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La Beriso: "En Argentina, cada vez hay menos lugares donde uno se siente seguro"

La banda argentina viene a España a presentar su último álbum, Pecado capital, un rugido rockero lúcido, crítico y divertido.

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La Beriso fue la primera banda argentina que, por primera vez en siete años –festivales aparte-, ofreció un concierto en el estadio de River Plate. Fue en diciembre del año pasado, y congregaron a 55.000 personas. La banda vive –perdón por el tópico- un momento más que dulce: llenan los recintos, gozan del favor de la crítica y del público, cantan a dúo con gente como Andrés Calamaro, Tarja Turunen o Cacho Castaña. Huyendo del acomodo, el grupo que lidera Rolando Rolo Sartorio buscó electricidad y riesgo extramuros, girando por Chile, Perú, Panamá o México. Ahora, La Beriso se encuentra en España, presentando su último álbum, Pecado capital (Sony Music, 2016), un rugido rockero lúcido, crítico, enérgico, caleidoscópico y divertido. LD conversa sobre este disco con dos integrantes de la banda: el bajista, Ezequiel Bolli, y el teclista, Conde Kung.

P: ¿Cómo surgió la idea de aventurarse en España?

EB: La idea se basa en seguir creciendo. En Argentina tenemos un público superfiel, que nos sigue siempre y va a todos los lados. Nos parece que una buena manera de tener una banda activa y en forma es afrontar nuevos desafíos. Salimos de nuestro país a conocer qué hay afuera. La primera idea, obviamente, era viajar a países donde entendieran las letras. Como banda, decimos que las letras hacen que estemos donde estamos en nuestro país. Lo de España fue una decisión natural: no somos tan distintos culturalmente. Creemos que las canciones nuestras, acá, pueden llegar a conocerse y sentirse como en nuestro país.

P: ¿Es el de la música un oficio para temerarios? Perdonen la pregunta retórica.

EB: Un poco sí. Para soñadores.

CK: Y para locos (Risas).

EB: Uno, cuando es músico, ni siquiera lo elige. ¿Por qué fui músico? Porque no tuve otra opción. Todos los que están ahora en la música tuvieron que trabajar o estudiar otra cosa, pero la música no se puede abandonar nunca. Después está el asumir el riesgo e intentar que eso sea tu manera de vivir, pero un músico no lo dejará de ser nunca una vez que conociste lo que es.

P: Estadios llenos, críticas favorables en la prensa, duetos con gente como Calamaro o Cacho Castaña… ¿A qué sabe el éxito?

EB: No lo sentimos como éxito, sino como regalos que nos ha hecho la música. Nos sentimos exitosos cuando hablamos del tiempo y de la amistad que profesamos. Estamos juntos desde hace veinte años. Y un día cogemos las valijas y venimos para acá. Hace poco, tras tocar en un estadio, fuimos a otro país y tocamos para 50 personas. Lo disfrutamos mucho, nos escuchábamos, fue toda una experiencia. No nos hacemos mucho cargo del éxito. Sabemos que nos va bien, agradecemos al público su apoyo y, después, te dan más ganas de trabajar. Todo esto que hicimos está hecho con esfuerzo y constancia.

P: ¿Puede ser el éxito un pecado capital?

EB: Si tenés la mente medio flojita y estás rodeado de gente inadecuada, te pueden hacer creer un montón de cosas. Nosotros no nos creemos en ningún plano superior. Somos un grupo de pibes que empezó con un sueño y trabajó mucho para conseguirlo y sigue trabajando para alimentar ese sueño. Tuvimos la ventaja de que estas cosas que nos van pasando, nos han pasado ya grandes, tenemos un camino, no con quince o dieciséis años. A nosotros, nadie nos va a contar cómo son las cosas. Es muy difícil que nos laven la cabeza. Pero con las compañías inadecuadas, el éxito se puede convertir en un pecado.

P: Desde luego, robar sí que es pecado. En su último álbum, encontramos varias canciones que orbitan en torno a la corrupción.

EB: Nosotros, sobre todo, Rolo, que es el cantante y compositor de la banda, somos muy sinceros. Nuestro país está viviendo una situación en la que cada vez se marca más la desigualdad, el que más tiene y el que menos, parece que nadie hace nada… Lamentablemente, lo que siempre decimos es que hablamos de corrupción, que está tan presente en nuestro país, y, de repente, ahora que salimos, por México, acá… ¡entienden completamente lo que hablamos sobre la corrupción! Está bueno que hablemos de lo mismo, ¡pero qué malo que pase lo mismo en todos los lados!

P: Que sepan que, a nivel de corrupción, los españoles no tenemos nada que envidiar a los argentinos.

EB: (Risas) Hemos estado en México, Panamá, Perú, Chile… y en todos lados pasa lo mismo. ¡Buah, qué lástima!

P: En este sentido, ¿sabéis algo de lo que se está cociendo en España?

CK: No tanto.

EB: Sabemos que hubo elecciones complicadas. Es diferente el sistema de elecciones acá que en Argentina.

CK: El nuestro es más cavernícola.

P: En "Camina el dolor", cantan: "Y si no, te mata un ladrón o un policía / hartos de la corrupción que mata toda mi Argentina". ¿Qué ha ocurrido y qué está ocurriendo en su país?

CK: Eso. Lo mismo que hace 50 años. No cambia. Mejor dicho: cada vez está peor.

EB: Cada vez hay menos lugares donde uno se siente seguro. Ves una noticia: "Desmantelaron una banda de cuatro narcotraficantes". Siguiente línea: "Tres comisarios implicados". Es como si te decepciona tu mamá: si mi mamá me hace esto, ¿a quién recurro?

CK: (Risas) ¿Y ahora quién podrá defendernos?

EB: En nuestro país, todo está muy deteriorado. Todo está mirando para abajo. Argentina es un Pacman constante: los fantasmitas se esconden y siempre te están persiguiendo, por cualquier lado. Vas a la calle, te roban, recurres al policía y te dice: "Ah, pero si se metió en tal sitio, no puedo actuar".

CK: Es muy difícil de entender.

EB: Pero es el día a día que a nosotros nos toca vivir. Por eso, obviamente, en alguna canción debía estar.

P: El argentino de a pie, ¿vive mejor con Macri que con Fernández de Kirchner?

CK: El problema básico es que el presidente que viene cambia todo lo que hizo el anterior. No dice: "Esto que está bueno, lo dejo". No, cambian todo. Y así estamos siempre.

EB: No hay proyecto de país a medio-largo plazo. El político decide la acción que le va a dar más votos en la siguiente elección, y nada a veinte años, porque entonces estará retirado. No le importa. Así, seguimos pateando la pelota, y nunca se llega a ningún sitio. El argentino siempre guarda la esperanza. Con un cambio de Gobierno, se pregunta a ver qué pasa ahora, pero las discusiones de hoy son las mismas que hace 50, 60 o 70 años. Argentina cae mucho, luego se recupera, vuelve a caer…, pero nunca hay un proyecto de unión, de país en conjunto.

CK: Es muy Boca-River todo. En el fútbol, en lo político… o estás en un lado o en el otro.

EB: A nosotros nos cuesta mucho porque no puedes decir nada. Si decís algo bueno de los que están ahora, es porque odiás a los anteriores… La vida no es blanco o negro. En la Argentina hay una grieta enorme.

P: En "Realidad", cantan: "Cuántos como vos yo vi caer / de rodillas frente a una tranza cruel". ¿Cuándo caerá la gentuza?

EB: ¡Cuándo, cuándo! Cuando nos demos cuenta de que, entre todos, podemos hacer las cosas un poco mejor. La misma sociedad va a repeler a esa gente tóxica. Pero cuando es la propia sociedad la que avala a esa gente… va a ser muy difícil.

P: En esa misma canción, también mencionan a los diarios que "no paran de matar" y a la tele que "no para de sangrar".

EB: Prendés la tele y ves barbaridades que le están pasando a la gente como si fuera una película de Rambo.

CK: Todo es un número, la cantidad de gente que muere… está todo tan normalizado. Los datos enfrían.

EB: La tele está chorreando sangre. Una manifestación no tiene mucho interés a menos que se descontrole. ¿Eso da audiencia? ¡Mostremos el descontrol! Es lo que termina pasando con Argentina: sales a la calle y parece que todo el mundo está muy nervioso, muy susceptible. Pero es lógico: cuando abrís un diario, cuando prendés en la tele, parece que hay una guerra civil constante.

P: ¿Cuándo abandonará el ignorante su ignorancia? ¿Y qué pasará cuando esto ocurra?

EB: Vamos a estar todos bastante mejor, ¿no? La ignorancia no es un pecado, digamos. Nadie está obligado a saber. El problema es cuando el ignorante quiere seguir siéndolo. Y cuando el que puede sacarlo de la ignorancia, no quiere.

CK: El plan maquiavélico de la política, al menos en Argentina, es que cada vez hay más ignorancia para que la gente no pelee.

EB: La gran deuda que tiene nuestro país es la Educación.

P: En eso somos hermanos.

EB: Y sería un puntapié para resolver problemas.

P: ¿A quién va dirigida o sobre quién va "10 años"?

EB: Esa canción es un grito. Son esos días que te levantás y gritas, por liberación.

CK: Es una catarsis, tiene que ver con los momentos en que uno se libera de un dolor.

P: Vamos terminando. En "Amaneciste", cantan: "Tus ojos dejan de llorar, pero tu alma es la que grita". ¿Oímos lo suficientemente este tipo de gritos? ¿O, quizás, ocurre que no los queremos oír?

EB: Muchas veces no los queremos escuchar. Significaría cambiar un montón de cosas en tu vida. Esa canción es muy especial. Yo no sabía particularmente a quién estaba dirigida o si era una secuencia más bien abstracta. Cuando lo estábamos grabando, Rolo nos cuenta que es sobre una chica que es víctima de la trata. Cuando se grabó, nos desmoronamos todos. La canción apunta a lo que sentiría una persona a la que le han privado de su libertad. ¡Escuchala ahora, te vas a morir!

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