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POLÉMICAS ANTE EL CLÁSICO

De tirar una portería a pegar a Pepe Reina: el señorío del Madrid

El Real Madrid no siempre ha sido el club señor que predica y no siempre "da la mano cuando pierde". Muchas veces ha sido "todo nervio y corazón". Pegar un puñetazo a un portero, un presidente botando al ritmo de los Ultras Sur o tirar abajo una portería marcan la otra historia del club.

Raúl manda callar al Camp Nou. | Archivo
EDUARDO SILES

Generalmente, las páginas más negras de los clubes de fútbol están protagonizadas por radicales que pasan por aficionados y que empañan el buen nombre del club lanzando una botella, tirando una portería o elevando pancartas que incitan a la violencia. Sin embargo, en numerosas ocasiones son los propios dirigentes los que enaltecen a las masas y son cómplices de las fechorías de los aficionados radicales.

Con Ramón Mendoza de presidente, los Ultras Sur vivían una época dorada, viajando siempre con el equipo y campando a sus anchas por el Santiago Bernabéu. Una de las imágenes que dejará para la historia el difunto presidente fue el recibimiento que se le dio a su llegada a Barajas cuando el Real Madrid conquistó una Supercopa en el Camp Nou. Aficionados se mezclaban con ultrasur e incitaban al presidente al canto de "¡Que bote Mendoza!". Ni corto ni perezoso, el presidente accedió a la propuesta.

Ahora, la educación y el respeto abundan en las declaraciones de los presidentes desde que Florentino Pérez y Joan Laporta accedieron al cargo. Pero no siempre fue así. Las discusiones dialécticas entre Lorenzo Sanz a y Núñez, al que llamó "bajo de estatura y bajo de moral" o las críticas cruzadas entre Sanz y Gaspart, acusándose de provocadores calentaban el clásico.

Otra de las imágenes lamentables que nos han dejado los presidentes del Real Madrid es la vuelta al ruedo de Ramón Calderón en La Romareda. En su duelo por ganar la Liga al Barcelona, el Real Madrid empató en los últimos instantes gracias a un tanto de Van Nistelrooy, mientras Tamudo helaba el Camp Nou. Pese a que quedaba un partido por disputarse, en casa ante el Mallorca, y todo podía pasar, Calderón, como los toreros, bajó al césped para celebrarlo como si de un título se tratara.

Pero no siempre la culpa es de los presidentes. Con las relaciones ya normalizadas, en marzo del 2001, un socio del Real Madrid le dio unos puñetazos en la espalda a Pepe Reina, ahora portero del Liverpool, cuando se disponía a recoger con rapidez un balón en la banda.

Pero sin duda, la imagen más recordada de los Barcelona-Real Madrid en los últimos años se refiere a un imberbe Raúl González mandando callar a todo un Camp Nou abarrotado. En la 99-00, el conjunto culé estaba a punto de lograr la victoria en el clásico, cuando, en el minuto 87, apareció el 7 para levantar el balón por encima de Hesp y helar el estadio.

En los últimos días, las declaraciones de Mourinho y Cristiano han calentado el clásico, en lo que se ha visto como una provocación desde Cataluña. Cristiano, al término del partido ante el Athletic, emplazó al Barça a meterles ocho, mientras que Mourinho es un hombre odiado después de arrebatar la posibilidad de que los zulgrana disputaran una final de Champions en Chamartín.

Pisar rivales o derribar porterías

Eso sí, la imagen más triste del Real Madrid en su historia reciente no pertenece a ningún clásico, sino a su competición favorita. En 1998, el conjunto blanco estaba a punto de recuperar la hegemonía del fútbol europeo después de una larga travesía por el desierto. Las semifinales de la Liga de Campeones ante el Borussia Dortmund era el partido marcado en rojo en el calendario de los madridistas desde hacía muchos años. Sin embargo, una panda de vándalos, en los prolegómenos del partido, derribaron una de las porterías del Santiago Bernabéu. El partido se tuvo que retrasar una hora y cuarto porque se tuvo que trasladar una portería desde la Ciudad Deportiva. La UEFA tomaría cartas en el asunto y cerraría Chamartín.

Si ayer recordábamos la agresión de Stotichkov a Urizar, algunos de los jugadores más temperamentales del Real Madrid también nos han dejado imágenes muy famosas. El mítico Juanito le pisó la espalda a Lothar Mathäus. Más recientemente, a Pepe se le fue la cabeza y la emprendió con Casquero en un encuentro ante el Getafe.

Y, por último, una celebración, que fue considerada provocación. A Dmitry Piterman, dueño del Alavés, no le sentó nada bien que los jugadores brasileños del Real Madrid celebraran con la cucaracha el 0-2 del conjunto blanco.

Como pueden observar, en todos los sitios cuecen habas y no hay club que pueda tirar la primera piedra en cuanto a formas, buenas maneras o señorío.

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