
Si durante la Copa del Rey, en la previa del partido de ida de dieciseisavos de final frente al Real Murcia en la Nueva Condomina, Mourinho fue el primer entrenador que se sentaba junto a un futbolista –Pedro León– a firmar autógrafos a los aficionados, esta vez ha acaparado todos los flashes a su llegada a Milán, donde ha sido recibido como un héroe por los aficionados del Inter, el equipo al que llevó al triplete –Liga de Campeones, Liga y Copa– la pasada temporada.
Está claro que el portugués es algo más que un técnico. Se ha convertido en otra estrella del equipo de Florentino Pérez. No mete goles como Gonzalo Higuaín ni gana el Balón de Oro como Cristiano Ronaldo (2008), pero sus declaraciones y su fuerte personalidad atraen los amores y las fobias de aficionados y prensa.
Antes de dirigirse a San Siro para dirigir el entrenamiento previo del Real Madrid al encuentro de Champions frente el Milan, una legión de periodistas y aficionados esperaban al conjunto blanco, y en especial a Mourinho, a su llegada al aeropuerto de Milán. La niebla tampoco faltaba en la bienvenida.
"Controlar la emoción"
Minutos después, en la rueda de prensa oficial previa al partido contra el Milan de Massimiliano Allegri, Mourinho se mostraba muy contento con el rendimiento del Real Madrid hasta el momento. "Estamos mejor de lo que cabría esperar en tres meses", decía el técnico luso, si bien ha recordado que sus conjuntos rinden mejor en el segundo año.
Además, ha sido preguntado por cómo se sentía por volver a San Siro, aunque fuera a visitar al eterno rival: "Es un partido importante en el que tengo que controlar la emoción porque tengo mucho que agradecer. Voy a intentar no sentir nada especial, aunque va a ser difícil (...) Pasé aquí dos años espléndidos. Espero tener la fortuna de jugar contra el Inter próximamente, para ver San Siro lleno de interistas en vez de aficionados milanistas que tras lo del año pasado entiendo que no están enamorados de mí. Es obvio que mi relación con ellos ha sido difícil por la gran rivalidad que existe, pero siempre ha habido gran respeto especialmente con jugadores y directivos. Por lo que no voy a jugar en casa del enemigo".
La motivación del técnico portugués y de sus jugadores no es sólo certificar matemáticamente el pase a los octavos de final de Liga de Campeones –existe, además, la posibilidad de que lo hagan como primeros de grupo–, sino también vencer por primera vez en un estadio maldito como San Siro. "Que el Real Madrid no haya ganado nunca en este estadio es un factor más de presión que hace ver que es muy difícil jugar aquí. El Real Madrid siempre ha tenido grandísimos equipos y nunca ha ganado porque es difícil. Es un estadio en el que los seguidores ayudan mucho a su equipo. En casa son muy fuertes", ha valorado.
Por último, ha comparado la Liga española con la italiana. "En Italia cada partido es muy difícil, cada equipo se organiza de un modo que hace complicado ganar a los grandes. Ves cómo Inter, Milan, Juve, Roma o Lazio pierden puntos y al final el equipo que gana es el que pierde menos puntos". "En España si pierdes un punto estás en grandes dificultades porque Real Madrid y Barcelona pasan semanas ganando todo. Es difícil decir cuál es más difícil de ganar", ha concluido.