
Además, subrayó que la CEOE lleva pidiendo desde 2008 una reforma laboral, y recordó que esta propuesta también ha sido formulada por la OIT, la OCDE o el FMI, por el Banco de España, por las cámaras de comercio, por el Círculo de empresarios, por el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, y por los secretarios de Estado de Economía, José Manuel Campa, y de Seguridad Social, Octavio Granado.
Para los empresarios es vital hacer esta reforma de carácter estructural, como piden todos los organismos nacionales e internacionales, con la excepción, claro está, del Gobierno español. No obstante, la presión de CEOE puede terminar si se mejora la propuesta inicial de rebaja de las cotizaciones sociales.
Esta reforma debería terminar con la ultraactividad de los convenios colectivos, es decir, que si un convenio no se renueva sigue vigente el anterior. La ultraactividad confiere a los convenios, en la práctica, el rango de ley o decreto, obviando que se trata de acuerdos económicos entre sindicatos y patronales que necesariamente tienen que modificarse con las circunstancias, las positivas y las negativas.
El método de negociación de los salarios en el mercado laboral español va a terminar de hundir la escasa competitividad de la economía. El Banco de España revela en su informe anual que el sistema de negociación colectiva ha alimentado la destrucción de más de un millón de puestos de trabajo en España y teme que suponga un lastre para la actividad productiva.
Además, la reforma laboral debería reducir el coste de la contratación, ligar los salarios a la productividad de los trabajadores y no a la evolución del IPC, eliminar la "dualidad" del mercado, constatada por dos tipologías básicas de trabajadores: por un lado los fijos (que son a los que defienden CCOO y UGT) y, por otro, los temporales, por cuyos intereses no lucha ningún sindicato.
Pues bien, el Gobierno sólo quiere introducir pequeños parches en la normativa laboral. Ofrece rebajar medio punto porcentual las cotizaciones sociales y otro punto adicional en 2010 (con carácter temporal) e impulsar –de forma tímida- las agencias de contratación privadas ante el fracaso del INEM para conseguir empleo a los parados.
Pero, ¿por qué el Gobierno no aprovecha para hacer una reforma estructural de calado? La respuesta es sencilla: los sindicatos (especialmente CCOO) amenazan con ir a la huelga general, que es lo último que quiere José Luís Rodríguez Zapatero, el primer presidente en la historia española que pide "cariño" a los sindicatos.LD: Lo más leído