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Las distintas versiones de la muerte de Jesucristo

Javier Alonso, filólogo semítico y biblista, publica La Resurrección. De hombre a Dios, con el que "intenta comprender cómo se forjó esa creencia". 

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'La Resurrección de Cristo', de El Greco | Museo del Prado

Entre la muerte de Jesús de Nazaret y el primer testimonio escrito sobre su Resurrección transcurren veinte años, un periodo suficiente para que nazca la creencia de que un hombre muerto en la cruz había resucitado. Dos mil años después sigue presente en nuestra cultura. Tomando como "científicamente imposible" el hecho de volver a la vida, Javier Alonso trata de comprender cómo se forjó esa creencia en La Resurrección. De hombre a Dios, de Arzalia Ediciones, una editorial que centra el grueso de sus títulos en la historia de España y del mundo. Se trata de un libro que analiza las distintas informaciones, partiendo principalmente de los evangelios; repasa las principales teorías existentes, y ofrece una "visión de conjunto" sobre "este peliagudo asunto".

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La Resurrección de Jesucristo es un asunto que persigue desde hace más de diez años a Javier Alonso, filólogo semítico, historiador y biblista. "Hace muchos años escribí La última semana de Jesús, que repasaba todos los acontecimientos que tenían lugar entre el Domingo de Ramos y la Crucifixión. Terminaba en la muerte de Jesús. Ya entonces dejaba entrever que lo que ocurría después era otra historia. Desde entonces, siempre me quedó la idea de continuarlo". Además, no hay demasiados libros que traten este tema, añade.

"Me parece curiosísimo que la muerte de Jesús, que se parece muchísimo a la de otros mesías de la época, tenga un final tan distinto. ¿Por qué de los demás no se vuelve a saber nada? ¿Por qué con sus muertes acaba todo pero con Jesús no? Indudablemente, tenía algo que hizo a sus seguidores pensar que era tan especial como para que Dios lo resucitara y le reservara un lugar especial, el resto ya es cuestión teológica", asegura el escritor.

La Resurrección. De hombre a Dios plantea distintas incógnitas y trata de resolverlas: ¿Dónde fue enterrado? ¿hubo testigos del entierro? ¿robaron el cuerpo los discípulos de Jesús? ¿pudo haber sido bajado de la cruz todavía vivo? Para ello,disecciona los evangelios, unos textos "llenos de contradicciones". "Los evangelios no son unos textos históricos –insiste Alonso– sino que que hay que analizarlos como libros de una intención religiosa. La principal confusión viene en el orden en el que aparecen en la Biblia. En el Nuevo Testamento aparecen Mateo, Marcos, Lucas y Juan y luego las Cartas de Pablo y asumimos que ese es el orden en el que se escribieron. Y no es así. Las Cartas auténticas de Pablo son anteriores y el evangelio más antiguo es el de Marcos. Eso ya nos ofrece una visión distorsionada".

Cuanto más tiempo pasa entre la redacción y el momento histórico en el que ocurren los hechos que narran, más añadidos teológicos hay y "más se aleja, indudablemente, de lo que pudo ocurrir". Hay un "mayor embellecimiento literario y doctrinal", dice. "Siempre prefiero acercarme a los evangelios, aunque cito otras versiones como la que dice que a Jesús lo bajaron vivo de la cruz y acabó en Cachemira. Para mí, eso no tiene mayor valor. Aún así le dedico unas páginas para descartarlo y apartarlo de la idea principal".

"No quiero arrebatar la fe a nadie"

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"Tomás el incrédulo", de Stomer. | Museo del Prado

Javier Alonso lleva más de un cuarto de siglo dedicado al estudio del antiguo Israel y la historia bíblica, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, así como de las tres grandes religiones del Libro: judaísmo, islam y cristianismo primitivo. Asegura que no es su intención "arrebatar la fe a nadie" y no teme la reacción, más bien cuenta con ellas. "No quiero quitarle la fe a nadie, lo advierto, quien no quiera leer eso está avisado desde las primeras páginas. La única opción que descarto es que un cuerpo resucita, eso viola las leyes de la naturaleza y yo me considero científico, aunque sea de una rama de letras. Mientras la ciencia no me demuestre que un cuerpo muerto puede resucitar, esa opción la descarto. Pero no intento arrebatar la fe a quien la tiene, pero creo que los que enfocamos el problema desde un punto de vista más racional también tenemos derecho a escribirlo", explica. "Creo que hay personas que pueden tener unas creencias cristianas basadas en los valores del cristianismo, no en un dogma de la Resurrección o la Virginidad de la Virgen, que puede leerlo perfectamente. Hay cristianos que están muy cerca de este enfoque, de que hay una Resurrección no física".

En uno de los últimos capítulos, Javier Alonso da su propia "propuesta" sobre cómo se forjó la creencia de la Resurrección, basada en la mezcla de elementos psicológicos, la interpretación de los libros sagrados del judaísmo y la comprensión de unos textos que no siguen las pautas de un texto histórico moderno. "Hay una parte de vivencias personales mías. Cuando muere un ser querido y no puedes ver el cadáver, se produce un gran trauma. Se pudo observar en grandes dramas como las Torres Gemelas o la desaparición del avión de Malaysia Airlines. El ser humano necesita cerrar el duelo teniendo el cadáver y tengo la intuición de que es parte de la clave de todo. Los relatos sobre el entierro habría que analizarlos seriamente y concluir si José de Arimatea era un señor muy rico que enterró a Jesús o habría que seguir una línea casi escondida dentro de los evangelios que sugiere que las autoridades de Jerusalén entierran a Jesús y no se vuelve a saber dónde está el cuerpo. Las contradicciones que hay en el texto, sobre quién presencia el entierro, quién es el primero que llega a la tumba, etc., te lleva en la misma dirección. Nadie recuerda exactamente dónde estaba la tumba. Si no hay cadáver, pueden empezar a pasar cosas raras en la mente de los seres humanos".

"Seguimos siendo herederos de esa cultura, seamos más o menos creyentes. Nuestra cultura occidental está basada en el cristianismo", explica el autor. De ahí, la fascinación que sentimos hacia estos temas y que se reflejan en el mundo literario, donde hay muchas novelas –ficción– que juegan con distintas versiones sobre qué pasó realmente, como es el caso de Dan Brown. "Desde el punto de vista histórico, es un tramposo. Es un gran novelista, y en la ficción vale todo, pero fuerza el significado de ciertos textos antiguos, evangelios apócrifos como el Evangelio de Felipe para sugerir que había una relación entre María Magdalena y Jesús. Yo no sé si tiene los conocimientos suficientes sobre el gnosticismo cristiano de los dos primeros siglos de nuestra era. Si no los tiene, es por pura ignorancia, y si los tiene, los ha obviado conscientemente para que el tema sea más atractivo".

Javier Alonso López. La Resurrección. De hombre a Dios. Arzalia, 2017. ISBN: 978-84-17241-02-5 Páginas: 216 Precio: 17,95 euros.

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