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L D (EFE) Sólo el oscense Javier Moracho, séptimo en Moscú'80, y el barcelonés Carlos Sala, que obtuvo idéntico lugar en Los Angeles'84, habían disputado una final olímpica de 110 metros vallas. Las semifinales seleccionaban sólo a los cuatro primeros de cada carrera, sin opciones de repesca. Quiñónez partió por el noveno carril, lejos de la zona "caliente", pero progresó en la segunda parte hasta alcanzar el tercer lugar.
Por primera vez en unos Juegos, España tendrá a dos atletas en la final de 5.000. Jesús España y Alemayehu Bezabeh, un etíope recién nacionalizado, competirán el sábado con el objetivo de obtener la mejor clasificación olímpica de un español en la prueba, superando el séptimo de Enrique Molina en Atlanta'96. Con cinco títulos españoles y uno europeo, Jesús España no había competido nunca en unos Juegos. Esta vez lo hizo en la segunda serie, tomando la cabeza resueltamente al principio.
A cuatro vueltas del final el británico Mo Farah, al que España batió por el título europeo, aceleró arriba. Al toque de campana quedaban seis por delante y en la recta final el madrileño conservó sin problemas el cuarto puesto con 13:48.88. Alberto García, plusmarquista español con 13:02.54 y campeón de Europa en Múnich 2002, tuvo ya una experiencia negativa en Sydney 2000, donde no superó la primera ronda, y con 37 años quería despedirse dignamente de los Juegos. La carrera discurrió sin complicaciones, con el grupo entero, hasta que, faltando 500 metros el ex keniano -hoy qatarí- James Kwalia pegó un tirón que desperdigó el paquete y dejó clavado a García, que llegó noveno en 13:58.20.
Alemayehu Bezabeth, nacido en Addis Abeba hace 22 años y adiestrado por Manuel Pascua en Madrid, debutaba con la selección española tras adquirir a última hora la nacionalidad, y fue el primero de los tres en salir a la pista. A tres vueltas del final, Alemayehu se puso al frente y permaneció en puestos delanteros al toque de campana. Siete atletas se jugaron al esprint las cuatro plazas de acceso directo y el español, vencido en el mano a mano con Kidane Tadesse, terminó quinto con un registro de 13:37.88 que le dio el pase a la final en la repesca.
Los sevillanos Manuel Olmedo, ganador de la quinta serie, y Antonio Reina, clasificado en la repesca, lucharán este jueves por dar a España representación en una final olímpica de 800 por primera vez en su historia, tras superar la primera ronda. El barcelonés Miquel Quesada no pudo hacerlo. Los tres españoles, que en Atenas 2004 cayeron en la primera ronda, volvían a enfrentarse en Pekín a un durísimo sistema de clasificación: sólo pasaban los dos primeros y ocho más por tiempos.
Manuel Olmedo fue el último de los tres en competir y el único que pasó por puestos, ganando su serie en un esprint impecable. El sevillano se quedó a cola del grupo en la estampida inicial pero progresó hasta el quinto tras cubrirse el 400 en 53.32. En la curva se abrió a la calle dos y se impuso con un tiempo de 1:45.78. Quesada, subcampeón de Europa en pista cubierta el año pasado en Birmingham, participó en la tercera junto al subcampeón olímpico, el sudafricano Mbulaeni Mulaudzi. El de Sabadell corrió arriba junto al sudafricano y el británico Michael Rimmer, que pasó los 400 en 55.90. En la recta final se abrió con la intención de batirse por los dos primeros puestos pero no pasó del cuarto con 1:48.06.
Antonio Reina, plusmarquista español, partió en la cuarta, una carrera accesible para el sevillano de haber estado en la forma de hace tres años. Llegó a la última curva tercero, avanzó un puesto, pero la llegada del keniano Alfred Kirwa le devolvió al tercero con un tiempo de 1:46.30 que le dio el pase a la penúltima ronda en la repesca.
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