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Guns N'Roses: 30 años de apetito

Se cumplen tres décadas de la publicación del álbum debut de la banda estadounidense de hard rock.

Daniel Palacios
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Aniversario del álbum debut de Guns N' Roses | Cordon Press

El 21 de julio de 1987 salía a la venta Appetite for destruction, un LP que haría tambalear los cimientos del rock y que es por números, 33 millones de discos vendidos en todo el mundo, el debut más exitoso de la historia.

La irrupción del Appetite fue accidentada, como no podía ser de otra manera, y tardó un año en calar en el público de la época. Los Guns N'Roses se habían formado dos años antes en Los Ángeles tras la fusión de dos bandas de hard rock locales, L.A. Guns y Hollywood Rose (las dos aún en activo), auspiciada por dos chicos oriundos de Lafayette (Indiana). Estos dos jóvenes que pasaron su infancia y adolescencia en la América de las granjas y los campos de maíz y que habían llegado a la bulliciosa ciudad californiana en autostop eran Jeffrey Dean Isbell y William Bruce Rose, conocidos en las cloacas de Los Ángeles como Izzy Stradlin y Axl Rose. A Izzy (guitarra) y a Axl (voz) se les uniría al bajo proveniente de Seattle, un tal Michael Andrew Duff McKagan. Sustituyendo en las baquetas a Rob Gardner llegaría un rubio risueño de sonrisa contagiosa que se hacía llamar Steve Adler, aunque su verdadero nombre era Michael Coletti. Como guitarra solista, y tomando el puesto de su amigo Tracii Guns, entraría a formar parte de la banda Saul Hudson. Por supuesto a este mulato de melena ensortijada nadie le llamaba Saul, su nombre de guerra era Slash.

Estos cinco muchachos eran un desastre en sus vidas personales: Axl vivía prácticamente en la indigencia. No era raro verle dormir en la calle detrás de un contenedor o cubierto de cartones en un banco. Su rostro era más que conocido por la policía de Los Ángeles. Era frecuente que Rose se metiese en líos y peleas y terminase durmiendo en el calabozo. Izzy se ganaba la vida vendiendo heroína a la que por supuesto, no faltaba más, estaba enganchado. Slash era el único que había tenido la oportunidad de gozar de una mejor educación. Su madre fue diseñadora de vestuario de David Bowie y su padre diseñador de portadas de discos. A pesar de crecer en un ambiente más estable que sus compañeros pronto cayó también en las garras de la heroína. Al risueño Steve,que en su adolescencia fue chapero en las calles de L.A., también le dio por acribillarse las venas. Duff se pasaba las 24 horas como una cuba bebiendo vodka. Con poco mas de veinte años tenía ya el hígado destrozado.

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A pesar de este panorama desolador y esta espiral de autodestrucción los chicos escribían canciones como churros. Gran parte de sus clásicos que posteriormente les harían ganar millones de dólares fueron escritos en estos años en los que los cinco gunners vivían hacinados en un garaje rodeados de vómitos y basura. Según muchos relatos de personas que convivieron con ellos durante este periodo de mugre y perdición, no era raro encontrar letras de canciones escritas en cartones de pizza, en papeles tirados por el suelo e incluso en la puerta trasera de una furgoneta. Durante esta época no solo compusieron canciones del Appetite. Un gran número de temas de G N'R Lies y de su mastodóntico disco doble Use your illusion fueron escritos en esta caótica etapa.

Con todo esto, y aunque parezca mentira, los cinco jóvenes eran dinamita cuando se juntaban a ensayar. Desde el primer momento la energía y autenticidad que desprendían era magnética. Nadie escapaba al influjo de estos cinco colgados que eran capaces de poner patas arriba cualquier club de la ciudad. No tenían mánager, no habían sacado ningún disco y llenaban todos los lugares donde actuaban. Más pronto que tarde les llegaría su oportunidad, alguna discográfica se fijaría en ellos. Así fue: el magnate David Geffen a través de su cazatalentos Tom Zutaut consiguió hacerse con la banda promesa mas deseada de la escena rockera de mediados de los ochenta. Con el único antecedente del EP "Live?!*@ Like a suicide" autoproducido en 1986 y con una tirada de sólo 10.000 copias los Gun´s N´Roses se embarcaban en la tarea de grabar su esperadísimo álbum debut de la mano de una gran discográfica. Ahora los problemas serían otros. ¿Cómo conseguirían meter a estos cinco yonkies en vereda? ¿Qué productor tendría los arrestos de intentar domar a estos insensatos? Hay que tener en cuenta que estos chicos ya tenían fama de ser más indomables que Aerosmith en su etapa salvaje de mediados de los 70 y eso sin haber grabado aún ningún disco. Tras varios intentos fallidos con Spencer Proffer y con Paul Stanley (sí, sí, el cantante y guitarrista de Kiss) que salieron corriendo después de ver el percal, el elegido fue Mike Clink.

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Tras no pocos imprevistos debido a los malos hábitos de la banda y las dichosas adicciones, Clink consiguió capturar toda la rabia y la frescura de los Guns en un LP que hizo que los directivos se frotasen las manos esperando a que la gallina de los huevos de oro empezase rápidamente a producir beneficios. Pero Apettite for destruction salió a la venta y el recibimiento fue frío. Las pocas críticas fueron buenas pero no conseguían que el LP llegase a la gente. En las radios estaban asustados ante tanta fuerza e irreverencia y no querían arriesgarse. La MTV decidió no emitir el vídeo de su primer single "Welcome to the jungle" porque creía que era demasiado violento. El tiempo pasaba y Appetite no despegaba. En una maniobra desesperada, y viendo que la gallina se les echaba a perder, desde Geffen Records decidieron, bien entrado ya 1988, producirles un videoclip de su tema "Sweet Child O'Mine". Pensaron que promocionando la única balada del disco tal vez pudieran conseguir algo. Pero nada. La MTV se negaba de nuevo a emitir su vídeo. David Geffen decide tomar cartas en el asunto y llama personalmente al famoso canal implorando la emisión de dicho videoclip. La cadena decide por fin emitirlo y, de la noche a la mañana, el vídeo se convierte en el mas solicitado por los televidentes del famoso canal musical.

El boca oreja es instantáneo y las emisoras de radio deciden por fin que los Guns N´Roses deben dar el salto a las ondas. En agosto de 1988 "Sweet Child O´Mine" llega al número uno del Billboard. Un año le costó al "Appetite" despegar, pero una vez lo hizo no paró hasta llegar a la cima. El LP comenzó a crecer en popularidad y, por fin, el público pudo disfrutar de una banda que mostraba una calidad y una autenticidad que, a día de hoy, salvo tal vez Nirvana con su "Nevermind", nadie ha conseguido igualar. En un momento donde las bandas de hard rock estaban más preocupadas por el vestuario, el maquillaje y la puesta en escena, se agradecía la aparición de unos chicos con una propuesta directa, sin poses ni concesiones. Sus giras teloneando a Aerosmith a The Cult e incluso a Iron Maiden fueron gloriosas, principalmente porque les robaban noche tras noche cada show. Todas las crónicas y testigos de aquellos conciertos aseguran sin dudar que los Guns fueron mejores que aquellas bandas tan veteranas y tan potentes. "Welcome to the jungle", "It´s so easy" "Nightrain" o "Paradise city" eran cantadas por los asistentes con mas pasión que himnos como "Walk this way" o "The trooper". Una banda que en su primer año apenas vendió 500.000 copias de repente se convirtió en la banda favorita de todos. Daban igual las polémicas, que fueran unos inadaptados o que no hubiesen inventado nada. En esa época había infinidad de bandas que hacían lo mismo que ellos pero los Guns N'Roses eran los únicos que lo hacían de verdad. Contaban historias ya de sobra conocidas en el mundo del rock and roll. Hablaban de drogas, de chicas, de fiestas, hablaban de violencia… pero contadas por ellos y con esa ejecución tan abrumadora no daba lugar a pensar en imposturas. Todo era demasiado autentico, demasiado real y demasiado crudo. La presencia y voz incomparable de un frontman como Axl, acompañada de un clásico "guitar hero" al más puro estilo Joe Perry o Jimmy Page que era Slash, junto a la actitud punk de Duff en las cuatro cuerdas, la sobriedad en un segundo plano pero llevando el peso de la mayoría de las composiciones de Izzy y la alegría y deje funky en las baquetas de Steve convertían a los Guns N'Roses en una banda única.

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30 años después Appetite sigue joven, como si hubiese sido grabado hoy mismo. Aguanta el tipo como ninguno álbum de aquella época. Sólo por poner un ejemplo. Al Master of Puppets, tercer y para muchos mejor disco de Metallica, importantísimo y referente en el heavy metal y grabado tan sólo un año antes que el Appetite, sí le pesan los 30 años. A nivel de producción y de sonido el tiempo ha dejado en evidencia al Master of Puppets. Otra cosa es a nivel compositivo y la calidad de sus temas que siguen siendo espectaculares. Pero escuchas los dos discos de manera simultánea y el Appetite sigue fresco y lozano como si estuviese recién parido. Ningún trabajo posterior de la banda llegó a superar este álbum debut. Todo lo que hicieron después o no tenía la misma fuerza, o sonaba impostado, o simplemente carecía de esa chispa peculiar e irrepetible de la primera vez. Sí, el "Use your illusion" era espectacular, pero ya no era lo mismo. Aunque los excesos y los egos hayan acabado con la que en su momento fue la mas grande banda de rock del planeta, Apepetite for destrution sigue ocupando por derecho un lugar de honor en la historia del rock.

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