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Quentin, Diana y el 20-N

Recordamos la figura de Quentin Crisp a propósito de un personaje de American Horror Story: Coven.

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John Hurt interpretando a Quentin Crisp, a su derecha | Cordon Press

El 20 de noviembre no es solo la fecha en que murieron Franco y José Antonio Primo de Rivera, señores a los que Odón Elorza quiere sacar del Valle de los Caídos. Hubo un tiempo en que no se pedían exhumaciones políticas, lo que se pedía era que te enterraran con el ídolo como fans. El domingo leí en El País que el escritor falangista Giménez Caballero (1899-1988) escribió en los noventa una carta a ABC en la que pedía ser enterrado junto a José Antonio. Teniendo en cuenta que murió en 1988, la carta a ABC supongo que la escribió desde la Almudena. Ahora sí me da miedo la petición del peculiar personaje. Pero me desvió. Otro 20 de noviembre, de 1995, la princesa Diana de Gales dio su famosa entrevista en la BBC. El año antes, el príncipe Carlos había sido entrevistado por Jonathan Dimbledy y había admitido su relación con Camilla Parker Bowles desde 1986. La audiencia fue de 14 millones de espectadores. Diana consiguió 21,1.

Llevaban separados desde el 92, pero se divorciarían en 1996. Y aquí, al hilo de Diana, es donde voy a introducir otro personaje, Quentin Crisp. Por supuesto, me he acordado de él gracias a American Horror Story: Coven. Por el consejo de brujos que se le ha ocurrido a Ryan Murphy. Lo forman dos mujeres y un hombre. El hombre es Leslie Jordan, del que recordamos especialmente su Beverley Leslie de Will y Grace y su Bernard Ferrion de Boston Legal. En AHS: Coven es Quentin a secas. Jessica Lange le dice que su pluma (la de escribir) le debe mucho a ella, a su brujería. Evidentemente es un trasunto del escritor Quentin Crisp (1908-1999). Poner a Leslie Jordan a darle vida es un guiño de diez.

A Crisp lo había interpretado John Hurt en An englishman in New York, la tv movie sobre su vida (la canción de Sting va de él). Fue en 2009 para la ITV. En 1975, Hurt ya había llevado a la pantalla El funcionario desnudo, la autobiografía de Crisp, donde este se calificaba como el homosexual señorial de Inglaterra. Un poco antecedente del "único gay del pueblo" de Little Britain.

Quentin Crisp era un tocapelotas que decía que el sida era una moda pasajera y la homosexualidad, una terrible enfermedad. Como es natural, a los periodistas les encantaba preguntarle por cualquier cosa. Uno de los temas que bordaba, con festones, era el de la princesa Diana, con quien fue muy crítico tras su divorcio. Esto fue antes de su muerte: "Siempre pensé que Diana era como basura y tuvo lo que se merecía. Era Lady Diana antes que la princesa Diana, así que ya sabía de qué iba la vaina. Sabía que los matrimonios reales no tienen nada que ver con el amor. Te casas con un hombre, te plantas a su lado en público y saludas. Y solo por eso no tienes problemas financieros hasta el final de tu vida". Y tras la muerte de Diana dijo que probablemente había sido su estilo de vida "acelerado y superficial" lo que la había llevado a su fin. "Podía haber sido reina de Inglaterra y estaba paseándose en París con árabes. ¡Qué desafortunado comportamiento! Yendo por ahí diciendo que quería ser reina de corazones. La vulgaridad de esto es tan apabullante". Hacía tiempo que no me acordaba de Quentin Crisp. Hay tantas cosas que agradecer a Ryan Murphy.

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