
Los hechos ocurrieron en el estadio londinense del West Ham, Upton Park, y a consecuencia de los disturbios violentos provocados por hinchas de los dos equipos, un hombre de 44 años permanece estable después de haber sido apuñalado en el pecho. Además, otras dos personas tuvieron que ser trasladadas al hospital con lesiones menores, según ha indicado la policía británica.
Los incidentes comenzaron incluso antes del arranque del encuentro de la Copa de la Liga y continuaban, incluso, cinco horas después. Los aficionados de ambos clubes mantienen desde hace décadas una conocida rivalidad que acabó transformándose en una sucesión interminable de broncas y peleas masivas que se saldaba con varios heridos.
Según los datos facilitados por la policía metropolitana los disturbios dieron lugar, al menos, a unas diez detenciones. Ahora, los agentes analizan las grabaciones de lo sucedido para poder identificar a los "hooligans" (hinchas violentos) responsables de los incidentes. "Estudiaremos todo lo sucedido, miraremos las grabaciones de los acontecimientos tanto de fuera del estadio como de dentro del campo para identificar los delitos y los delincuentes", ha señalado una portavoz de la policía.
Hubo también brotes de violencia dentro del terreno de juego a consecuencia de la invasión del campo de fútbol, en tres ocasiones, de varios aficionados durante dicho encuentro.
Era el primer partido disputado entre ambos equipos desde abril del 2005 y fue el West Ham United el club que se proclamó vencedor por 3-1. Después del choque y sobre las 23.00 horas (en Inglaterra), varios cientos de hinchas del West Ham se habían congregado fuera de su estadio donde lanzaron latas de cerveza y botellas a la policía.
La FA "condenó" todo tipo de desorden público ocurrido y ha asegurado que trabajarían "con todos los implicados, la policía, los clubes, para establecer los hechos". El director de comunicaciones de la federación, Adrian Bevington, indicó a una emisora británica que aún era "demasiado pronto" para determinar si se impondrían sanciones a ambos clubes.
El fantasma de la violencia regresa al fútbol inglés
Este brote de violencia "a gran escala" ha vuelto a poner en el punto de mira el fútbol británico y ha levantado la alarma de las autoridades ante el temor de una reparación del fenómeno "hooligan" en este deporte. "Cualquiera que piense que el vandalismo tiene algún tipo de cabida en el fútbol moderno sigue viviendo en la época de las cavernas", ha señalado este miércoles el ministro del Interior británico, Alan Johnson, quien ha tildado de "vergonzoso" el incidente.
En los 70, estos clubes ya fueron noticia, y no precisamente por motivos estrictamente deportivos. Se registraron escenas cargadas de violencia durante un encuentro conmemorativo disputado en 1972 en el que los seguidores de ambos conjuntos se enzarzaron con las manos tanto dentro como fuera del campo. Cuatro años después, un seguidor del Millwall fallecía al caerse de un tren tras un altercado con un hincha del West Ham en una estación de metro de Londres.
La federación de fútbol inglesa (FA) se ha apresurado a condenar los hechos y ha advertido a todos los implicados en los disturbios que se les sancionará "de por vida". El consejero delegado del West Ham United, Scott Duxbury, ha lanzado un mensaje tranquilizador en el que insistía en que éste es un equipo "familiar" y en el que asegura que todas las personas relacionadas con el club están "en estado de shock y destrozados por lo sucedido".
Desde este equipo se quiere hacer hincapié en que es una "minoría de hooligans" la responsable de la violencia y que la "gran mayoría de seguidores del West Ham son hinchas leales que respetan la ley".
Por su parte, el Millwall se ha comprometido a colaborar para identificar a los culpables aunque este club ha pedido, de paso, que se tenga en cuenta que los seguidores de "The Lions" (como se les conoce) nunca estuvieron conformes con el número de butacas asignadas a esta afición en Upton Park (2.300). Lo que básicamente deja entrever que la directiva de ese club preveía problemas ante lo que consideraron, quizá, fallos en la planificación del partido.
El eco mediático no se ha hecho esperar. Los diarios británicos están llenos de testimonios de gente que describe la escena como "una zona de guerra" con personas enloquecidas pegando puñetazos y lanzando objetos a los agentes de policía.
Son episodios que no caben en el fútbol moderno, como han reiterado responsables del gobierno o entrenadores de fútbol -como Gianfranco Zola, "míster" del West Ham- y por ello el titular de Interior recordaba que existe "una durísima normativa aplicada al fútbol" que no durarán en hacer efectiva.
Pese a que la alarma ante este rebrote de la violencia en un estadio se ha disparado, Johnson ha querido mencionar también que en los últimos años "se ha visto una enorme disminución en los desórdenes públicos en los partidos". El ministro asegura que, de hecho, hoy en día es en el Reino Unido donde este deporte registra el menor número de incidentes de este carácter que en la mayoría de países europeos. "Los días oscuros de la violencia de los años 70 y 80 pertenecen al pasado gracias al control policial, a las sanciones y a un cambio en la actitud de los seguidores", ha asegurado.
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