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Carmen de Burgos, Colombine, y la Alianza Hispano-Israelita

Es una de las mujeres más interesantes de la que se ha escrito casi de todo. Unos, sobre su vida personal; otros, sobre su liberalismo radical.

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Retrato de CRetrato de Colombine, de Julio Antonio Rodríguez Hernández | Archivo

Sobre Carmen de Burgos y Seguí, (¿10 de diciembre de 1867? -1932) [1] una de las mujeres más interesantes de la reciente historia de España, se ha escrito casi de todo. Unos han hecho hincapié en su vida personal, desde las tragedias íntimas de la muerte de sus tres primeros hijos, el abandono de su marido y las adicciones y traiciones de su única hija viva, y, cómo no, a sus relaciones extraconyugales, sobre todo con Ramón Gómez de la Serna, que dice Federico Utrera en sus Memorias de Colombine, que le llegó a pegar. Rondándose ya los 150 años de su nacimiento, preciso es recordar su asombrosa y combativa personalidad y, especialmente, destacar su defensa del pueblo judío.

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Carmen de Burgos, de Julio Romero de Torres

Otros, han preferido acentuar su liberalismo radical en defensa de las mujeres y, especialmente, su apoyo al divorcio – suya fue la primera campaña de prensa a favor -, y al voto femenino, mucho antes que otras más renombradas. Lo cierto es que la batalla de la andaluza por los derechos de la mujer que desarrolla en La mujer moderna y sus derechos la comenzó a librar recién inaugurado el siglo XX y se mantuvo toda la vida. También hizo campaña contra la pena de muerte y otras causas.

También hay quien da relieve a su actuación como pedagoga de la mujer en el hogar convencional. Entre sus libros se encuentran La cocina moderna, La cocina práctica, El arte de seducir, Higiene y tocador, La mujer en el hogar,El arte de ser amada o Vademécum femenino, e incluso Modelos de cartas. Lo mismo hicieron, por cierto, otras mujeres republicanas relevantes, como María Teresa León (Nuestro hogar de cada día. Breviario para la mujer de su casa, publicado en ¡1958!, como confiesa su biógrafo José Luis Ferris) o Margarita Nelken (Maternología y puericultura).

En su primer libro, Ensayos literarios (1900), ya dejó sentado:

Sostienen algunos que las condiciones intelectuales de la mujer son inferiores a las del hombre, habiendo llegado el Dr. Gall a sostener que la constitución de su cerebro es diferente al del hombre, y que su falta de desarrollo la hace inferior a él, por lo que están sujetas a más superaciones y debilidades. Sin embargo, otros sabios muy eminentes han combatido con éxito esta teoría, y está probado que en todas partes que se han establecido estudios superiores para nuestro sexo éste ha dado evidentes muestras de su aptitud y que únicamente la falta de cultura en que se le tiene sumido es lo que da esa apariencia de superioridad intelectual al hombre.


Era el comienzo de su lucha. Tenía entonces 33 años y había dejado a aquel provinciano don Guido que era su marido, hijo, nada menos, del que fuera gobernador de Almería, con el que se había casado a los 16 años y al que aguantó durante otros 17. Quedó viuda en 1904 siendo objeto de críticas y reprobaciones sociales por su vida privada. De la relación sobrevivió una hija, María Álvarez de Burgos, Maruja, con la que se fue a Madrid [2] y que luego fue actriz. El propio Rafael Cansinos Assens, amigo siempre de Carmen de Burgos, la mencionó en una de sus críticas teatrales.

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En una de sus novelas cortas se refiere insistentemente al artículo 438 del entonces vigente Código Penal que reglaba que "El marido que sorprendiendo en adulterio a su mujer matase en el acto a esta o al adúltero o les causara alguna de las lesiones graves, será condenado a pena de destierro. Si les causara lesiones de segunda clase, quedará libre de pena". Es más, Colombine puso por título a su novela El artículo 438, para que no cupiera duda alguna.

Una de sus novelas, Puñal de claveles, recoge el "crimen de Níjar", perpetrado en el Cortijo del Fraile, cerca de Rodalquilar (Almería), donde su padre tenía unas tierras y ella gozó de niña. El argumento es el mismo que el de Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, que se inspiró en los mismos hechos. Una pareja prometida a punto de casarse ve turbada su relación por la aparición de un tercero, lo que da origen a un conflicto. Pero en Carmen de Burgos, el puñal es de claveles y en Lorca, las bodas son de sangre. Donde ella vio esperanza, él vio tragedia y crimen.

De hecho, su novela termina con la fuga de los amantes sin muerte alguna:

Sólo respiraron al comprender que llevaban ya delantera bastante para poder escapar hacia otro continente, hacia la promesa de una vida nueva, olvidados de todo, cegados de luz, en una ingratitud suprema para el pasado y envueltos en la ola de aquella pasión duplicada por el triunfo sobre todos los convencionalismos y por el puñal afilado del aroma de los claveles.

Con su nombre o con varios de los seudónimos habituales como el francés Colombine, "palomita", el principal y adoptado de la comedia del arte, pero también con los de Perico de los Palotes (en El Heraldo), Marianela, Raquel (por poco tiempo en el Diario Universal), Gabriel Luna (personaje de su amigo Vicente Blasco Ibáñez, La catedral) u Honorine (personaje de Balzac), ejerció como periodista, corresponsal de guerra, de modas y de lo que fuese.

Además, trabajó como traductora, escribió ensayos, biografías, libros de viajes, novelas, novelas cortas y cuentos que constan en diferentes antologías. Aunque su biógrafo recreativo Federico Utrera la considera la primera periodista de España contratada por un periódico, Carmen Rico Godoy, en el libro de artículos de su madre durante la II República, Josefina Carabias, lo discutió.

Para muchos, una de sus obras fundamentales es su biografía de Fígaro. En ella, además de otros elementos, su investigación descubrió por vez primera la identidad de la mujer que originó el suicidio del periodista y escritor en 1837. Se trataba de Dolores Armijo, una mujer casada, que fue a visitar a Larra horas antes de pegarse un tiro. El hecho dio origen a la lectura romántica y pasional de la temprana inmolación del "joven literato", como le llamó Zorrilla en su responso poético.

Fue el propio Francisco Umbral quien reivindicó el estudio de Colombine sobre Larra, al que consideraba muy superior a otras biografías más recientes y "lleno de minuciosa / deliciosa precisión femenina". Pero escribió otras importantes, como la de Rafael Riego, utilizada, fíjense, por Pedro J. Ramírez en sus escritos sobre el primer liberalismo, y la del poeta italiano Giacomo Leopardi.

Sin embargo, 150 años después de su nacimiento en Almería, con infancia en el paisaje de Níjar-Cabo de Gata cuando estaba a punto de sufrirse la fiebre del oro en Rodalquilar, una de las aventuras de su vida no ha sido destacada suficientemente: su apoyo al pueblo judío y, en especial, su defensa cultural y existencial de los judíos sefarditas.

Se ha dicho que, esencialmente liberal, evolucionó hacia "un socialismo no dogmático" por lo que, tras afiliarse al PSOE durante unos días, lo dejó por no admitir el voto femenino e ingresó más tarde en el Partido Republicano Radical Socialista, una derivada de la izquierda republicana de Manuel Azaña. "Me gusta todo lo bello y la libertad de hacerlo sin afiliarme a escuelas", recordaba de ella Carmen Alborch. Eso hizo con su defensa del pueblo judío.

La fundación de la Alianza Hispano-Israelita

En su tertulia madrileña de la calle san Bernardo conocida como "Los miércoles de Colombine", Carmen de Burgos se interesó por la causa judía, la derogación del edicto de expulsión y la vuelta de los descendientes sefarditas a España. Un día pidió a su antiguo enamorado Cansinos Assens, que traducía textos del Talmud, que invitara a su salón a un genuino representante de Israel. Tal personaje fue José Farache, presidente de la Casa Universal de los Sefardíes en Madrid.

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En 1908 se había fundado la Revista Crítica, impulsora de causas nobles, desde el reconocimiento poético de Salvador Rueda al apoyo a la Alianza Hispano-Israelita, promovida muy intensamente por Carmen de Burgos que pidió a muchos de los escritores y políticos que conocía apoyo para la causa. Y algunos consiguió. La Revista tuvo una sección sobre los judíos, en concreto sobre Letras Sefarditas, que fue responsabilidad de Rafael Cansinos Assens que se consideraba judío o descendiente de judíos, y así lo escribe Berns Rother en un capítulo de "Los judíos en la España Contemporánea".

El texto de la Convocatoria de esta Alianza fue el siguiente:

Muy Sr. nuestro: Hemos decidido constituir esta Asociación y pedir para ella concurso de las personas de espíritu elevado y de reconocida cultura que, libres de prejuicios empequeñecedores de todo generoso esfuerzo, nos Io puedan prestar para la realización de los fines que perseguimos.

La Asociación Hispano- Israelita se propone dirigir y fomentar las corrientes de amor y confraternidad establecidas entre españoles e israelitas de origen españolo sefardí de todo el mundo. A fin de realizar tan elevado propósito, la Asociación mencionada considera en la práctica su gestión bajo tres fases o direcciones distintas, a saber.

I. De cultura: A cuyo objeto propio corresponde cuanto pueda caer dentro del campo de la enseñanza escolar y académica y de la producción científica, literaria y artística de los pueblos sefardita y español.

2. Sociológica: En la cual entra el cumplimiento de los fines concernientes a la política, la moral, el derecho y, dicho de una vez, a cuanto es materia de las llamadas ciencias sociales.

3. Económica: Correspondiendo a este grupo de fines particulares todo cuanto tienda, de un modo singular y concreto, a establecer y fomentar cualesquiera géneros de relaciones económicas entre los dos citados pueblos.

Ahora rogamos a usted que, dando a nuestro pensamiento favorable acogida, nos honre suscribiendo la presente circular y prestándose a cooperar con nosotros en los fines de dicha asociación.

Entre los firmantes estaba la propia Carmen de Burgos, como es natural, bien acompañada de Segismundo Moret, José Canalejas, Vicente Blasco Ibáñez, Benito Pérez Galdós, Rafael Cansinos Assens, Mario Méndez Bejarano, Salvador Rueda, Tomás Morales, Práxedes Zancada, Luis Morote y otros.

Ella misma, según Federico Utrera, lo explicó de este modo:

Dirigí Revista Crítica, fundada por mí, que fue la primera en tener una sección dedicada a los judíos. En sus columnas escribieron con amor aquellos descendientes de los infelices que sufrieron la bárbara persecución que les arrojó de España en pasados siglos. Conmueve el amor que guardan a la ingrata tierra española, ver cómo conservan nuestro viejo romance y nos contestan con voces hermanas.

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Carmen de Burgos, en 1913

Según Cansinos Assens en La novela de un literato, Carmen de Burgos reconocía que el "alma de la revista" era Ramón Gómez de la Serna. La idea de una Alianza Hispano-Israelita, que se contó en la Revista Crítica, tuvo mucho éxito, incluso internacional. "En Turquía, en Inglaterra, en Alemania, en todas partes, la idea de una Alianza Hispano-Israelita, lanzada por Revista Crítica, apasiona los espíritus y es un tema de periódicos y revistas". Sin embargo, el Back to Spain propuesto por la Alianza fue puesto en cuestión por el londinense The Daily Telegraph, que lo veía irrealizable.A pesar de todo, algunos judíos españoles volvieron del destierro forzoso.

Contó además que fue el senador y médico Ángel Pulido Fernández, vocal además del Instituto de Reformas Sociales, quien tuvo la idea de una campaña a favor de los sefardíes tras conocer a las comunidades alemanas. Consecuencia de sus desvelos fueron numerosas iniciativas políticas y culturales entre ellas, la Alianza Hispano-Israelita con Carmen de Burgos. Fue Pulido quien presentó al judío gibraltareño José Farache a Cansinos y éste hizo lo propio con Colombine, a la que recreó como Dalila en Las luminarias de Janucá (1924).

La Revista Crítica duró desde 1908 a 1910. Le sucedió otra, la Revista de la Raza, más duradera, 1915-1935, en la que también colaboró Carmen de Burgos. Financiada por el banquero judío Ignacio Bauer contó con colaboradores como Niceto Alcalá Zamora, Alejandro Lerroux y Rafael Altamira, siendo considerada como la máxima expresión del filosefardismo español del que formaron parte también Ernesto Giménez Caballero y Agustín de Foxá, entre otros.

Ser defensora de los judíos en una sociedad como la española de entonces, en la que seguían siendo considerados como una raza maldita por su papel en la condena y muerte de Cristo y por su relación legendaria con el dinero y el interés, era meritorio. Tanto la Iglesia como la izquierda seguían anatematizando a los israelitas. En su círculo de artistas y escritores, Sofía Casanova se proclamaba judeófoba, como la actual izquierda española.

En su libro Al balcón, expresó su sentimiento prosefardita: "Los españoles tenemos una deuda de gratitud con los judíos, cruelmente tratados por nosotros. Han conservado el habla castellana y los apellidos de las ciudades de donde les arrojaron. En Bélgica, Rusia, Holanda, Inglaterra, Italia, especialmente en Roma, existen barrios enteros habitados por israelitas oriundos de España, que se llaman Alcalá, Soria, Toledo y Tarragona". Además, no se olvide, quería que el dinero judío hiciese grande a España.

Colombine murió el 9 de octubre de 1932 vitoreando a la República. Uno de sus afectos permanentes, Rafael Cansinos Assens, en La novela de un literato, tomo III, la describió así en su final:

Colombine, que pertenecía a una antigua familia republicana de Almería, era ella misma, en lo físico, como una encarnación de la República, con su recia figura de fuerte y plebeya belleza, exuberante y matronal, y habría podido servirle de modelo a un artista para una imagen simbólica de la idea republicana; sobre su frente, despejada y coronada de ondas, el gorro frigio le habría sentado a maravilla.

Y, por cierto, se equivocó de año porque anota el año 1931. Ramón Gómez de la Serna olvidó visitarla aquel preciso día a pesar de la promesa que hizo a su ex amante.


[1] Hay quien escribió que nació en 1879, lo cual es imposible porque se casó en 1883.

[2] Cuando llegó, una de las primeras cosas que hizo fue visitar la tumba de Larra

[3] Se dice en las notas finales de ese libro: "Se suele acreditar a la prolífica escritora y pedagoga Carmen de Burgos Colombine (1867-1932) como la primera mujer que ejerció el periodismo de manera profesional en España, aunque lo cierto es que nunca abandonó el Magisterio…Pero redactoras en un periódico de información general haciendo el trabajo normal de cualquier redactor, que yo supiera», dijo en una entrevista Carabias, "no había ninguna cuando yo entré en La Voz".

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