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Paula Hawkins, la escritora que quitó el sueño al propio Stephen King

La británica ha vendido cinco millones de ejemplares de La chica del tren: "Hay un impulso voyeurista con el que se identifican muchos lectores".

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Paula Hawkins, en el Museo del Ferrocarril. | EFE

Un vagón de tren, rutinario, casi siempre insípido, aparentemente seguro... y una chica que, como James Stewart en La Ventana Indiscreta, ve demasiado. Es el punto de partida de La chica del tren, el thriller psicológico de la británica Paula Hawkins que ha desbaratado por completo el mercado anglosajón, siendo número 1 de ventas durante más de 20 semanas en la lista elaborada por The New York Times y encabezando las de Bookseller, The Guardian, The Wall Street Journal, The Boston Globe y Amazon.

Según los datos de Planeta, la editorial que la ha traído a España, cada seis segundos se vende un ejemplar en Estados Unidos y cada dieciséis en Reino Unido. La chica del tren ha vendido 5 millones de ejemplares en todo el mundo y ha sido publicado en 30 países. En España, la acogida ha sido igual de espectacular, logrando, en menos de un mes, llegar a la séptima edición. Paula Hawkins ha presentado su libro este jueves en el Museo del Ferrocarril.

Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece? Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

La novela está ambientada en un vagón de tren, "un escenario muy vinculado a los crímenes literarios desde siempre", advierte Paula Hawkins. "Todos los que vivimos en una ciudad somos viajeros, el tren es nuestro día a día, y establecemos relaciones peculiares con los demás pasajeros, con esos extraños que nos vamos encontrando".

"La novela une dos elementos. Por un lado, esa sensación de qué pasaría si un pasajero que viaja todos los días en un tren, de repente ve algo alarmante, un crimen a través de la ventana; y por otro lado, a su protagonista, Rachel, una mujer con problemas con la bebida y cuyo alcoholismo afecta a su memoria y a su sentido de la responsabilidad", explica la autora.

La clave del éxito

"Es muy difícil saber por qué le ha ido bien. Hay elementos con los que la gente se puede sentir identificada, como el voyeurismo, o la sensación que recordamos de los desplazamientos diarios en un tren para ir a trabajar. Si supiera cuál es la razón del éxito, no tendría problema en hacerlo de nuevo en mi próximo libro", añade.

Hawkins se une a una nueva generación de autoras de novela de misterio como Gillian Flynn (Perdida). Dicen de ella que sucede a Patricia Highsmith. "Las mujeres aportamos una perspectiva nueva al thriller psicológico. En muchos casos, somos criadas como posibles víctimas de un crimen. Se nos dice que no podemos ir solas por la noche, que no debemos llevar tacones, etc. Por eso tenemos un punto de vista distinto al de los hombres sobre los crímenes", opina.

Paula Hawkins no llega revolucionando el género negro, ni mucho menos, sino que respeta sus reglas y copia el patrón más clásico. Le ha funcionado con los críticos, con el público y con su propia competencia. El icono de las páginas de terror Sthepen King escribió en las redes sociales que La chica del tren "le había dejado una noche sin dormir".

Adaptación al cine

Los productoras de cine no han dejado pasar este éxito sin echarle el lazo y DreamWorks prepara su adaptación a la gran pantalla. Contará con Tate Taylor (Criadas y señoras) para dirigir este proyecto, con Erin Cressida Wilson (Secretary, Chloe) a cargo del guión. La ganadora del Globo de Oro Emily Blunt (Al filo del mañana, Looper y El diablo viste de Prada) interpretará a su protagonista.

"He estado en contacto con gente del equipo y he conocido a su director, pero no me he involucrado en el proceso creativo de la película. Lo mejor es dejar que lo hagan los demás", reconoce.

Hawkins nació en Harare (Zimbabwe) en 1972, y se trasladó con su familia a Londres en 1989. Ha trabajado como periodista durante más de quince años, especializándose en temas económicos. Sus primero pasos por la literatura fue con novelas románticas, "por encargo y bajo el seudónimo Amy Silver", que prefiere "dejar donde están". Con problemas financieros acechando su estabilidad -unas circunstancias que recuerdan a las de la creadora de Harry Potter, J. K. Rowling – se planteó escribir la gran novela con la que siempre había soñado. Y lo hizo. Y la tituló La chica del tren.

"La vida me ha cambiado en cuanto que ahora hablo con muchos más periodistas y viajo más, pero sigo viviendo en la misma casa, comprando en el mismo supermercado y recogiendo yo misma la ropa del tinte", asegura.

Inmersa en un nuevo thriller psicológico sobre dos hermanas cuya relación es prácticamente inexistente, Hawkins pone los pies en el suelo al hablar de futuro. "Todo lo que ha ocurrido con La chica del tren es algo extraordinario y no creo que pueda volver a repetirse. Claro que siento esa presión con el próximo libro, pero intento aislarme del ruido externo y escribir la mejor novela posible".

Paula Hawkins. La chica del tren. Editorial Planeta. 2015. 496 páginas.

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