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La Eslovenia de Luka Doncic y Goran Dragic, último escollo de España hacia la final del Eurobasket

Basándose en su letal pareja exterior, el equipo de Igor Kokoskov llega lanzado a la semifinal tras su partidazo ante Letonia.

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Luka Doncic, ante Kristaps Porzingis en el duelo de cuartos de final. | Cordon Press

Después de hacer historia tras clasificarse por décimo Eurobasket consecutivo para las semifinales, la selección española se jugará su pase a una nueva final ante Eslovenia. Por balance histórico, el favoritismo debe ser clarísimo para España, campeona del torneo en 2009, 2011 y 2015, y medallista también en 2001, 2003, 2007 y 2013, hablando sólo de la `era Gasol´, iniciada precisamente en Turquía con el primer campeonato continental del siglo XXI. Si se hace caso a los pronósticos previos al torneo, España sigue partiendo como candidata a jugarse el oro. Sin embargo, si se habla de momentos de forma, las dudas crecen de forma razonable. Mientras la vigente campeona viene de sudar tinta para ganar un partido muy rocoso a Alemania, merced a una enorme exhibición de Marc Gasol, los eslovenos vienen de ganar, en el mejor partido de la competición sin discusión, a la Letonia de Kristaps Porzingis por un espectacular 103-97.

Ante los ex yugoslavos, España no afrontará seguro un partido tan extremadamente duro y físico como el de cuartos de final, donde los pívots alemanes no dudaron en llevar al extremo la exigencia necesaria para que los interiores españoles recibieran balones en la zona. Eslovenia es otra cosa. En primer lugar, porque sus pívots, donde el más destacado es el madridista Anthony Randolph, nacionalizado de forma exprés de cara a este verano, no es un jugador que vaya a poner ese listón físico. El de Wurzburg no es un pívot clásico, ni mucho menos. Desde sus 211 centímetros es capaz de meter puntos de todos los colores, por dentro, por fuera, en penetración, o por encima del aro. Y en defensa puede ser diferencial cuando está centrado, por su enorme capacidad de intimidación, pero no va ni mucho menos a endurecer el partido tanto para los Gasol, trabajo si acaso reservado al rocoso Gasper Vidmar. Entre otras cosas, porque su mentalidad no es ni mucho menos su punto fuerte. Su estabilidad emocional es lábil y su capacidad de concentración no es la mejor, pero cuando se conecta, es totalmente determinante.

Sin embargo, donde Eslovenia destaca sin duda es en el juego exterior. Tienen, a buen seguro, la mejor pareja base-escolta del Eurobasket, lo que los americanos llaman el backcourt. Poco queda por escribir ya de la capacidad de Luka Doncic, por más sorprendente que resulte decir esto de alguien que apenas tiene 18 años. Sus 29 puntos y 9 rebotes en el fantástico partido ante Letonia confirman que el de Ljubljana es un elegido entre un millón. Busquen en los libros de historia actuaciones semejantes en chavales de su edad en un campeonato europeo. Viajen hasta Drazen Petrovic o Arvydas Sabonis y entenderán de lo que se está hablando con el actual jugador del Real Madrid. Doncic, además, ha ido creciendo en importancia con el torneo, y tras el partido ante los bálticos, llega lanzado al duelo con España. Con todo, la gran estrella eslovena no es aún Doncic. Su pareja exterior, el base Goran Dragic, sabe que a sus 31 años está ante la oportunidad de su vida de hacer algo grande con su equipo, representando a un país donde el baloncesto es religión y que históricamente siempre ha decepcionado en torneos previos, especialmente en su época dorada, con nombres como Jaka Lakovic o Erazem Lorbek como líderes. Si de Alemania escribimos que Schröder tenía las mejores piernas del torneo, las de Dragic deberían ser las segundas, siendo además un mejor tirador exterior que el alemán, y seguramente un jugador más maduro. Sus números en el torneo impresionan: 21.9 puntos, 3.9 rebotes, y 5.4 asistencias. Efectivamente, si Schröder fue un reto complejo para la defensa exterior española, lo de la pareja eslovena será sin duda un paso al siguiente nivel, en el que de nuevo Ricky Rubio y Joan Sastre deberán multiplicarse en tareas defensivas. Junto a Doncic y Dragic, llega en gran momento el tirador Klemen Prepelic, con casi 13 puntos por partido, y menos relevante ha sido hasta ahora el papel del ex de Baskonia, Jaka Blazic.

Además, a estas alturas, los partidos se juegan desde la rueda de prensa previa. En un bando, Sergio Scariolo ha cargado de presión a Doncic tras su memorable partido en cuartos, quizá consciente de eso de que el halago debilita. "Me froto los ojos cuando veo las cosas que hace", dijo el de Brescia. Enfrente, el serbio Igor Kokoskov, con 15 temporadas de trabajo como asistente en NBA, algo fuera del alcance de ningún otro europeo, también habló de su perla, acordándose soterradamente del Real Madrid al señalar que su rendimiento quizá se deba a que "nunca ha tenido este rol antes en su carrera, esto es lo esencial". El siguiente paso será ver qué partido plantean ambos desde su pizarra. Eslovenia ha demostrado sentirse cómoda en partidos a pecho descubierto, como ante Letonia, pero sabe que contra España, que sufre más en partidos espesos, y con Pau Gasol ya empezando a notar el paso de los partidos, eso podría ser una locura. A partir de las 20:30h del jueves, cuando se lance el primer balón al aire, empezaremos a salir de dudas.

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