
El equipo vasco, dirigido por el legendario José Ángel Iribar y Mikel Etxarri, jugó un gran partido, sobre todo en un segundo tiempo en el que puso cerco desde el inicio a la meta de Daniel Hernández hasta acabar doblegando a la vinotinto. Fueron 45 minutos de continuo asedio dirigido por Javi Martínez por el centro y Susaeta y Muniain por las bandas, bien ayudados por Toquero y Agirretxe arriba.
Con el choque escorado hacia la portería visitante se fueron sucediendo innumerables oportunidades locales para marcar y, entre ellas, los goles que remontaron el buen tanto de estrategia que puso el 0-1 para los de César Farías a la media hora. Una jugada a balón parado que botó Evelio Hernández y que remató, sutil, con la puntera a la altura del primer palo, Vizcarrondo.
El central diestro venezolano fue uno de los protagonistas de la noche, ya que fue quien desvió el disparo de Gurpegui que supuso el empate, un lanzamiento al que probablemente hubiese llegado Daniel Hernández si no hubiese rozado en su compañero. El segundo tanto vasco se mascaba tanto como el primero y llegó en un córner desde la izquierda de Susaeta que peinó el campeón del mundo Javi Martínez y que remachó junto al segundo palo Labaka, uno de los cambios de última hora en la tricolor.
Cerró el marcador uno de los jugadores favoritos de San Mamés, y por lo visto de toda la afición vasca, Iker Muniain, quien se aprovechó de un error en la circulación de balón rival para cerrar el marcador a poco del final.
El segundo de los campeones del mundo con España en Sudáfrica con los que ha contado la selección vasca, Xabi Alonso, jugó solo durante la última media hora. El jugador madridista fue pitado por buena parte de los 38.000 aficionados que se dieron cita en San Mamés.
Los jugadores locales saltaron al terreno de juego con un pancarta con la que reivindicaban la oficialidad de las selecciones vascas. Efectuó el saque de honor Joseba Etxeberria, jugador recién retirado y el que más veces ha vestido la camiseta de la tricolor en todas sus categorías.