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Noticia publicada el 11-09-2008
L D (EFE) Bettini, el gran "grillo", lanzó un ataque fulminante a 500 metros de meta, en una llegada en ligero repecho que le favorecía, para fulminar a sus rivales. Era una etapa para él y la supo aprovechar. Cumplió el pronostico por delante de sus compatriotas Davide Rebellin, Damiano Cunego y Alessandro Ballan. Junto a ellos Alberto Contador, y no muy lejos Carlos Sastre y el líder, Egoi Martínez. Todos en el mismo tiempo de 4h.42.41.
Con el pelotón roto en mil pedazos, Alejandro Valverde (Caisse D'Epargne) llegó descolgado a 3.23 minutos, vacío y descolgado del grupo de elegidos. Un despiste por "no estar donde debía estar, en un error que se repite", según su director, Eusebio Unzue, que no entendía nada de lo ocurrida. El murciano volvió a sufrir el "síndrome de Monachil", ya que lo mismo le ocurrió en 2006 cuando perdió la Vuelta en el puerto granadino en beneficio de Vinokourov.
El batacazo de "Balaverde", más lento que nadie en el descenso de El Caracol, varió la general en vísperas de las etapas asturianas, con el Angliru como primera piedra de toque. El jefe de filas del Caisse D'Epargne pasó del cuarto al undécimo lugar, a 4.19 minutos del líder. Otra patinazo en una prueba grande. Y van....
Egoi Martínez (Euskaltel) salió del aguacero con el maillot oro. Los defendió con uñas y dientes, tal vez por última vez. Saldrá hacia el Angliru con 11 segundos sobre Levi Leipheimer y 32 respecto a Alberto Contador, cuyo equipo, el Astana, sacó petróleo del error del rival. Carlos Sastre (CSC) estuvo en su sitio y es cuarto a 1.38. Ezequiel Mosquera e Igor Antón mantuvieron sus posiciones y Dani Moreno (Caisse D'Epargne) sufrió los efectos colaterales del fallo de su líder. Pasó del puesto 8 al 13, de un plumazo. El holandés Robert Gesink ya es séptimo a 3.22.
Agua, frío, viento, niebla. No faltó nada de todo aquello que puede repeler a un ciclista cuando va encima de la bicicleta. Un día de perros, de clara supervivencia, donde el principal objetivo debe ser no llegar a meta con algún hueso roto. Una jornada que, a pesar de todo, aportó salsa desde el principio, hasta el punto de resultar clave en algún aspecto, como la eliminación de Alejandro Valverde.
El Alto del Caracol, puerto de segunda, grabó su curioso nombre a la pequeña historia de la carrera, porque fue en su descenso donde Valverde se despidió de la Vuelta. El murciano se quedó cortado en el descenso y ya no pudo enlazar con el resto de los favoritos, que se fueron volando en busca de la meta.
Inexplicable el despiste de Valverde en una jornada de transición. "Un hombre de su categoría y experiencia no puede perder la Vuelta en una etapa como ésta. Otra vez se le escapa una carrera por etapas por una gilipollez", resumió en la meta su compañero Oscar Pereiro, el ganador del Tour 2006, muy sincero él.
Todo el Caisse D'Epargne se quedó con Valverde, quien vio cómo no había manera de enlazar con el tren delantero, donde, por si fuera poco, se mezclaron intereses de todo tipo. El Astana se dejó la piel a bloque para eliminar a un rival de Contador, y los equipos de los esprinters tomaron relevos supersónicos para sus "guepardos".
Fueron cayendo los minutos, se fue prolongando la agonía de Valverde. Con Suances a la vista, nadie aflojó el ritmo. Los hombres de Contador, y el propio corredor de Pinto, afrontaron el esprint dentro de la pomada. Pocos pudieron resistir, pero por allí andaba Paolo Bettini.
El italiano, con enorme caudal de experiencia a sus 34 años, dejó hacer, pero en el momento idóneo, cuando la carretera picaba hacia arriba, salió como un cohete para cumplir con su tradición en la Vuelta desde 2005. Desde aquel año siempre ha mojado en la Vuelta. De paso mandó un mensaje a Oscar Freire, que se bajará de la Vuelta en su tierra. El "grillo" también apunta al mundial. Y de qué manera.
Con el pelotón roto en mil pedazos, Alejandro Valverde (Caisse D'Epargne) llegó descolgado a 3.23 minutos, vacío y descolgado del grupo de elegidos. Un despiste por "no estar donde debía estar, en un error que se repite", según su director, Eusebio Unzue, que no entendía nada de lo ocurrida. El murciano volvió a sufrir el "síndrome de Monachil", ya que lo mismo le ocurrió en 2006 cuando perdió la Vuelta en el puerto granadino en beneficio de Vinokourov.
El batacazo de "Balaverde", más lento que nadie en el descenso de El Caracol, varió la general en vísperas de las etapas asturianas, con el Angliru como primera piedra de toque. El jefe de filas del Caisse D'Epargne pasó del cuarto al undécimo lugar, a 4.19 minutos del líder. Otra patinazo en una prueba grande. Y van....
Egoi Martínez (Euskaltel) salió del aguacero con el maillot oro. Los defendió con uñas y dientes, tal vez por última vez. Saldrá hacia el Angliru con 11 segundos sobre Levi Leipheimer y 32 respecto a Alberto Contador, cuyo equipo, el Astana, sacó petróleo del error del rival. Carlos Sastre (CSC) estuvo en su sitio y es cuarto a 1.38. Ezequiel Mosquera e Igor Antón mantuvieron sus posiciones y Dani Moreno (Caisse D'Epargne) sufrió los efectos colaterales del fallo de su líder. Pasó del puesto 8 al 13, de un plumazo. El holandés Robert Gesink ya es séptimo a 3.22.
Agua, frío, viento, niebla. No faltó nada de todo aquello que puede repeler a un ciclista cuando va encima de la bicicleta. Un día de perros, de clara supervivencia, donde el principal objetivo debe ser no llegar a meta con algún hueso roto. Una jornada que, a pesar de todo, aportó salsa desde el principio, hasta el punto de resultar clave en algún aspecto, como la eliminación de Alejandro Valverde.
El Alto del Caracol, puerto de segunda, grabó su curioso nombre a la pequeña historia de la carrera, porque fue en su descenso donde Valverde se despidió de la Vuelta. El murciano se quedó cortado en el descenso y ya no pudo enlazar con el resto de los favoritos, que se fueron volando en busca de la meta.
Inexplicable el despiste de Valverde en una jornada de transición. "Un hombre de su categoría y experiencia no puede perder la Vuelta en una etapa como ésta. Otra vez se le escapa una carrera por etapas por una gilipollez", resumió en la meta su compañero Oscar Pereiro, el ganador del Tour 2006, muy sincero él.
Todo el Caisse D'Epargne se quedó con Valverde, quien vio cómo no había manera de enlazar con el tren delantero, donde, por si fuera poco, se mezclaron intereses de todo tipo. El Astana se dejó la piel a bloque para eliminar a un rival de Contador, y los equipos de los esprinters tomaron relevos supersónicos para sus "guepardos".
Fueron cayendo los minutos, se fue prolongando la agonía de Valverde. Con Suances a la vista, nadie aflojó el ritmo. Los hombres de Contador, y el propio corredor de Pinto, afrontaron el esprint dentro de la pomada. Pocos pudieron resistir, pero por allí andaba Paolo Bettini.
El italiano, con enorme caudal de experiencia a sus 34 años, dejó hacer, pero en el momento idóneo, cuando la carretera picaba hacia arriba, salió como un cohete para cumplir con su tradición en la Vuelta desde 2005. Desde aquel año siempre ha mojado en la Vuelta. De paso mandó un mensaje a Oscar Freire, que se bajará de la Vuelta en su tierra. El "grillo" también apunta al mundial. Y de qué manera.
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