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Calentamiento global

Los alarmistas usan un documento falso para desacreditar al escéptico Heartland Institute

Dado que no hay posibilidad de obtener escándalos reales como el Climagate, se ven forzados a inventarlos.

Peter Gleick, el responsable del escándalo, dando una conferencia sobre "integridad científica". | CC/Wikipedia/Sgerbic

Heartland Institute es un think-tank liberal norteamericano fundado en 1984 que ha saltado a la fama estos últimos años por organizar anualmente una conferencia sobre cambio climático en la que acuden científicos escépticos de todo el mundo y se intenta, con mayor o menos éxito, que se sumen los defensores de la teoría oficial del calentamiento global para debatir diferentes puntos de vista. También publica los informes sobre clima NIPCC en los que se aseguran que ningún político participe. Todo lo contrario que los informes IPCC de la ONU, de los que toma el nombre, en los que son políticos quienes deciden las conclusiones.

La semana pasada se publicaron en el blog alarmista DeSmogBlog unos documentos internos de los que se hicieron eco diarios como The Guardian, New York Times o El Mundo. Sin embargo, como ya sucediera con los famosos papeles que supuestamente demostraban las presiones para que George W. Bush no fuera destinado a Vietnam, muy pronto diversos blogueros ponían en duda la autenticidad de uno de los documentos, el único que contenía información realmente grave. El texto, titulado Estrategia del Clima 2012, incluye entre otras perlas que debían "disuadir a los profesores de enseñar ciencia".

Aquello parecía un sueño para los activistas ecologistas y los científicos cuyas carreras dependen de que la rueda del alarmismo climático siga girando. Su mantra consiste en que sólo la tesis alarmista es "ciencia" y que otras explicaciones alternativas son esfuerzos motivados por razones ideológicas o por los fondos recibidos de malvados capitalistas.

Los Protocolos de los Sabios del Heartland

El problema es que el documento es falso. El miércoles 15, un día después de que se hicieran públicos los documentos, el Heartland Institute indicaba que, pese a que aún no había podido verificar por completo los documentos, podían ser verdaderos todos menos ese. El viernes 17 uno de los miembros del consejo del Heartland Institute, Ross Kaminsky, escribía en The American Spectator sus sospechas acerca de la identidad del presunto falsificador y apuntaba como autor a Peter Gleick, presidente del Pacific Institute y enemigo declarado del Heartland.

Las razones por las que varios blogueros como Megan McArdle dudaron de la autenticidad del documento se centraban, primero, en un notable cambio de estilo en la escritura del texto, más farragosa y con párrafos más largos en la falsificación. Además, ese texto parecía constar de la unión de fragmentos copiados al 100% de escritos públicos del Heartland con expresiones que ningún escéptico emplearía, como la ya citada de disuadir a los profesores, y que parecen pergeñadas para causar escándalo. Hubo quien lo bautizó por ello como "Los Protocolos de los Sabios del Heartland", equiparándolo al libelo antisemita pergeñado por la policía secreta zarista.

Este lunes, el propio Gleick se confesaba culpable de la filtración en el Huffington Post. El científico ecologista afirma que recibió primero el falso documento y para confirmar lo que en él se decía se hizo pasar por unos de los miembros del consejo del Heartland, pidiendo por correo electrónico la documentación de la próxima reunión. Cuando la recibió, pese a no confirmar en modo alguno el texto que dijo tenía de antes, filtró todos los escritos.

Pero ni siquiera esa explicación se mantiene en pie. Todos los documentos están en formato PDF, pero mientras los verdaderos fueron creados todos el 16 de enero mediante el software Acrobat Distiller, el que supuestamente fue filtrado a Gleick con anterioridad tiene fecha posterior, del 13 de febrero, un día antes de que se hiciera público, y fue escaneado. Además, aparece una donación de la Fundación Koch que no fue destinada a proyectos climáticos, sino de política sanitaria.

Las reacciones no se han hecho esperar. Gleick dimitió el jueves 16 de la American Geophysical Union; era parte del equipo de trabajo en ética científica, nada más y nada menos, aunque esa dimisión se ha conocido este martes 21. También ha dimitido del National Center for Science Education.

Pero, ¿y los medios? El Mundo, por ejemplo, no ha informado de nada. El New York Times sí, pero lamentando que con esta acción Gleick haya hundido su reputación. El Guardian asegura que la confesión no pone siquiera en duda el documento en cuestión y que la información de los demás documentos ya es de por sí suficientemente grave.

Presupuesto y donantes del Heartland Institute

¿En qué consiste esa información tan grave? Los documentos incluyen el presupuesto y la lista de donantes del Heartland Institute, que incluye empresas farmacéuticas y petroleras. Así por ejemplo, Exxon donó 675.000 dólares en total hasta 2006, y después nada. Industrias Koch sólo ha aportado 25.000 dólares en los últimos diez años.

En total, el Heartland gastó en 2011 un total de 6,5 millones de dólares, lo cual puede parecer mucho hasta que se pone en perspectiva. Así, por ejemplo, Al Gore afirmó haber gastado 300 millones de dólares en publicidad por el alarmismo climático. Greenpeace tiene un presupuesto anual de 310 millones y Sierra Club de 100 millones.

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