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TRAS IMPONERSE A CROACIA (26-22)

Serbia jugará 'su' final

Los locales aprovecharon el ímpetu de su afición y superaron a una selección que, a priori, llegaba en mejores condiciones.

Libertad Digital

La selección serbia se enfrentará este domingo con Dinamarca en la gran final del Campeonato de Europa, tras imponerse hoy por 26-22 a una Croacia que no pudo con la tremenda presión ambiental.

Ni las miles de batallas que acumulan jugadores como Ivano Balic o Igor Vori sirvieron de nada al conjunto croata, a priori un conjunto más completo que la selección local, ante el ambiente que se vivió en un Beogradska Arena abarrotado por veinte mil espectadores.

Aficionados que uno a uno habían tenido que pasar horas antes por los arcos de seguridad de un recinto belgradense tomado por la Policía y el ejército serbio, que no estaba dispuesto a que se repitieran los incidentes de los últimos días.

Altercados en los que tres personas resultaron heridas leves y otras trece detenidas, y que propiciaron que apenas medio millar de seguidores croatas se desplazaran hasta Belgrado  donde, custodiados por un fuerte dispositivo de seguridad, asistieron a la sonora pita, que apenas dejó escuchar el himno de Croacia.

Un tenso ambiente del que curiosamente salió perjudicada de inicio la selección serbia, que arrastrada por la atmósfera salió al campo excesivamente acelerada, como demuestra la exclusión con la que a los apenas treinta segundos fue castigado Bojan Beljanski.

Todo lo contrario que Croacia que, de inicio, resolvió con una inusitada facilidad sus primeros ataques ante una defensa serbia. Un auténtico problema para los anfitriones, que lograron resolver gracias a la efectividad de su primera línea en la que, hoy sí, Momir Ilic y Marko Vujin demostraron por qué están considerados como dos de los cañoneros más temibles del panorama internacional.

Así a base de latigazos, los de Veselin Vukovic lograron mantener siempre vivo un marcador, en el que el pivote Igor Vori y, sobre todo, el lateral Marko Kopljar se encargaron de que Croacia llegara al descanso con ventaja (13-14).

Una renta que Croacia apenas tardó en perder en un segundo tiempo en el que el portero serbio Darko Stanic recuperó la excelente versión que había mostrado hasta el momento en el Europeo, y que misteriosamente había perdido en el primer tiempo.

Con Stanic a pleno funcionamiento, Serbia encontró la pieza que le faltaba por ajustar en defensa, mientras que en ataque la duda era saber si Ilic y Vujin, seguirían la tónica del primer tiempo, o volverían a la gris imagen de anteriores partidos.

Dudas con las que se encargaron de acabar a base de goles tanto Ilic, que cerró el encuentro con ocho tantos, como Vujin, que firmó seis tantos en las semifinal, que se beneficiaron más que nadie de la inteligente dirección de juego de Dalibor Cutura. El jugador del Reale Ademar de León propició siempre las mejores situaciones de lanzamiento a los temibles cañoneros serbios, que no desaprovecharon el regalo para machacar una y otra vez la portería croata.

Circunstancia que permitieron a Serbia alcanzar, a falta de ocho minutos para la conclusión,  una máxima renta de cinco tantos (25-20), que las paradas de Stanic y la inteligencia de Cutura permitieron a los anfitriones manejar con diligencia hasta el final (26-22).

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