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'It' bate récords porque Stephen King es el mejor narrador vivo

Los dólares flotan en Hollywood gracias a It, el tercer mejor estreno del año y la mejor cifra de la historia para un filme de terror. 

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It | Warner Bros

La industria de Hollywood sabía que It sería la película que reanimaría el flujo de dinero de un alicaído agosto, el peor en 30 años y triste remate para el peor verano en una década en cuanto a recaudaciones. Pero nada hacía presagiar el clamoroso triunfo de la película dirigida por el argentino Andy Muschietti. 123 millones de recaudación solo en EEUU, a lo que habría que sumar otros 66 del mercado internacional, rematando un fin de semana absolutamente triunfal para la adaptación de la mítica novela del maestro del terror Stephen King, publicada en 1986. Los ejecutivos de Warner Bros están ahora mismo, como los niños víctimas de Pennywise, flotando... solo que en dinero.

Todo ello en un fin de semana en el que un estado entero, Florida (aproximadamente un 6% de la recaudación en USA) estuvo virtualmente cerrado por culpa del huracán Irma. No importó en absoluto e It, la historia del payaso asesino que acosa a una pandilla de niños en una localidad de Maine, rompió récords igual que Pennywise revienta globos: mejor estreno en septiembre superando a Hotel Transylvania 2 en 2015; mejor apertura de una película de terror por encima de los 52,6 millones de Paranormal Activity 3; dobló la recaudación de Gravity en otoño; fue el mayor estreno de todas las adaptaciones de Stephen King (rompiendo el récord de la divertidísima 1408) y, por muy poco, no igualó el récord de Deadpool a mejor estreno de una película calificada R. La película fue, además, el tercer mejor arranque del año sólo detrás de La Bella y la Bestia y Guardianes de la Galaxia Vol. 2, y por encima de Spider-Man: Homecoming.

Existen varios factores que convierten la recaudación de It en un hito. Para empezar, y ya lo hemos mencionado, se trata de un filme clasificado R por su violencia y lenguaje, lo que limita la afluencia del público menor de edad. También que apenas existe una competencia destacada en próximas semanas, por lo que la película tiene campo libre para hacer de las suyas durante un buen número de días. La secuela, en la que los mismos protagonistas se reencuentran con sus peores miedos de adultos, está ya en proceso de escritura (la novela de King alterna dos tiempos diferentes). ¿Serán capaces los ejecutivos de New Line de pergeñar spin-offs al margen de la historia de los Perdedores protagonistas? Tampoco sería de extrañar, dada la riqueza y extensión de la novela de King.

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Una cadena de logros conseguidos con un sostenido presupuesto de apenas 35 millones de dólares, posiblemente un tercio de de cualquier película de superhéroes al uso, y eso sí, una campaña promocional excelente que se aprovechó del no-tan-inesperado hambre no solo del fan literario, sino del público mayoritario de multiplex. Hay que recordar que la primera adaptación de It fue It (Eso) la conocida miniserie protagonizada por Tim Curry en el papel de Pennywise en 1990, un producto televisivo totalmente superado pero que logró imprimir su sello de terror en toda una generación ya adulta.

Todo el mundo, desde el público juvenil que llena las plateas del primer fin de semana en busca de filmes de terror, como el adulto que recuerda el relato original o su adaptación, se presentó ante las taquillas de los cines para ver la película. De ese manera, It ha barrido la pobre recepción de taquilla y crítica del anterior filme basado en un relato de King, La Torre Oscura, superando la totalidad de la recaudación del mismo (unos 107 millones hasta ahora) durante todo el mes transcurrido desde su estreno en apenas tres días de exhibición.

Y anuncia todo un maremoto de adaptaciones del Rey del terror, que hasta ahora no podía quejarse precisamente de número de obras adaptadas. Bien es cierto que algunas, como la serie La Niebla, ya se habían estrenado este mismo verano, como también la mucho mejor recibida Mr Mercedes (sin fecha de estreno en España). No olvidemos que Netflix estrenará a finales de septiembre El Juego de Gerald, con Carla Gugino, y en octubre lo hará 1922 (relato procedente de Todo oscuro, sin estrellas) con Thomas Jane. Pero quizá la joya de la corona se trate de Castle Rock, la misteriosa serie apadrinada por J.J. Abrams que aunará argumentos y personajes de varias novelas de King (y protagonizada, en una jugada que solo puede calificarse de maestra, por el mismo Bill Skarsgard que interpreta a Pennywise en el filme de Muschietti) y que ahora mismo allana su camino hasta las pantallas de televisión a través de Hulu.

Pero no nos engañemos: si It funciona no es por que dé miedo, por mucho que asociaciones de payasos se hayan quejado al respecto. Se trata de una gran historia que resiste adaptaciones e interpretaciones y que se muestra atemporal. Muchietti, en una de las mejores ideas, ha ambientado en los 80 aquello que en la novela sucede en los cincuenta, apelando a la misma nostalgia por tiempos pasados a la que King, miembro de la generación del Baby Boom, recurrió en su relato original, e intercambiándola por la de la Generación X y, de rebote y como premio, la de los millenials.

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El Club de los Perdedores | Warner Bros

Muchietti opera tras el éxito de la serie Stranger Things, que vampirizaba el escenario y argumento de la obra original It, pero pese a trabajar bajo la sobra del original Pennywise de Tim Curry y a algunos guiños en la marquesina de los cines de la localidad ficticia de Derry (consistente en los éxitos de Warner y New Line en el año 89, desde Batman hasta Pesadilla en Elm Street V), su película no se deja llevar (demasiado) por la nostalgia y el guiño a los 80 a la moda. Para empezar, los homenajes no solo provienen del cine sino también de la música, en especial de sus guiños en cadena a New Kids on the Block, la mayoría con objetivo cómico. Y si aquello funcionaba con los títulos ambientados en los 50... ¿por qué iba a ser objeto de crítica aquí? Existe, al fin y al cabo, historia, carne y sangre suficiente en los 137 minutos largos que dura la película, no solo en materia de susto sino, también, dramática, para compensar. La tragedia en It es, como en la novela, abundante y proviene de las ansiedades y miedos de los protagonistas, un grupo de niños apodados los Perdedores tan aislados del mundo adulto que solo pueden ser pasto del monstruo.

El ritmo de la nueva It es, eso sí, el de una obra de terror actual, tan marcada por los horrores carnavalescos del director James Wan en Insidious y Expediente Warren. Y en ocasiones esto se erige en lo peor de la película, en tanto Muschietti no es -hay que decirlo- tan hábil en este sentido como el realizador malasio. Afortunadamente la influencia y querencia por lo sentimental de Muschietti, así como una notable capacidad visual, enriquecen al filme con otras influencias internacionales. El corte directo en el que compara las ovejas de la granja de Mike con los niños saliendo de clase es ejemplo de los recursos que el director va ganando poco a poco, como también el excelente aspecto y atmósfera de la obra.

El argentino, que comenzó su trayectoria a la sombra de Guillermo del Toro en Mamá, sazona con algún toque propio del realizador mexicano ciertas escenas (el clímax y algún que otro monstruo guarda similitudes con aquel debut) al tiempo que rebusca en el fondo de escritorio del terror japonés tan en boga hace unos años. Sin duda abusa de la banda sonora y los sustos, se le nota obligado de asustar cada tres minutos con algún golpe de sonido al tiempo que resuelve alguna que otra secuencia de manera apresurada. Pero el filme acierta en lo fundamental: It sabe contar su historia, nos desliza por debajo de la puerta un mensaje envenenado que tiene mucho, como el libro, de compendio de ansiedades terroríficas: nos empuja a encontrar el mal en nosotros y entre nosotros, y luego nos muestra -a través de la figura de Pennywise, que al igual que el tiburón de Spielberg, no necesita estar presente en todas las secuencias- que existe algo todavía peor, algo que viene "de fuera". El horror forma parte de la historia, y estamos solos para afrontarlo, y además, de postre, se resiste a abandonarnos: quizá lo mejor de la película sea la escena tras el baño de sangre de Beverly, cuando su siniestro padre no ve aquello que es evidente para ella (y nosotros, espectadores) y ese concepto que precipitará (no lo duden) la segunda entrega: Pennywise es un ser que se despierta para comer cada 27 años, lo que forzará al grupo de niños a reencontrarse con su peor miedo en la vida adulta. Porque las fobias y las obsesiones se resisten a desaparecer del todo, y el peor miedo -seguro que lo saben- es precisamente la anticipación de su regreso.

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La caracterización e interpretación de Bill Skaarsgard como Pennywise es, en este sentido, perturbadora y carne de mito en redes sociales. Ya lo está siendo, abran su Twitter si lo tienen. Dejemos de lado los diez minutos iniciales, excelentes pese a reproducir fielmente la planificación de la miniserie original. La aparición triunfal del payaso pasada la mitad del largometraje, en la larga secuencia ambientada en el interior de la casa de Neibolt Street (un tren de la bruja en el que la película coge, por fin, velocidad) remite al Freddy Krueger más burlón y demuestra que tanto Muschietti como Skaarsgard saben el terreno que pisan, y lo pisan con seguridad gracias a, entre otras cosas, una excelente dirección de actores infantiles. Son ellos quienes convierten a It en un notable triunfo cinematográfico, pese al escaso impacto que en el fondo reportan escenas como su heroico acto final. Su dramatismo, alegría y sentido del horror convierten la película en la mejor montaña rusa del verano, mejor que cualquier fiesta de FX digitales, y la consagración del terror como (de nuevo) el género estrella en la producción de Hollywood.

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