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Análisis de 'The Last Guardian', una obra atemporal

El nuevo juego de la saga es una experiencia atemporal capaz de tocar cualquier corazón.

Elric Ruiz / Elsotanoperdido
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The Last Guardian es el esperado tercer título del aclamado equipo Team Ico, la desarrolladora dirigida por Fumito Ueda, responsable de videojuegos de culto como Ico y Shadow of the Colossus, ambas producciones consideradas como obras maestras de PlayStation 2. Ahora, prácticamente casi una década de retraso en su periodo inicial de lanzamiento, incluido un cambio de plataforma (pues el proyecto estaba previsto para PlayStation 3), el título llega finalmente para PlayStation 4 con una épica y emotiva lección sobre la amistad y la superación.

El videojuego relata la historia de un joven muchacho que despierta entre las ruinas de una ciudadela junto a una especie de animal híbrido encadenado. La bestia, que responde al nombre de Trico, es una criatura gigantesca inspirada en seres mitológicos. Ambos están obligados a comenzar una relación de amistad en la cual la colaboración y el cuidado mutuo son piezas fundamentales para forjar tan especial relación. A continuación, nos aventuramos junto al chico y la bestia a recorrer uno de los juegos más esperados de la última década.

Demasiado tiempo esperando la llegada de Trico

Como comentábamos, The Last Guardian se daba a conocer oficialmente en 2007 como un juego exclusivo para PlayStation 3, pero el equipo de desarrollo encontró algunos problemas durante la creación del juego y el estudio japonés comenzó a acumular aplazamientos en los planes de lanzamiento del juego. El proyecto incluso se daba por cancelado en 2014. Pero en completo silencio y alejado de las polémicas de la industria, Ueda decidió reanudar la producción, que resurgía de sus cenizas en 2015. Desde entonces son muchas las incertidumbres que han rodeado el proyecto, que ofrecía la impresión de haberse cerrado de forma conjunta a la carrera comercial de PS3. Pero ahora, aunque parezca increíble The Last Guardian ya está finalmente entre nosotros.

Por suerte el proyecto ha logrado llegar a buen puerto y aunque es innegable que hay algunos aspectos que han pasado factura a raíz del tiempo de desarrollo y ciertos matices que se pueden refinar, el juego nos propone una aventura donde ambos personajes deben aprender a convivir y superar obstáculos. Juntos, se embarcan en una misión para escapar de la ciudadela donde han aparecido y por el camino descubrir los secretos de un mundo mítico empeñado en poner constantemente a prueba una relación de amistad construida de forma inesperada. Pero las relaciones no son fáciles, sobre todo cuando se comienzan a forjar. Trico no deja de ser un animal muy familiar, cualquiera que haya tenido una mascota encontrará rasgos y características que comprenderá al momento. La bestia es noble, temperamental, algo desobediente, valiente, despistado, caprichoso e incluso terrorífico cuando se enfada. El equipo de diseño ha logrado crear un ser absolutamente arrebatador combinando cantidad de rasgos y características de animales domésticos y de granja como perros, gatos o aves.

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El protagonista del juego con su nuevo amigo.

La cantidad de atributos que se han combinado en el diseño del personaje y sus características no solo logran establecer un vínculo emocional inmediato con el jugador, pues también influye en la jugabilidad, ya que en The Last Guardian el jugador no tiene el control total de los elementos que tiene a su alcance. Por ejemplo, Trico se despista con facilidad si hay comida cerca o encuentra algo que le llame la atención, como una bandada de aves o un simple charco de agua para revolcarse en él, por lo que siempre hay que estar pendiente.

A lo largo de la travesía la relación entre ambos cada vez se ira haciendo más profunda y estrecha, algo que es posible gracias a la sobresaliente representación de un animal, completamente cubierto de plumas, sus ojos combinan la expresividad de un perro con la mirada inteligente de un gato que se puede mover como un ave, pero que puede escuchar a grandes distancias con sus orejas de felino. Al comienzo no permitirá siquiera que nos acerquemos, pero poco a poco le iremos curando, calmando, alimentando y comprendiendo, así además de afianzar el vínculo emocional, el jugador irá conociendo los gustos de su compañero, como las diferentes reacciones que podemos esperar según se acaricia una zona u otra de su cuerpo o su insaciable afición a comer. Del mismo modo Trico se irá centrando en los objetivos y en solucionar algunas situaciones. La conexión emocional es un elemento clave en la narrativa, una característica que, por otro lado, también está presente en los dos títulos anteriores del estudio.

Exploración con puzles limpios y variados

Una vez que el jugador logra resolver el primer rompecabezas y ha ganado un mínimo de confianza de Trico, ha llegado la hora de abrirse camino por la ciudadela resolviendo puzles y accediendo a zonas de difícil acceso. Las mecánicas de juego mantienen los elementos principales de los anteriores juegos del estudio, como la capacidad del protagonista para saltar y agarrarse a los bordes, pero esta vez con ayuda de un nuevo amigo al que podemos llamar con tan solo apretar el botón (no quiere decir que siempre obedezca) para alcanzar algunas zonas difíciles o para derribar alguna barrera con un escudo muy especial que encontraremos al comenzar la aventura. Las mecánicas de juego son simples y están orientadas exclusivamente a la interacción entre la pareja.

Al principio, el joven necesita ganarse la confianza de Trico mediante gestos afectivos, como a un cachorro recién llegado a casa, pero rápidamente nos daremos cuenta que dependemos de nuestro compañero para muchas de las tareas que hay que realizar, como saltar, esperar o acostarse para amortiguar el golpe desde cierta altura. Juntos también exploraran los entornos, se enfrentarán a rompecabezas e incluso pelearán, aunque la función del jugador en este aspecto se centra más en el apoyo, ya que la bestia se encarga prácticamente solo de esta parte, más tarde habrá que curarle tras la batalla y calmarlo para que recupere su estado normal.

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Tendrás que cuidar de Trico, el híbrido con el que recorrerás el juego.

A diferencia de Shadow of the Colossus, cuyo principal foco se centraba en la lucha contra los Titanes, The Last Guardian es esencialmente un juego de exploración. La atención a los detalles y el entorno, así como los puzles suponen la parte central del juego que ofrece desafíos variados que no dejan la sensación de repetición de tareas. La mayoría se pueden resolver colaborando o indicando a Trico, pero hay ciertos desafíos que se complican por el carácter caprichoso de nuestro compañero, un elemento que podría suponer un problema para los amantes del control total, pero que, en definitiva, permite diseñar desafíos orgánicos perfectamente integrados con el universo del juego. Como, por ejemplo, buscando una palanca entre los escombros en la parte superior de una torre. En esta situación, el animal debe permanecer estratégicamente situado en el suelo para amortiguar la caída, aunque un golpe desde cierta altura tan solo acarrea cierta cojera en el joven, algo que limita sus movimientos durante un corto periodo de tiempo.

El control del juego, por el contrario, acumula algunos elementos incómodos, un buen ejemplo es el tiempo que hay que invertir para acostumbrarse, lo mismo que sucede con la posición cámara, que se ajusta y varía la posición automáticamente, en ocasiones, sin ninguna necesidad, como por ejemplo al trepar por las plumas por Trico. En estos momentos cualquier movimiento del animal que produzca un cambio de posición en el cuerpo del joven, conlleva algún brusco cambio de plano y os podemos asegurar que nuestro compañero pasa poco tiempo en reposo.

Poderosa dirección artística

El misterioso mundo que presenta The Last Guardian asegura un nivel de inmersión que pocos juegos pueden proporcionar (por méritos propios, de Fumito Ueda y su equipo por supuesto). Los escenarios son enormes y están sumamente detallados. El conjunto está formado por gigantescas ruinas y edificios con arquitectura de civilizaciones desaparecidas, pero aun con todo el mundo es sombrío, pero se mantiene vivo. Por otro lado, la sensación de soledad, una de las características distintivas del estudio, también se ha mantenido, pero en menor medida en comparación con Ico y Shadow of the Colossus. Y esto evidentemente es porque, ahora, el protagonista tiene un fiel compañero a su lado.

Tras prácticamente diez años, es natural que The Last Guardian presente algunas limitaciones técnicas como texturas algo borrosas, efectos de iluminación sutiles y algunos problemas de rendimiento. Sin embargo, la dirección de arte es impecable y hace honor al sello de Ueda, con entornos fenomenales y áreas para guardar en la memoria. De acuerdo con el equipo de producción, el juego utiliza un nuevo motor de física integrado en las animaciones de personajes y escenarios, especialmente en Trico, con el fin de hacer la experiencia más fluida y real.

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Los escenarios recrean una civilización desaparecida.

Como era de esperar, la aventura se acompaña de un apartado acústico muy particular. La obra cuenta con temas de corte ambiental que únicamente se dejan notar en los momentos más destacados del viaje. La mayor parte entre las 10-13 horas que dura el juego, tan solo nos escucharemos llamando a Trico, sus poderosas pisadas, y el sonido ambiental, algo que aumenta la sensación de soledad y amplitud de espacio. El equipo también recupera el concepto de un idioma desconocido, aunque en esta ocasión hay un narrador que ofrece pistas y consejos sobre el juego mediante subtítulos.

Conclusiones

Aunque hemos tenido que esperar prácticamente una década, la época, el formato y la plataforma son insustanciales, ya que Team Ico ha logrado con The Last Guardian una obra atemporal dictada en un delicioso tono poético, un juego que, incluso después de nueve años arrastrando problemas sigue y seguirá siendo actual siempre gracias a la fuerte atracción emocional que embarga al jugador durante toda la experiencia y que, no nos equivoquemos no existe en los juegos de hoy.

The Last Guardian es una obra extraordinaria por muchos motivos, demasiados como para fijarse en sí tiene o no unos gráficos fabulosos, tan solo la profunda relación que el título es capaz de crear entre el jugador y Trico justifica un juego tan especial. Una obra que cuando finaliza, en el momento de apagar la consola y quedarse en silencio deja la sensación de soledad que solo produce la pérdida de un compañero. Por fin, una experiencia capaz de tocar cualquier corazón.

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