Noticia publicada el 07-04-2008
(Libertad Digital) "Si Max lo piensa fríamente, sólo puede llegar a una conclusión: tiene que dimitir", afirma Lauda según recogen los periódicos británicos. "Creo que cualquier persona en su situación tiene que considerar el impacto de sus acciones. Si quiere seguir, devaluaría su cargo al nivel de la imagen que transmite en la gente, que obviamente no es bueno", dice el ex piloto austriaco.
Horas antes, Jackie Stewart advertía del posible impacto comercial que puede tener la implicación del presidente de la FIA en un escándalo sexual. De este modo, pidió su dimisión tras publicarse en los medios que participó en una orgía nazi. En este sentido, aseguró que "si fuera ejecutivo del CBI (Confederación de la Industria Británica), de la FA (Asociación de Fútbol inglesa) o del Comité Olímpico, él ya se habría ido", decía Stewart sobre el vídeo publicado por el tabloide británico The News of the World.
Pese a que Mosley negó cualquier simpatía hacia el régimen nazi, Stewart advirtió que el escándalo podría afectar a los potenciales patrocinadores de la Fórmula 1, que se lo pensarían dos veces antes de incorporarse a este deporte, y sugirió a Bernie Ecclestone, máximo responsable de la gestión comercial, que fuerce la salida de Mosley. Por ello, el ex piloto escocés afirmó que el presidente de la FIA "debe escuchar a Bernie porque fue él quien vendió los derechos comerciales. Bernie es en gran parte responsable de donde él está hoy". "Para una multinacional, las éticas corporativas son parte de su negocio diario. Hay cosas que usted puede hacer y cosas que usted no puede hacer", añadió.
El pasado domingo, el tabloide británico
The News of the World publicó extractos de un vídeo en el que aparecen imágenes de Mosley mientras participa en una "orgía depravada al estilo nazi con cinco prostitutas en una mazmorra de tortura". En el mencionado vídeo, de cinco horas de duración, se ve cómo Mosley, de 67 años, "interpreta el papel de comandante en un campo de concentración" y, entre otras cosas, "da órdenes en alemán a las prostitutas, a las que golpea en el trasero con un látigo".