Noticia publicada el 12-08-2008
Por ello, el servicio de estudios del Banco de España ha elaborado un informe en el que manifiesta la imperiosa necesidad de “acentuar el grado de flexibilización del mercado de trabajo, tanto en lo que se refiere a la movilidad geográfica, sectorial y funcional de los empleados, para disminuir las consecuencias de la caída de la demanda de trabajo en el sector de la construcción, como en la formación de salarios, para facilitar el ajuste de costes y precios relativos entre sectores”.
Rigidez del mercado del trabajo
Y es que los técnicos del organismo consideran que España acumula un déficit histórico en lo que a liberalización laboral se refiere. Como ejemplo cita la actividad del sector inmobiliario y señala que existen determinados países –como España, Estados Unidos y Reino Unido- donde el incremento de los precios de los pisos genera automáticamente un aumento del empleo; mientras que existen otros estados –como Austria, Bélgica o Francia- donde un encarecimiento de la vivienda mantuvo constante la evolución de los puestos de trabajo creados.
Según el informe, “la causa de las diferencias internacionales es la respuesta de la composición sectorial del empleo a cambios en el precio de los inmuebles”. A su juicio, los “países que tienen menos posibilidades de construcción presentan una mayor reasignación sectorial del empleo hacia el sector inmobiliario como respuesta a aumentos del precio de la vivienda”.
Es decir, que la explicación de las dificultades de los trabajadores de la construcción para encontrar un nuevo empleo en otra actividad se encuentra en la falta de suelo urbanizable disponible. Las restricciones en la oferta de terrenos listos para edificar es, en parte, responsable del ajuste del empleo en la construcción que ocurre en la actualidad.
Además, el Banco de España afirma que “una excesiva concentración de los recursos productivos en el sector constructor tiene consecuencias negativas sobre la productividad, su tasa de crecimiento y, en definitiva, la senda sostenible de crecimiento económico en el medio y largo plazo.
Crítica a la excesiva regulación
En consecuencia, los técnicos del servicio de estudios del organismo consideran que una vez producida la expansión inmobiliaria, “no debería limitarse el ajuste de los precios de la vivienda y de la actividad del sector de la construcción hacia ritmos de crecimiento más coherentes con un crecimiento equilibrado por intervenciones de política económica dirigidas a paliar la destrucción de empleo en este sector”.
En otras palabras, el organismo que dirige Fernández Ordóñez
constata el desequilibrio del patrón de crecimiento español y pide al Gobierno que no apruebe iniciativas intervencionistas que dificulten al mercado llegar a su punto