Noticia publicada el 07-09-2007
L D (EFE) El tenista de Belgrado, el más joven de los que permanece en competición, afronta el primer momento serio de su carrera. A falta de apuntillar su madurez se ha puesto a un paso de tratar de tú a tú al rey del circuito en un escenario grandioso. Y convertirse en auténtica alternativa al cetro del tenis mundial. Tal y como aventuran los analistas. En Nueva York disputará la tercera semifinal consecutiva en un Grand Slam después de sus presencias este año en Wimbledon y Roland Garros.
A expensas de asentar y sosegar su cabeza, el balcánico destella tenis por los cuatro costados. Aprovechó las dudas de Moyá. Y también sus errores, especialmente en el juego de derecha, su arma más fiable. Pero Djokovic jugó mejor los puntos importantes y salió airoso de cada una de las situaciones apuradas. Por ejemplo, cuando en el primer set el mallorquín le rompió el saque. Apenas tardó para solucionar el contratiempo y acto seguido le arrebató el suyo a Moyá. A la hora de la verdad, en el décimo juego, repitió el 'break' y se apuntó la manga.
Las opciones se distanciaron del español. El respeto a la leyenda de un jugador que lideró el circuito fue lo único que hizo dudar a Djokovic, en ocasiones algo inestable. Se citaron en el 'tie break' después de resguardar cada uno su servicio en el segundo set. Y ahí estuvo el momento clave. Ahí se decidió el partido.
Tuvo un punto de set (6-5) pero el saque de Djokovic desbarató ese momento. Y a la segunda, fue el serbio el que se apuntó el parcial y encarriló decididamente el encuentro. Moyá decayó estrepitosamente. Y, de paso, sosegó a su rival, que se soltó y estiró todo su juego para escribir la sentencia del español, que no pudo repetir el triunfo que hace tres semanas obtuvo en el Masters Series de Cincinnati.
El retorno de Moyá debe esperar. Djokovic, el primer serbio en alcanzar la semifinal del Abierto de Estados Unidos y el único, desde Slobodan Zivojinovic, en hacerlo en un Grand Slam.