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Miguel Poveda no tiene miedo al 13

El cantante y compositor estrena un disco y una película titulados '13'.

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Miguel Poveda | Cordon Press

¿Por qué el número 13 tiene tan mal fario entre la gente de bronce principalmente? Que no le mienten a un gitano ese número. Y tampoco a muchos que no tienen sangre calé pero participan de la superstición evitando pronunciar el guarismo. Se da el caso, por ejemplo, del campeón Ángel Nieto, que en su carrera de motorista alcanzó ese número de triunfos, los que él, cuando se le pregunta al respecto, responde: "Sí, gané 12 más un campeonatos". Hay hoteles no sólo en España que prescinden de señalar una habitación con tal cifra. No digamos si quienes se espantan al nombrarla han de realizar algo importante un martes 13, circunstancia que sin ir más lejos se ha dado este mes de diciembre. Y conocerán lo de "martes, ni te cases ni te embarques", y encima, si es 13.

Y al contrario, desafiando a los supersticiosos contumaces, un artista flamenco de la categoría de Miguel Povedaacaba de sacar al mercado un DVD conteniendo una película-documental de la que es protagonista, y donde se cuenta su vida y sus éxitos, que se titula precisamente "13". Se ha acompañado de un CD con la banda sonora del filme, estrenado con excelentes críticas en el pasado Festival de Málaga. Lo emitió recientemente la 2 de TVE.

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Muchos se han preguntado el por qué de semejante título, siendo el artista un ídolo actual del flamenco a quienes amantes de este género, insistimos, les horroriza que alguien les miente el número de marras. Pero a Miguel Poveda, hijo de murciano y manchega, familia charnega establecida en Badalona, le trae al pairo toda esa carga supersticiosa, de los que no abjuran de una manía como tantas otras que se dan, sobre todo entre los andaluces. ¿Razón por la que se empeñó en titular así película y disco? No hay otra que ésta: nació un día 13. Era el mes de febrero de 1973.

Pronto se aficionó, como su madre, a escuchar coplas en la radio. Y con trece años ya imitaba a artistas como María Jiménez, uno de sus ídolos. "Aunque no me escuche nadie –decía- yo canto para mí". Tenía veinte "tacos" cuando pelado al cero porque estaba haciendo el servicio militar se presentó al Festival del Cante de las Minas, que tradicionalmente se celebra los veranos en el pueblo murciano de La Unión, la tierra de su progenitor como apuntamos. Lo acompañaba a la guitarra un compañero también de igual guisa pelona. "Dos payos rapados" fueron llamados, antes de actuar, por algunos espectadores guasones. Pero cuando Miguel Povedase puso a cantar y sonaron los primeros rasgueos de guitarra, el público enmudeció, absorto con lo que salía de la garganta de aquel muchacho nacido en Barcelona, que se lucía con unas tarantas como si hubiera sido minero en Cartagena. ¡Y ganó el concurso!

Desde entonces su presencia en los escenarios, donde lleva un cuarto de siglo, ha ido en ascenso. Y aunque como "cantaor" flamenco, aun manteniendo la ortodoxia de los más puros, cuenta con exigentes críticos que lo tienen por intérprete algo desviado de las más rancias esencias del "jondo", lo cierto es que en toda España, ya desaparecidos José Menese y Enrique Morente, se le considera una gran figura. Al margen del cante del cuarto de los cabales y de los festivales más prestigiosos del género, Miguel Poveda hace unos años que decidió ampliar su repertorio e incorporar sus versiones de coplas de Quintero, León, Quiroga, Solano y otros grandes, lo que ya en su tiempo hicieron desde Angelillo a Pepe Pinto, Juanito Valderrama y muchos más, sin que ello supusiera abjurar del flamenco más acreditado. Súmese a ello su decisión de aflamencar tangos y rancheras, o de musicar poemas de García Lorca, Alberti y otros contemporáneos para que la dimensión de su arte se haya extendido hacia otros públicos que hasta llegado él no eran precisamente flamencólogos. Así se explica la popularidad de Miguel Poveda, dentro y fuera de nuestras fronteras. "Le pongo el alma a todo lo que hago", dice.

El documental

Acerca de 13, en el documental va desgranando su vida, su lucha hasta darse a conocer. Rodado en distintos ambientes y ciudades, tiene como eje un recital en el que le acompañan Juan Manuel Serrat (que dice de Miguel que es un referente del flamenco contemporáneo), Miguel Ríos, Ana Belén… Con Joaquín Sabina ofrece un homenaje a Morente en "Enrique y Granada", dueto en una pieza compuesta por el cantautor de Úbeda. Y canta en catalán a solas en "No et veuré més" y a dúo con Serrat en "El meu carrer", viejo éxito del "Noi de Poble Sec". Esa banda sonora concluye también con una especie de himno serratiano, y los versos tan profundos del oriolano Miguel Hernández: "Para la libertad". Luego, en este documental aparecen más personajes, como Martirio, Carmen Linares, María Dolores Pradera y hasta el matador de toros Curro Romero evocando la personalidad de Miguel Poveda.

Nuestro admirado "cantaor", que vive en una amplia casa en Espartinas, a pocos kilómetros de Sevilla y es padre de un niño de vientre alquilado en tierras americanas, participó también en la banda sonora de una de las mejores películas españolas del año, Tarde para la ira, donde se estrenó tras la cámara el excelente actor Raúl Arévalo, quien de acuerdo con Miguel eligió la copla de Quintero, León y Quiroga "Quiero", que popularizaran en su día desde Lola Flores a Bambino. Anteriormente ya complació a Pedro Almodóvar con otra canción para su película "Los amores rotos".

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