
El Congreso de los Diputados era un ir y venir de periodistas y políticos. Cualquier lugar era bueno para improvisar un corrillo y vender el argumentario de partido. Pocas veces antes ha habido tanta excitación mitinera, porque hoy nadie desaprovechó la oportunidad.
"Esto no se ha acabado", "Habrá más medidas... hoy sólo ha llegado lo más duro". Son algunas de las frases con las que fuentes gubernamentales de máxima solvencia anunciaban a Libertad Digital que podrán en marcha más iniciativas en línea con las anunciadas hoy. "Todo depende del próximo dato de crecimiento del INE, que al parecer confirmará la recuperación", explican. Es la idea que ahora está en las mentes del Gobierno: la de que el crecimiento económico les servirá de colchón para adoptar más medidas. Las mismas fuentes se afanan en justificarse ante la prensa. "No hay ningún recorte social".
También concretan que la reducción de 6.000 millones en inversión pública, afectará "principalmente a los ministerios de Fomento e Industria", como ya adelantó Libertad Digital. Fuentes de Fomento adelantan por su parte que la inversión en infraestructuras anunciada hace unos meses "se va a retrasar más de medio año".
Adelanto electoral
"Si nosotros hacemos esto nos crujen", decía a Libertad Digital una máxima responsable del PP en referencia a que las medidas de hoy "son un auténtico recorte social". Está dando un paso atrás porque no le quedaba otra". En ese momento, varios miembros del PP han salido al pasillo a vender el argumentario. "Si hace 18 meses hubiera tomado otras medidas, ahora no estaríamos hablando de esto. ¡Sólo las aceras del Plan E han costado 16 millones de euros!", exclaman con indignación.
"Cuando le hemos visto subir a la tribuna ya sabíamos que iba a anunciar un recorte social. Estaba acojonado", explica la responsable popular. Otras fuentes de la dirección del grupo parlamentario denuncian: "ha estado fatal". "Ayer llamó a todos los grupos salvo a nosotros. Lo hizo por la noche para adelantarles el resultado". Y recuerdan un capítulo entre De la Vega y Soraya Sáenz de Santamaría en la que la vicepresidenta primera acusó a la portavoz popular de "coger la podadora en política social": "Ahora, ¿qué tienes que decir, prenda?"
En el pasillo la cosa se calentaba por minutos. Pasaban pocos desde esa conversación y se produjo otra, ahora con otro miembro de la cúpula de Génova. "Zapatero está abocado a un adelanto de las elecciones". Explicó que a medida que el Ejecutivo endurezca las medidas, aumentará la contestación social "seguramente salgan a la calle", y en consecuencia, "una pérdida de apoyos parlamentarios en la cámara baja", porque "¿quién va a querer retratarse con un Zapatero en la cuerda floja?".
"Esto me recuerda mucho a legislatura del 93 al 96, la última de Felipe". Y concluye: "la única salida es un adelanto de elecciones porque con un recorte social como éste, los ciudadanos han de decidir en las urnas".
Campaña de pedagogía
Fuera, en el patio, el PSOE pregonaba su discurso: "No hay cálculo electoral que valga. Es una cuestión de Estado, de país". Varios corrillos salpicaban el patio de la cámara baja. Muchos salían a apurar un cigarrillo justo antes de la réplica del presidente. Allí explicaban los socialistas que no temen "la reacción de la calle" y que ahora van a emprender "una auténtica campaña de pedagogía social".