Felipe Reyes lucha por un balón. EFE
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LOS BLANCOS PUEDEN SER CABEZAS DE SERIE EN LA COPA

Felipe Reyes se exhibe en la victoria del Real Madrid contra el Fuenlabrada

El Real Madrid todavía puede ser cabeza de serie en el sorteo de la Copa del Rey, que se celebrará el próximo lunes, si Joventut y Kalise colaboran con resultados favorables. Liderados por Reyes, los blancos derrotaron por 90-74 al Fuenlabrada, que se queda fuera de la competición copera.

Noticia publicada el 11-01-2009

L D (EFE) Diecinueve puntos y once rebotes (seis ofensivos) jalonaron los números del bastión madridista, Felipe Feyes, que obtuvo 31 de valoración. Ahora, el Madrid puede ser cabeza de serie en el bombo copero con sendas derrotas de badaloneses y canarios o, si los isleños, remontarles una diferencia de puntos ('basket-average') de cinco puntos.

Los derbis de regalo que el Fuenlabrada aporta al baloncesto madrileño de la ACB alegran el ánimo. El mérito del club fuenlabreño radica tanto en una perfecta mezcla de ambición y realismo equitativamente repartida entre los despachos y lo deportivo, como en la prolongación de esa virtuosa manera de gestionar y competir sobre la cancha. El Fuenlabrada exprime un presupuesto escaso con precisión de cirujano. Ficha con criterio, instinto y acierto. Que se lo pregunten a todos los equipos que ahora desean al alasqueño Brad Oleson. Pero también sabe imbuir ese espíritu de modestia sin complejos al vestuario. En el Fuenlabrada todos hacen causa común. Y nadie da la espalda al baloncesto.

El 'tercer' equipo madrileño de la ACB apuesta por los objetivos a partir de la honestidad deportiva. Siempre ha buscado las recompensas guiado por el respeto al juego. Con el baloncesto como argumento irrenunciable. Y como, además, tiene carácter, se permite el lujo de visitar al Real Madrid con una remota posibilidad de clasificarse para la Copa del Rey y afrontar el partido con la actitud de los jugones de los 'playgrounds'.

El Fuenlabrada y el Real Madrid, que también gusta de los partidos divertidos, sinónimo de paraíso baloncestístico para jugadores como Raúl López o el estadounidense Louis Bullock, auténticos enamorados de la creatividad, se echaron un duelo de sábado por la tarde en la cancha del barrio. En el mejor de los sentidos. El Madrid quiso apurar las opciones de entrar como cabeza de serie en el bombo que el próximo lunes decide los cuartos de final de la Copa del Rey con el mismo ánimo que sus invitados. Sin desaprovechar la ocasión de disfrutar de un buen partido contra unos vecinos que también valoran la diversión, esencia del mejor baloncesto, al que sometieron bajo una abrumadora superioridad en el rebote (46 -veinticinco de ataque- por 30 -nueve ofensivos-).

Y el mejor baloncesto de la tarde, como casi siempre últimamente, nació del ejemplar jugador que luce el nueve del Real Madrid: Felipe Reyes. El georgiano Nikola Tskitishvili levantó el telón a golpe de corneta -anotó los siete primeros puntos fuenlabreños- en las inmediaciones del reino de Reyes. Un cuatro de cuatro en tiros de dos a los ocho minutos y las bondades de Tskitishvili reforzaban el aspecto del Fuenlabrada (14-14). De Oleson, segundo máximo anotador de la ACB, nada se había sabido. El Fuenlabrada jugaba mucho por dentro. Y no le importó que el puertorriqueño John Peter Ramos cometiera la segunda personal demasiado pronto (m.8). Recurrió a Antonio Bueno y el ex madridista también pertenece a la tribu de los combativos.

Pero el efecto de Reyes es de acción retardada. Cuando te das cuenta no hay remedio. El Madrid dejó de sufrir con Tsiktishvili. El Belga Tomas Van den Spigel tejió unas cuantas intervenciones de esas que recuerdan el valor de los pivots listos y con clase. Y Reyes, como una hormiguita, siempre presente. El internacional español anotó el 25-13 (m.11), primer aldabonazo local, y ya sumaba trece puntos de valoración y adelantaba a Tskitishvili en anotación. No sólo eso. También adelantaba la razón última de la desconexión que iba a desbancar al Fuenlabrada: el rebote de ataque.

Los blancos cogieron casi todo lo que cruzó el aire en la pintura visitante. Los primeros ramalazos de Oleson, a partir del intermedio (40-28), coincidieron con las últimas voluntades del cuadro entrenado por Luis Guill (29-26 m.14). La animación del encuentro invitaba a los auténticos jugones, a los que llevan el baloncesto callejero, de músculo y filigrana, a flor de piel. Entonces pasaron por la línea de triples Bullock, Raúl López y el croata Marko Tomas. Un 9-0, el marcador súbitamente alterado (38-26 m.19) y el Madrid lanzado a por la séptima victoria liguera en las ocho últimas jornadas. La materializó sin titubeos en la segunda parte aferrado al instinto de Reyes: el Madrid batió el récord de rebotes ofensivos (veinticinco), hasta ahora en poder del Cajasol con veintitrés.




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