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Ayuno a base de cerveza: Así vivían la Cuaresma unos ingeniosos monjes

Los monjes crearon una cerveza con tantos grados que era su único alimento. Su delicioso invento está extendido ahora por todo el mundo.

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Unos religiosos posan con cervezas | CC BY-NC-SA 2.5 Lizenz

Cuaresma. Un tiempo de preparación para la Semana Santa y la Pasión que tradicionalmente ha ido también asociado al ayuno y a la abstinencia. No comer carne los viernes como establece la Iglesia o privarse de los postres que tanto gustan o hacer pequeños sacrificios como dejar de fumar o no tomar ese aperitivo que apetece mientras duran estos cuarenta días. Como casi todo en la vida cada maestrillo tiene su librillo y cada persona tiene sus trucos para vivir la Cuaresma de la mejor manera posible.

Sin embargo, mientras tantos hacen estos pequeños sacrificios había unos monjes alemanes que iban mucho más allá. No comían nada en toda la cuaresma. Ni pan, ni carne, ni verdura...absolutamente nada. Pero la pregunta que surge a continuación es cómo podían vivir durante cuarenta días sin probar bocado.

La respuesta es sorprendente y para muchos se va a parecer más al cielo que a la cuaresma. Los monjes se alimentaban única y exclusivamente bebiendo grandes cantidades de una cerveza extrafuerte, con mucha graduación y rica en calorías. Una cerveza diseñada por los monjes para el duro ayuno cuaresmal.

La historia se remonta siete siglos atrás. Todo surgió en un monasterio de la actual ciudad alemana de Einbeck gracias al ingenio de sus monjes. Así desarrollaron un estilo específico de malta de gran graduación que les ayudase a sobrellevar el ayuno al que se sometían. La llamaron Bock y cientos de años después es uno de los tipos de cervezas más fuertes que existen y muy querida por los cerveceros más exigentes.

La cerveza tipo Bock que crearon era muy fuerte, con un extracto primitivo por encima de los 14% y de un color muy oscuro. Se fabricaba (y se fabrica) con una baja fermentación y posee un alto contenido de alcohol que sólo se producía durante la primavera y el otoño.

Sin embargo, aquellos monjes de la baja Sajonia no estaban del todo contentos con su creación. Era floja para ellos y querían que les alimentase más aún. Así es como surgió una cerveza a la que denominaban "pan líquido" por la cantidad de nutrientes que llevaba al realizar una variante aún más fuerte que denominaron Doppelbock (doblebock).

Pronto estos monjes alemanes comenzaron a tener pequeños dilemas morales. Su creación era deliciosa y bebían y bebían cerveza durante la Cuaresma por lo que comenzaron a preguntarse si alimentarse únicamente de esta cerveza no estaría muy acorde con el tiempo litúrgico y la penitencia a la que debían ceñirse.

¿Qué hacer entonces? Pues lo más fácil era preguntar a la máxima autoridad. Ni cortos ni perezosos los monjes de este monasterio decidieron preguntar al Papa y cargados con su "pan líquido" emprendieron rumbo a Roma.

Durante el largo camino que les separaba de Roma y debido a las condiciones extremas, la cerveza que transportaban se estropeo y se volvió muy amarga. Ya en la sede de Pedro el Papa probó la cerveza y le pareció que estaba tan mala que rápidamente consideró que era una excelente penitencia cuaresmal para los monjes el que bebieran cerveza durante los cuarenta días.

Ahora la cerveza block está por todo el mundo. Los cerveceros bávaros copiaron esta variedad en el siglo XVII y se empezó a extender y actualmente importantes empresas realizan esta cerveza de 14 grados.

Siglos después hay personas que ha querido imitar a los monjes alemanes y vivió la cuaresma solamente bebiendo el conocido "pan líquido". Es el caso de J. Wilson que cuenta en el Chicago Tribune su experiencia. "Tuve el hambre los primeros días pero después se fue", recuerda. Y es que su dieta se basaba en la Doblebock, lo que no le impidió que perdiera mucho peso durante estas fechas.

La cerveza va inexorablemente unida a la Iglesia. Durante siglos fueron los grandes productores de una de las bebidas más populares en todo el mundo. Pero esto no es cosa del pasado puesto que algunas de las mejores cervezas del mundo siguen siendo fabricadas por monjes. Es el caso de los trapenses, que en sus abadías alemanas, francesas y belgas exportan cervezas en todo el mundo cosechando un éxito comercial total que repercute en las comunidades en las que se insertan mediante grandes proyectos sociales.

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