en otro, rebatirlos exige un pequeño, pero sano, ejercicio intelectual para los demás, que se ven obligados a aguzar el ingenio y buscar respuestas convincentes. Cuando esto ocurre, se eleva el nivel del blog. De otro modo entraríamos en un aburrido torneo de felicitaciones mutuas.
Sí es de lamentar que otras veces la discusión se pierde interminablemente en detalles secundarios o nimiedades. Estos progres suelen irse por cualquier tangente, unas veces porque encuentran dificultad para entender el fondo del texto, otras por pura táctica para enredar a los demás... que suelen caer en la trampa. Cuando su desvergüenza supera ciertos límites es difícil evitar insultarlos, pero, salvo que los insultos sean algo ingeniosos, no añaden realmente nada.
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Por la libertad de lengua, no a la imposición
El domingo 19 de octubre a las cinco y media, cumplidas las formalidades legales, convocamos a todos nuestros conciudadanos a manifestarse con nosotros en La Coruña, desde el Obelisco hasta María Pita
¿Por qué?Sobran los motivos, pero si hubiera que resumirlos en uno, sería poner fin al silencio y pasividad que han permitido imponer el monolingüismo burocrático y escolar violando la libertad de los sometidos. Y para detener ese proceso e iniciar el de recuperación de las libertades negadas o usurpadas.
Gracias anticipadas por su interés.
José María Martín, presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística.
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La República y la guerra civil setenta años después, Alfonso Bullón de Mendoza y Luis E. Togores, coordinadores. Editorial Actas, isbn 978-84-9739-070-5
Acaban de salir, en la editorial Actas, las ponencias y comunicaciones del congreso académico sobre la guerra civil, organizado por el CEU en noviembre de 2006, en contraste con el congreso oficialista del gobierno, celebrado a continuación. Inútil decir que el primero no disfrutó ni de la centésima parte de la proyección mediática del segundo, montado con dinero público, como es uso. Lo cual no impide que el del CEU fuera intelectualmente superior al del gobierno, pero en la España de la involución y la memoria chekista las cosas son así, hoy por hoy.
El gobierno montó su congreso con la intención de respaldar su ley de falseamiento de la historia. Ni siquiera eso le salió bien, pues la bendición al Frente Popular quedó muy aguada por las ponencias y comunicaciones de bastantes historiadores de solvencia y honestidad intelectual, como Stanley Payne, participante también en el congreso del CEU. Pero al gobierno "rojo" no le ha importado demasiado: disponiendo de numerosos periodistas, titiriteros, jueces y medios adictos o paniaguados, ha proseguido impertérrito su labor de confusión y envenenamiento de la opinión pública. Si bien con bastante menos éxito del esperado, sobre todo en relación con los recursos comprometidos en la campaña; pero le da igual, después de todo paga el contribuyente.
Las actas del congreso del CEU (un tomo de ponencias muy diversas y otro de comunicaciones –1.300 páginas–, a menudo no menos interesantes que las ponencias) dejan en claro, en algunos casos de modo definitivo, el verdadero origen y carácter de aquel enfrentamiento decisivo, que marcó un antes y un después en la historia contemporánea española, y abrió el más largo período de paz (70 años por ahora) que ha vivido España desde la invasión napoleónica, en los cuales se han resuelto la mayoría de los viejos problemas sociales y se ha desembocado en una democracia, hoy amenazada, desgraciadamente. Amenazada por quienes se identifican con los mismos que en los años 30 quisieron, organizaron y llevaron a cabo la guerra civil, en sus propias palabras; y que tras fracasar en 1934, volvieron a provocarla destruyendo la legalidad republicana e iniciando un proceso revolucionario a partir de las anormales elecciones de febrero del 36.
Un par de tomos, pues, muy recomendables para quienes deseen salir de la marea de intoxicaciones históricas, parte de la marea de corrupción generalizada, tradicional en nuestra repulsiva izquierda. Con las excepciones de rigor, uno se acuerda siempre de Besteiro. Excepciones, por mala suerte.
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Hoy, en Época:
PARA ENTENDER A LA ETA
La ETA trata de hacer del asesinato un modo de hacer política, y, con él, lograr dos objetivos básicos: liquidar la Transición y sus efectos democráticos, es decir, imponer la ruptura a la que debieron renunciar casi todos los demás partidos de izquierda; e imponer la secesión de Vascongadas y Navarra para implantar allí su socialismo.
En esa labor, la ETA ha encontrado comprensión y apoyo, no por disimulado menos eficaz, de los separatistas y racistas del PNV, de los nacionalistas catalanes y de la izquierda en general. Siempre con las debidas excepciones; pero eso, excepciones. Y esa ayuda nació al empezar los asesinatos. Permítaseme resumir de mi libro Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea:
"Todo cambió el 7 de junio de 1968, con la muerte de un guardia civil, cerca de Tolosa. Los hechos solo serían relatados con veracidad treinta años después, por uno de los participantes, Iñaki Sarasqueta". Este cuenta cómo el autor del crimen, Javier Echevarrieta, Txabi, atiborrado de centraminas, disparó por la espalda al guardia civil José Antonio Pardines. Luego los dos etarras se escondieron en casa de un cura, pero Txabi, en quien la euforia de las centraminas había cedido al pánico, insistió en salir, y los detuvo la Guardia Civil, "Los dos llevábamos una pistola a la cintura. Primero me cachearon a mí y no la notaron. Recuerdo que Txabi lanzó un rugido, y después una escena típica del oeste, a ver quién tira primero. El guardia civil disparó antes", y mató al etarra.
Lo más importante, políticamente, vino después: "La ETA, el PNV, el clero nacionalista y la oposición antifranquista transformaron este doble episodio de muerte en un relato, entre heroico y martirial, de lucha por la libertad y venganza represiva. En su versión, Echevarrieta había sido "cazado a tiros: sacado del coche, esposado, puesto contra la pared y asesinado de un tiro en el corazón". Los curas nacionalistas celebraron por él docenas de misas con las correspondientes homilías; en su honor se compusieron poemas y canciones, una de las cuales adaptaba otra compuesta por los comunistas para Julián Grimáu (...) El nombre del grupo terrorista empezó a sonar con fuerza dentro y fuera de España, levantando solidaridades. No solo la ETA, también el nacionalismo y el antifranquismo, en general, se identificaron con el mártir.
"El asesinato de un guardia, gratuito, sórdido y sin asomo de épica, realizado por un estudiante semidrogado, tuvo verdadero carácter inaugural. Hasta entonces la ETA era un grupo sin demasiada importancia, molesto para el gobierno, aunque mucho menos que el PCE. En adelante se convertiría, con los comunistas y siendo ella misma en buena medida comunista, en el enemigo principal del régimen. E inauguraba, como observa Juaristi, el método de "lucha" favorito de la ETA: el disparo por la espalda a la víctima indefensa (...) En Europa y América se envolvía el nombre ETA con un halo de heroísmo, o al menos de justificación. Quizá nunca logró tales ganancias con tan poca inversión un grupo terrorista".
¿Qué ha cambiado desde entonces? En lo esencial, nada, salvo en el período de Aznar. Políticos y periodistas no se han cansado de ofrecer a los asesinos "negociaciones" y "solución política", verdaderos nutrientes para la ETA, al tiempo que emitían hipócritas y huecas "condenas" al terrorismo o, en el caso del PSOE, lo practicaban a su vez desde el poder, combinado con claudicaciones. El Pacto por las libertades y contra el terrorismo pareció resolver por fin la cuestión, pero los jefes socialistas lo traicionaron sin escrúpulo y, llegados al poder tras la matanza del 11-m, llevaron la colaboración con la ETA a un nivel jamás alcanzado antes. Nunca el asesinato había rendido tanto políticamente. Ahora ambos socios dialogantes están peleados, pero ¡les siguen uniendo tantas ideas!
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De las Memorias de Queipo de Llano, en La esfera de los libros (trata de la toma de Écija):
"Su conducta militar en aquel día, como en los siguientes, fue muy digna de elogio; pero estaba casado con una señora ecijana emparentada muy de cerca con dirigentes del Frente Popular en aquella población, que, al ser proclamada la Ley Marcial, se mostraron partidarios del "¡viva quien vence!", y con una evolución radical se pusieron a nuestro lado. Estos cambios, tan naturales en un país en que se llamó a la blusa azul refugium pecatorum (sic) y también "el salvavidas", indignó sobremanera a los que pensaban hacer correr la sangre de los que habían sido "un poco dictadores" con el apoyo del Frente Popular y entonces se ponían al frente de los destinos del pueblo, con el apoyo de su pariente el comandante militar.
Esto creó al comandante Morales un ambiente poco propicio, que se reflejó en el expediente formado con motivo de la propuesta que le hice para que se le concediese la Medalla Militar. Las declaraciones envenenadas por la pasión hicieron imposible la concesión de aquella recompensa, que yo creía que se había ganado con su brillante actuación".
Las críticas que dedica Queipo a Franco en el plano militar no son desdeñables como las de tantos estrategas de café. Queipo sabía de qué hablaba: no solo tomó Sevilla, sino que demostró ser mucho más que un jugador temerario y afortunado: aseguró la ocupación de muchas otras poblaciones y la expansión por las zonas intermedias para impedir que aquellas quedaran aisladas, organizó la industria de guerra disponible con gran eficiencia, como asimismo el funcionamiento económico de la región. Además tomó Málaga en una operación de gran envergadura, y derrotó una muy potente ofensiva enemiga por Peñarroya, ya hacia el final de la contienda.
Su crítica fundamental a Franco es la de haber procedido con extrema lentitud en su marcha hacia Madrid durante la primera fase de la guerra, cuando, a su juicio, habrían bastado las tácticas de la Guardia Civil para desbaratar rápidamente a unas columnas milicianas muy mal organizadas, con baja moral y sin experiencia militar. Esa lentitud, afirma, dio tiempo a que el enemigo se reorganizara más en serio y recibiera el armamento soviético, y con ello se produjera "el alargamiento de la guerra y los perjuicios inmensos que de ahí resultaron para la patria". Obsérvese que esta acusación dista de la de Preston y otros muchos sobre la deliberada lentitud de Franco para aumentar la represión, durante toda la contienda.
Queipo, sin embargo, se basa en su experiencia de Andalucía, donde logró actuar por sorpresa todo el tiempo, tras haber logrado atraerse a la casi totalidad de las fuerzas militares, enfrentándose con columnas enemigas peligrosas por su número y fanatismo, pero sin instrucción ni asesoramiento militar, improvisadas y armadas a menudo con escopetas de caza. En cambio las columnas que defendían el camino a Madrid eran mucho más numerosas, compuestas por milicianos bastante bien armados, con artillería y protección aérea, vertebradas por una proporción alta de soldados de reemplazo, guardias civiles y de asalto perfectamente instruidos, y mandadas por oficiales y altos mandos profesionales, más otros salidos del Quinto Regimiento, la unidad concebida por los comunistas como semillero de mandos adictos, ya desde el primer momento. Fuerzas capaces, en principio, de ocasionar un revés serio, de alcance desastroso, a las columnas de Franco, numéricamente muy débiles. Por consiguiente la precaución se hacía de rigor. Además había desaparecido el factor sorpresa que tan magistralmente había sabido explotar Queipo en casi todas sus acciones. La marcha sobre Madrid no podía plantearse como la toma de Andalucía.
Por otra parte, Queipo sobrevalora sus actuaciones y casi no tiene en cuenta el papel que jugaron, para asentar su dominio en Andalucía occidental, las fuerzas de Franco desembarcadas desde muy pronto por mar y por el puente aéreo, primero de la historia. Fuerzas muy reducidas pero incomparablemente más eficaces que las opuestas, sobre todo en aquellos momentos iniciales. Queipo considera la toma de Sevilla como la clave del éxito del alzamiento, pero, sin negar su trascendencia, bien puede atribuirse tal virtud, más bien, al cruce del estrecho por el ejército de África. De este dependió la consolidación de Queipo, la unión entre las dos zonas nacionales y la marcha sobre Madrid, que pudo acabar la guerra en unos cinco meses, de no ser por la llegada de la ayuda soviética. Franco consiguió, además, una ayuda italiana y alemana que no había logrado Mola.
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**** ¿Por qué a Zapo le encanta la política rusa actual? Ningún secreto. Esa política la dirigen ex jefes del KGB, sucesor de la Cheka y los chekistas, con los que tan identificado se siente nuestro rojillo de la desmemoria, mandamás de un gobierno ilegítimo.
**** "Sánchez Ferlosio analiza el fanatismo": ¡tan bien ha llegado a conocerse!
**** El juez Bermúdez, requetepremiado por el portavoz de la corrupción y del GAL. Amplias sonrisas de ambos. Nada más justo, los buenos servicios deben agradecerse. Lástima que el libro de su esposa no haya alcanzado el éxito de ventas que por lógica debiera haber tenido.
**** SEGÚN LA GUÍA "SABER ENVEJECER"
La actividad sexual favorece el envejecimiento saludable
Así, "actividad sexual", sin más... Que se lo digan a los que han cogido el sida o la sífilis. Puterío hasta el final, en la España chikilicuatre.
**** Solbes asume "sin novedad" que la Seguridad Social pierda casi medio millón de afiliados
Porque es hombre realista. Sabe que, en cualquier caso, a él no le afectará.
**** NO HA INJURIADO AL "GOBIERNO DE LA NACIÓN"
Archivada la querella contra Alcaraz por criticar la negociación con ETA
Pero, ¿hay algo más justamente injuriable que un gobierno involucionista y colaborador de la ETA, él mismo una injuria permanente a la inteligencia, a España y a sus ciudadanos?
**** APOYA LA INICIATIVA DE GARZÓN
Almodóvar: "Estoy a favor de abrir todas las cunetas y paredones que haya que abrir"
Pues claro, titiritero, pues claro. Ya verás las sorpresas...
**** Pregunta la "informadora" María teresa Campos al presidente de AVT: "¿En qué beneficia decir que no es el terrorismo islamista?" (por el 11-m).
Reveladora pregunta de una periodista para quien la verdad no cuenta, sólo el beneficio. La verdad, ciertamente perjudica a algunos, por eso tratan de mantenerla oculta.Debe reconocerse, no obstante, que hay cierta base, aun si insuficiente, para pensar en el terrorismo islámico: Zapo y los suyos justificaron inmediatamente el crimen, descargando las culpas sobre Aznar, y, una vez en el poder, premiaron generosamente a los terroristas. ¿O no fue así? En fin, la televisión basura, siempre. ¡Y se llama "La mirada crítica" el programa, para más recochineo! Qué tendrá la basura para atraer tanto a tantos y a tantas.
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Camilo José Cela Trulock, de ascendencia inglesa por parte de madre, nunca se preocupó de aprender inglés. Por eso era tan pésimo escritor. Si lo llegan a saber en Estocolmo, no le dan el Nobel ni de coña. Se enteraron cuando ya no había remedio.
En cambio Matías Matty Crevillente, distinguido intelectual progresista, opina que "el inglés es hoy imprescindible, digan lo que digan". Él mismo lleva muchos años esforzándose en dominar la lengua de Preston, gastándose un dineral en clases, profesores particulares, vídeos y demás (afortunadamente está subvencionado). Pero no acaba de dársele bien, empezando por la pronunciación. Confunde, pongamos por caso, sit con shit, razón por la que los intolerantes y envidiosos reaccionarios suelen llamarle Shitting Bull o, más refinadamente Shitting Ass, como atestiguaba el finado Moh Ul-sih. También asegura que le viene muy bien la lengua de Albión cuando viaja al exterior, por ejemplo para preguntar una dirección o pedir la room al recepcionista del hotel, o comprar algún suvenir. Para su decepción, en muchos sitios le responden directamente en español, al notar su acento y aspecto, porque con tanto turismo como hacen hoy nuestros compatriotas, perdón, nuestros coestatales, mucha gente por ahí aprende cuatro palabras de nuestro detestable idioma para atenderlos. Matty se jacta de leer artículos y complicados informes en inglés, pero nunca está muy seguro de entenderlos, por lo que suele recurrir a su amigo Arturito Tury Tinajas.
Y es que Tury sí habla bien la imprescindible lengua, introduce en su lengua y prosa frecuentes expresiones anglicanas, que siría la ministra, lee habitualmente revistas progresistas británicas o useñas, que le parecen increíblemente buenas en contraste con la tosquedad de los reaccionarios hispanos, a quienes no se cansa de fustigar desde El Pis. "Sin el inglés no podría realizar mi obra intelectual", confiesa; y añade: "Estoy por escribirla directamente en inglés, qué coño". Lo ha intentado varias veces, pero su inglés todavía no da para tanto, pues ni siquiera en español resulta muy inteligible. "Es que las cosas profundas no las entiende cualquier patán retrógrado así como así", argumenta convincentemente. Se rumorea que podrían darle el premio Nobel un año de estos, él asegura que le encantaría coincidir con el Nobel de la paz para Zapo: "Se lo merece mucho más que tantos otros", observa con convicción, sin abandonar su encantadora sonrisa, con la que imita a su héroe.
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http://www.nodulo.org/ec/
siempre interesante


