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El surrealista precedente del Mayweather-McGregor: Ali contra uno de los referentes de la lucha libre

En 1976, Muhammad Ali se subió al cuadrilátero para enfrentarse a Antonio Inoki, figura de la lucha libre en Japón. El resultado fue un desastre. 

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La pelea entre Floyd Mayweather y Conor McGregor, confirmada para el próximo 26 de agosto, ha levantado una gran expectación. Muchos son los que se preguntan que tipo de reglas se impondrán en el combate. ¿Las de boxeo, las de las artes marciales mixtas, ambas? ¿Qué se puede esperar de este peculiar encuentro?

La pelea entre el excampeón del mundo de boxeo contra el mejor luchador de artes marciales mixtas del mundo puede parecer inédita, pero, como bien apunta Johnny Valiant en MMA.uno, hay un combate que recuerda, en cierta medida, al que se celebrará en el MGM Gran Garden Arena de Las Vegas

Muhammad Ali, campeón Mundial de pesos completos del Consejo Mundial del Boxeo y la Asociación Mundial de Boxeo con un récord de 53-2, se enfrentó a Antonio Inoki, uno de las grandes figuras de la lucha libre en Japón en una pelea de estilos mixtos en 1976.

La historia de como se labró la curiosa pelea tiene miga. Durante una recepción en Estados Unidos en 1975, Ali conoció al presidente de la Asociación de Lucha Amateur de Japón, Ichiro Hatta y lanzó un desafío: "¿No hay algún peleador oriental que quiera desafiarme? Le daré un millón de dólares si gana".

Pese al tono irónico, a Antonio Inoki se le abrieron los ojos de par en par. Había que aprovechar el órdago de Ali para medirse contra él y tener su particular, momento de gloria. Inoki recaudó 6 millones de euros que ofreció a Ali y en Japón la pelea se convirtió, poco menos, que un tema de Estado.

La pelea se pactó en marzo de 1976 y se llevaría a cabo el 26 de junio en el famoso Nippon Budokan de Tokio. En los meses previos al combate, el pique entre ambos fue en aumento. Mientras Ali apodó a Inoki "El Pelícano", por su inmensa mandíbula prominente, el japonés ofrecía a Ali una muleta, para poder andar tras la pelea.

Inoki, a pesar de que la mayoría de sus peleas en la lucha libre estaban arregladas y simplemente buscaban espectáculo, no era una perita en dulce. El maestro Karl Gotich, experto en lucha catch -parecida al Judo- y que entró a muchas de las figuras niponas del MMA, le forjó en el barro.

El combate revolucionó el mundo

Las 14,470 entradas del Budokan, donde se celebró el combate, volaron. La pelea se retransmitió en 37 países para una audiencia estimada que rondaba los 1,5 billones de espectadores.

La pelea, sin embargo, resultó una farsa. Una mentira. Jamás ha estado claro si si ambos bandos pactaron una exhibición. Muchos piensan que la idea original era organizar una exhibición en la que Ali se dejaría ganar en el último momento por un golpe letal de Inoki. Un guión perfecto para los japoneses, pero que contaba con un enorme contratiempo: Ali jamás besaría la lona. Por ello, al final, terminó siendo un combate real. Ali, picado, amenazó con "matar" a Inoki si este le ponía una mano encima.

Al final, los patrocinadores de Ali, se cargaron la pelea. No permitieron a Inoki utilizar muchas de sus técnicas, como el derribo o las proyecciones. Le cortaron de raíz su esencia. Ahí murió la pelea, que de algo curioso e innovador se transformó en un esperpento.

La pelea fue una farsa

El combate resultó un completo desastre. Ali solo lanzó 5 golpes en 15 rounds. Una broma de mal gusto. Inoki, que no podía lanzar patadas sino tenía apoyada una rodilla en el suelo -cosas de las peculiares normas impuestas en secreto antes de la pelea- en cuanto se inicio el combate, se lanzó al suelo y buscó, rodilla en suelo, lanzar patadas al boxeador.

Ali gritaba "Inoki cobarde", el japonés se desesperaba ya que no conseguía impactar de manera limpia con el americano... así pasaron 15 asaltos. Un insulso combate que terminó en empate y que encima estuvo a punto de costarle muy caro a Ali -las patadas de Inoki le provocaron cortes en sus piernas que terminaron en una infección y dos coágulos que afectaron su movilidad por el resto de su carrera, llegando incluso a temer por su pierna izquierda. y en un momento se temía que el campeón podría perder su pierna izquierda.

La bizarra pelea encendió a los presentes que pagaron con el ring su frustración. Al parecer, fue necesario todo un día para recoger la montaña de basura que arrojó el público. Pitos, abucheos... se sentían estafados y pedían que les devolvieran su dinero.

Cuando se hizo público el cambio de reglas que manipuló la pelea, Inoki fue exculpado por sus paisanos, indignados con su ídolo tras el surrealista combate contra Ali.

Al menos, de esa pantomima surgió una tremenda amistad entre Ali e Inoki, al punto que el boxeador americano viajó a Japón para asistir a la retirada del 'Pelícano', quien invitó a Muhammad a pasar unos días en su país y al que dedicó unas palabras en su discurso de despedida.

¿Terminarán cenando juntos McGregor y Mayweather? Apueste que no.

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