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Análisis PC, PS3 y Xbox 360

'Call of Duty: Black Ops 2', un motor gráfico anticuado al servicio de un gran guión

En un mercado repleto de juegos de disparos de temática militar, el juego logra aportar unas discretas ráfagas de aire fresco.

Elric Ruiz / elsotanoperdido

Call of Duty: Black Ops marcó en 2010 la ruptura de una tradición. Treyarch, el estudio de Activision conocido por encargarse de los juegos de menor importancia de la serie, al que llamaban el "Equipo B", logró alcanzar el mismo nivel de excelencia que Infinity Ward, el estudio principal de la franquicia, al ofrecer una aventura que mezclaba un sentido espectacular de la acción, un excelente manejo de la ficción –como demuestran sus populares zombis- y personajes reales con carisma suficiente como para capturar a una gran variedad de jugadores. Todo descontando la piedra angular de la serie: el multijugador.

Ahora llega a las tiendas la secuela para PlayStation 3, Xbox 360 y PC (y pronto en Wii U) con la difícil tarea de confirmar su excelente estado de forma dando continuación a la exitosa trayectoria de la serie para mantenerse en la cima del mercado de los disparos en primera persona. Desde el punto de vista del marketing, Activision ha decidido apostar por el mismo modelo que repite año tras año. Además de asegurar su base estable de jugadores, los mecanismos creados por la compañía simplemente continúan funcionando ante las críticas que han recibido en los últimos tiempos. Pero no es todo igual en Call of Duty: Black Ops 2.

Una campaña con poder de decisión

Aunque muchos de los seguidores de la franquicia optan directamente por disfrutar de los modos competitivos en internet que incorpora la serie, una de las armas más potentes de Call of Duty: Black Ops 2 frente a competidores de primerísimo nivel como Medal of Honor: Warfighter y Battlefield 3 es su trama. A pesar de contar de nuevo con los típicos ataques terroristas que tienen lugar a escala mundial, algo que no es exactamente nuevo en el género, la forma en la que se desarrollan los personajes y las situaciones alrededor de la propia historia permiten a Treyarch alejarse de cualquier producto actualmente disponible en las tiendas.

La narrativa del juego se desarrolla durante un periodo de 40 años y tiene como protagonistas a Alex Manson (del primer Black Ops) y su hijo, David Manson. Las misiones nos llevan desde los años 80 a lugares como Panamá y Nicaragua, hasta un ficticio año 2025, en el cual las tecnologías como aviones no tripulados y ropa que garantiza invisibilidad temporal son empleadas habitualmente por los militares de EEUU y China.

Padre e hijo tienen un enemigo común: Raúl Menéndez, interpretado por Jordi Moyá en la versión española. Un líder de un grupo terrorista nicaragüense responsable de realizar ataques directos a los núcleos de las primeras economías mundiales, escondido tras una organización que utiliza el poder de las redes sociales para atraer nuevos seguidores y ofrecer una imagen de modernos salvadores del mundo bajo falsos pretextos.

Al principio, la historia puede parecer confusa, pero no tarda demasiado en atrapar al jugador en la trama que se desarrolla en el juego. Este nuevo nivel de inmersión es fruto del enorme esfuerzo que se ha realizado para mejorar la fórmula en la que se narraban los acontecimientos en Black Ops, y David S. Goyer, coguionista de los últimos tres Batman de Christopher Nolan, tiene mucha responsabilidad al aportar un texto más fácil de entender gracias a la incorporación de más secuencias cinemáticas y de un estilo más sencillo a la hora de transmitir sensaciones y narrar acontecimientos. El guión pone especial interés en mostrarnos los rasgos de personalidad del villano, cuyas motivaciones se explican a la perfección durante el juego. No obstante, la forma en la que se trata la ficción permite que se destaquen personajes principales cuyos antagonistas son igualmente simplistas en su forma de actuar.

El hecho de que se pueda variar el final del juego mediante una serie de toma de decisiones también influye en el peso de las acciones del jugador, sirviendo de excusa para volver a jugar la campaña de nuevo. Por otro lado, el sistema de flashbacks con la que se traslada la acción en el tiempo no es el más innovador; sin embargo, como adelantábamos antes, que la toma de decisiones modifique ligeramente la trama y el final también ayuda a completar un nuevo ambiente para la serie. No debemos esperar demasiado, ya que al final se trata únicamente de modificaciones en cinemáticas o el aporte de información suplementaria si somos capaces de rescatar algún personaje específico, ofreciendo incluso una opción de rebobinado de la acción para retomarla desde determinadas situaciones en función de los cambios que se puedan producir.

Por otro lado y a pesar de ofrecer un desarrollo menos lineal, el título no logra deshacerse del espíritu pasillero que marcan las últimas entregas de la franquicia. De todos modos se agradece el esfuerzo de ofrecer más libertad al jugador, así como la incorporación de algunos combates masivos y la posibilidad, aunque sea prácticamente testimonial, de elegir entre dos caminos para avanzar. Aunque estas tímidas modificaciones sirven como excusa para volver a jugar las alrededor de 8 horas que dura la campaña en su nivel medio, se debe profundizar más en estos elementos, aunque por algún lado se tiene que empezar a romper el juego, que no pierde en ningún momento el sello Call of Duty.

Además de la toma de decisiones, de adoptar un tono ligeramente menos lineal, y de contar con diversos finales, la verdadera novedad de la campaña la encontramos en las misiones Strike Force, cinco fases independientes que se integran sobre el argumento y que no ofrecen la sensación de relleno. En ellas el jugador tendrá que combinar las mecánicas propias de los juegos de disparos con un toque estratégico que nos propone desde rescatar un personaje importante a defender una base o proteger un convoy.

Aunque pasa por ser uno de los añadidos más refrescantes en lo que respecta a la campaña, el mando de las tropas desde la modalidad estratégica supone un proceso complicado, debido a la pobre respuesta de los controles y a la baja inteligencia artificial de los soldados. No es raro enviar un grupo a un punto y ver como son aniquilados por un solo enemigo, simplemente porque no han sido capaces de disparar a un blanco que estaba justo delante. Por lo tanto, a menudo se requiere que el jugador tome el control de un soldado y lleve a cabo los objetivos específicos de la misión, lo que da al traste con gran parte de la naturaleza estratégica de las misiones.

Muchos más muertos vivientes

El sello inconfundible de los juegos de la serie desarrollados por Treyarch, el modo zombi, regresa en pleno estado de forma y con más peso sobre el conjunto. Además del modo Supervivencia, en esta ocasión el extra cuenta con su propia campaña. Montados en un peculiar autobús que realiza una serie de paradas en varias estaciones a rebosar de criaturas con un nivel de dificultad creciente, los jugadores deben defenderse de las oleadas de muertos vivientes con una historia de trasfondo.

Aunque no es exactamente revolucionario, esta opción ofrece un agradable añadido a los modos de juego. Aunque es conveniente compartirlo con un grupo de amigos, ya que el nivel de dificultad de los zombis es demasiado intenso para una sola persona. También es bastante interesante el modo Grief, donde dos equipos de cuatro usuarios compiten por sobrevivir durante más tiempo contra las oleadas de no muertos. Todas estas opciones de juego se pueden disfrutar a pantalla partida y cuentan con los mapeados más grandes hasta la fecha.

Mejoras en el multijugador

Aunque no representan una revolución en comparación con lo visto en la vertiente multijugador de los anteriores títulos, Call of Duty: Black Ops 2 llama la atención por implementar una serie de mejoras a una fórmula ya establecida. El principal cambio se produce en el sistema de equipación del soldado, es decir, ahora ya no está asociada con un carácter específico, y se puede obtener una mayor versatilidad a través del sistema Pick 10.

En la creación de tu personaje, puedes elegir un total de 10 mejoras para equipar en el campo de batalla, que van desde habilidades especiales tales como recarga más rápida hasta que una serie de accesorios para las armas de fuego. Es importante destacar que a pesar de ir desbloqueando nuevas opciones de personalización a medida que se adquiera experiencia, nunca será posible equipar más de la decena de beneficios. Este sistema permite crear verdaderos soldados únicos y clases que se adaptan a la perfección al estilo de juego de cada uno. Ya que un jugador puede optar por equipar tres accesorios para un arma, mientras otro puede portar dos armas principales sin suplementos. Incluso existe la posibilidad de equipar 10 habilidades especiales y dejar de lado cualquier arma de fuego con el cuchillo como única herramienta para producir bajas enemigas.

Para completar la escena contamos con los Wild Cards, que básicamente nos permiten jugar aún más con las reglas, dotando al jugador de un mayor número de accesorios u optando, por ejemplo, por el uso de dos categorías de beneficios principales.

El modo multijugador competitivo de Call of Duty: Black Ops 2 cuenta con un sistema de progresión de 55 niveles de experiencia para un total de diez prestigios, lo que puede llegar a ofrecer una cantidad de horas inimaginables. El sistema de progresión ha variado ligeramente con respecto a otras entregas en pequeños detalles que permiten una jugabilidad más equilibrada. En cuanto al resto de modos de juego, siguen siendo básicamente los mismos, que repartidos entre las categorías Principales y Extremo permiten jugar en una suficiente cantidad de modos.

En cuanto a las novedades, la única destacable es el modo Punto Caliente, una divertida opción de juego donde un equipo debe asegurar un punto y defenderlo de los enemigos para lograr la máxima puntuación en una contrarreloj. Tan fácil de entender como divertido de jugar. También podemos optar por participar en League Play, con partidas basadas en el nivel de los jugadores, o directamente en los modos tradicionales de la franquicia como Duelo por equipos, Todos contra todos, Capturar la bandera, Demolición, Cuarteles, Buscar y Destruir o Baja Confirmada.

La edad del motor gráfico

Aunque Call of Duty: Black Ops 2 está lejos de ser un juego feo, el mérito se debe más a su dirección artística que al motor gráfico utilizado en su desarrollo. A pesar de contar con la ventaja de ser muy ligero y eficiente en el tratamiento de efectos, el motor ya no puede ocultar que es bastante viejo y evidentemente no hay mucho más que se pueda hacer para mejorarlo.

Esto se ejemplifica en los enemigos, que comparten unos cuantos modelos, y cuyas animaciones no son exactamente obras maestras. Además, el juego está lleno de texturas de baja resolución, especialmente cuando se presta atención de cerca a los uniformes de los personajes principales y sus enemigos. Para terminar, no es difícil ser testigo del brote de objetos llegados de la nada en los escenarios. Todo esto indica que Activision debería invertir lo antes posible en un nuevo motor gráfico, sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de que el Frostbite 2 de Electronic Arts está ganando cada vez más adeptos entre los jugadores. De todas maneras, el nivel general que ha logrado Treyarch en la faceta gráfica es de destacar, pues han logrado que el veterano motor no ponga en duda la calidad visual de la experiencia.

Gran calidad de sonido

Aunque la banda sonora de Call of Duty: Black Ops 2 incluye temas muy familiares para los que están acostumbrados a los juegos bélicos de disparos, no se puede negar su calidad. El trabajo realizado por Trent Reznor y Wall Jack es realmente competente, y es difícil encontrar algo de música que no represente a la perfección la acción mostrada en la pantalla. También cabe destacar la presencia de temas creados por Skrillex y la banda estadounidense Venged Sevenfold (quienes hacen una extraña aparición en el juego). En general, tanto los temas que componen la banda sonora como el doblaje sirven para aumentar la sensación de familiaridad con esta realidad, aunque es difícil imaginarse jugando de este modo en 2025.

Como de costumbre, las interpretaciones de voz en castellano llaman la atención por su calidad, la cual, junto con un guion bien desarrollado, ayuda a involucrar al jugador en la trama. Lástima que la sincronización de labios no siempre se hace correctamente, lo que da lugar a momentos extraños durante las escenas no interactivas en juego.

Conclusiones

Call of Duty: Black Ops 2 es simplemente el mejor capítulo de toda la franquicia desde que fue lanzado el revolucionario Call of Duty 4: Modern Warfare. El juego redefine lo que se puede esperar de una campaña para un solo jugador en el género FPS, presentando una narración llena de personajes memorables, que incluyen un villano que debe ser recordado durante muchos años. Con un modo multijugador mejorado, que da más libertad a los jugadores mientras se mantiene el equilibrio entre ellos, el juego tiene todo los ingredientes para dominar las tardes de cualquier amante de la pólvora durante los próximos meses.

Aunque es necesario algo de tiempo para dominar completamente el título, la experiencia en general es más accesible para los nuevos jugadores, que no deben sufrir en las manos de aquellos que parecen vivir en las partidas en línea. En resumen, Black Ops 2 es el resultado del trabajo de un equipo que, obviamente, se ha dedicado a asentar su posición dedicándose a lo que debían, a intentar revitalizar la serie, una tarea que finalmente no se ha logrado al nivel esperado merced al empleo de mecánicas ya vistas y a la utilización de un motor gráfico renqueante. De todos modos, en un mercado repleto de juegos de disparos de temática militar, el juego logra aportar unas discretas ráfagas de aire fresco a un género tan saturado en esta generación de consolas.

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