
Cristiano ya está de vuelta 56 días después. El jugador capaz de cambiar la imagen del Real Madrid con su demoledora pegada ha cogido ritmo antes del clásico contra el Barcelona. La exhibición del conjunto de Pep Guardiola ante el Inter de Milán, este martes, obligaba al Madrid a dar algo más de sí ante un inocente Zúrich. Estaba obligado a ganar, pero el chileno Manuel Pellegrini tuvo tiempo para pensar en la cita del Camp Nou. Dio descanso a Karim Benzema, para dar una pequeña alegría a Raúl -suplente en cuatro de los cinco últimos partidos-, y en los minutos finales, aún con vida el duelo, sentó a Kaká. Su brillantez dura minutos. Acumula un exceso de partidos en sus piernas.
Desde el inicio el Real Madrid acorraló al Zúrich en su terreno con un fútbol tan directo que en ocasiones pierde hasta a los protagonistas por el camino. El balón era blanco. El gol era cuestión de minutos. La vuelta de Cristiano sube el nivel de exigencia. Higuaín ofreció una movilidad que trajo de cabeza a la zaga suiza, asociada con la visión de juego de Xabi Alonso. Estuvo cómodo Kaká, brillante entre líneas ayudado por la inocencia de los jugadores del Zúrich que no dieron una mala patada. Un túnel del brasileño y su posterior disparo centrado fue la primera prueba a Leoni, mucgo más acertado que en la ida cuando despejó hacia gol una falta de Cristiano.
Un testarazo de Sergio Ramos, el primer cañonazo de Xabi Alonso y una acción egoísta de Higuaín, que chutó mal con opciones de pase a Raúl y Kaká fueron el asedio de los diez primeros minutos. El gol llegó en un balón luchado por Kaká que inventó un pase al desmarque de Higuaín. El argentino, con paciencia, esperó a que el meta suizo se decantase por un lado y le batió por el otro. Pasaban veinte minutos, el rival no daba señales de vida.
La segunda vez que Xabi Alonso asomó en ataque, soltó un nuevo latigazo que sacó a una mano Leoni en la gran parada de la noche. El palo evitó el segundo, tras zurdazo de Marcelo desde la frontal en un saque de esquina ensayado. Cerraba el primer tiempo antes de minutos de siesta en la reanudación. El Zúrich sólo había disparado una vez, a las manos de Iker Casillas. Lo hizo Alphonse en el minuto 28. Con nueve jugadores por detrás del balón era misión imposible llegar. Cuando tenían el esférico había muchos metros por recorrer. Fueron adelantando posiciones cuando dejaron de sentir peligro.
Necesitaba un incentivo el Real Madrid y Pellegrini lo encontró mandando a calentar a Cristiano. Se encendió el Bernabéu. Primero saltó al campo Van der Vaart, que remató con peligro tras pase de Marcelo en el minuto 66. Tres después regresaba el astro portugués. Y entró Cristiano con exceso de ganas, mucha floritura y poca eficacia como segundo punta. El puesto donde se perfila titular en el Camp Nou. Contagió al resto, Sergio Ramos dejó una chilena al lateral de la red.
No corrió peligro la victoria pese a algún balón aéreo en falta lateral del Zúrich o el disparo a las nubes de Aegerter. Con más espacios para sentenciar perdonó Van der Vaart con todo a su favor, Cristiano disparó fuera en su primera tentativa y se topó con Leoni en la segunda, sólo pero escorado tras pase de Granero. Por segundo partido consecutivo el Real Madrid acabó pidiendo la hora. Con la afición del Bernabéu sin aliento cuando en el minuto 92 Schonbachler caracoleó en el área pero no encontró hueco para soltar su disparo.
Ficha técnica del partido
Real Madrid, 1: Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Albiol, Arbeloa (Van der Vaart, m.58); Lass, Xabi Alonso; Kaká (Granero, m.89), Marcelo; Raúl (Cristiano Ronaldo, m.69) e Higuaín
FC Zúrich, 0: Leoni; Stahel, Barmettler, Tihinen, Koch; Aegerter, Rochat, Gajic (Vonlanthen, m.75), Djuric (Schonbachler, m.88); Margairaz; y Alphonse (Mehmedi, m.85)
Goles: 1-0, m.20: Higuaín
Árbitro: Alain Hamer (Luxemburgo). Mostró tarjeta amarilla a Barmettler (m.55), Djuric (m.62) y Stahel (m.65), del Zúrich; y a Lass Diarra (m.60) y Xabi Alonso (m.82), del Real Madrid
Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada del grupo C de la fase de grupos de Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 69.000 espectadores, entre ellos unos 2.000 seguidores suizos

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