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'El Santuario (Sanctum)': la madre de todas las cuevas

El Santuario es una apuesta menor del creador de Avatar y Titanic para mantener vivas las sensaciones tridimensionales de la tecnología que él mismo ha creado y vendido, es decir, el 3D. James Cameron, que ejerce como productor del filme, ha delegado en el desconocido Alister Grierson la dirección de una historia de aventuras con cierto espíritu de serie B que, al margen de debates acerca del truco en cuestión, no aprovecha todo lo bien que se espera la tecnología punta que se le supone.

Además, El Santuario es un filme con severos problemas de ritmo, guión y hasta realización. La película de Grierson tarda en empezar y, pese a servirse de un canon lineal y convencional (pero de eficacia probada en manos de un artesano con ganas: ahí está el propio Cameron en la excelente Aliens, o del Renny Harlin de Deep Blue Sea), el descuido que desprenden sus diálogos y las mediocres interpretaciones de unos actores que se resignan a recitar slogans, no le ayudan a salir del pozo. Los espeleólogos que protagonizan El Santuario son meros títeres destinados a caer como moscas ante las trampas que una cueva que parece tener vida propia, eso está asumido, pero nunca está de más algo más de clase a la hora de ilustrarlo.

No obstante, es en el último tercio donde la película demuestra ser hija de quien es, y cuando ésta crece sorprendentemente cuando parecía que no tenía nada más que ofrecer. Lo mejor de El Santuario ocurre en sus treinta minutos finales, cuando no queda ninguna carta que jugar y la película deriva hacia los derroteros muy oscuros vistos en Abyss o Titanic, de Cameron, pero esta vez en forma de amable serie B. El filme se centra entonces, total y absolutamente, en esa relación padre-hijo que desprende, ahora sí, pura energía cameroniana por cada una de sus células. El realizador-productor demuestra aquí su clasicismo (al apostar por las relaciones humanas para cerrar un filme de pura acción) y su riesgo (en un desenlace extremo, pero a la vez oscuro y muy poco espectacular) a la hora de abordar el género de aventuras y supervivencia. Nadie ha logrado ilustrar tan bien como Cameron este último concepto en la gran pantalla, y por ello, en el fondo de El Santuario y sean cuales sean sus resultados, lo que habita es un drama familiar mucho más duro de lo que podría pensarse.

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