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La Alhambra bajo la óptica del tiempo

La exposición "Una visión inédita de la Alhambra. Jean Laurent y Fernando Manso" recoge dos visiones del palacio nazarí, con 150 años de diferencia.

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La Alhambra más íntima

"Todas las injurias del tiempo, todas las tintas apagadas y todas las manchas de las aguas desaparecen por completo; el mármol recobra su primitiva blancura; las largas filas de columnas brillan a la luz del astro de la noche; los salones se bañan de una suave claridad, y todo el edificio semeja un encantado palacio de los cuentos árabes". Así describía Washington Irving (Nueva York, 1783–1859) ese mágico encantamiento que producía el resplandor de la luna en la Alhambra.

El perenne encanto, solemne belleza e inamovible elegancia del palacio nazarí ha evocado multitud de cuentos y la agónica necesidad de ser retratado. El francés Jean Laurent (1816-1886) fue el primer fotógrafo que realizó un extenso catálogo sobre la Alhambra. Afincado en Madrid desde 1843 y especialista en retratos, paisajes turísticos y vistas de tópicos pintorescos, es considerado uno de los fotógrafos más importantes de los que trabajaron en España en el siglo XIX.

Siguiendo su misma técnica- máquina de placas-, pero con siglo y medio de diferencia, Fernando Manso recogió los rincones de la reina y señora de Granada, Patrimonio de la Humanidad desde 1984.

Estas dos miradas íntimas se unen desde este martes 17 de marzo en el Museo Arqueológico Nacional, con la exposición "Una visión inédita de la Alhambra. Jean Laurent y Fernando Manso". Está compuesta por 22 obras seleccionadas del catálogo del francés, de pequeño formato -20x35cm-, que son consideradas un excelente documento visual de la Granada de la segunda mitad del siglo XIX y un ejemplo representativo de las técnicas fotográficas propias de la época.

"Es el fotógrafo que más imágenes ha aportado de la Alhambra y hemos conseguido catalogar todo lo que se conoce, ya que tenemos la mayor colección de él", aseguró la directora del Patronato de la Alhambra y Generalife, María del Mar Villafranca, en la presentación de la muestra. "Laurent, -añadió- contribuyó a que la fotografía fuera una herramienta que traspasó lo puramente técnico".

La posterior versión del palacio nazarí, obra de Fernando Manso, se resume en 35 obras de gran formato, resultado de 500 horas de trabajo recogidas en el libro Jardines de la colina de la Alhambra. Una visión meditada. "He querido oler, sentir y transmitir el alma de la gente que vivió en aquellos lugares y el por qué hicieron esas construcciones, esos jardines", aseguró Manso, que reveló que no quiso conocer previamente el trabajo de Laurent para no verse influenciado.

Es una técnica, basada en las cámaras oscuras de hace 130 años, que no da margen de error. "Hay que meditarlo, medirlo y estudiarlo todo mucho, ya que si te equivocas no te das cuenta hasta que llegas al laboratorio", reconocía el fotógrafo.

Organizada por la subdirección general de Promoción de las Bellas Artes, el Arqueológico y el Patronato de la Alhambra y el Generalife, donde se exhibirá posteriormente, la muestra refleja la mirada más personal de estos dos fotógrafos, capaces de trasmitir en una imagen aquello que sintió Boabdil cuando, tras entregar la ciudad a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, volvió la cabeza para despedirse de ella y oyó la mítica frase de Aixa, su madre: "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre".

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