
"No puedo mirar a alguien de 1,80 que pesa 50 kilos y decir 'voy a ser así', porque no puedo. Cada uno debe trabajar con lo que tiene", dice Scarlett Johansson en la revista Glamour.
"Obviamente, quiero tener buen aspecto, pero no siento la obligación de ceñirme a un peso específico. No me apetece tener que ajustarme a una figura que no es la mía. Tengo el cuerpo que tengo e intento mantenerlo", continúa. La actriz, que saltó a la fama con Lost in traslation, ha asumido que lo mejor que puede hacer con sus curvas es sacarles partido.
Tampoco parece que quiera adaptarse al modo de vida de las estrellas de Hollywood: "Si tú vas al trabajo y no hablas de cómo va tu matrimonio, ¿por qué tendría que hacerlo yo? Los paparazzis me dejan en paz porque nunca cuento nada".
Ni siquiera disfruta de la alfombra roja, pues, dice, le produce "pánico generalizado". Aunque va a intentar seguir el consejo de su amigo John Travolta, quien se lo toma con más relax siguiendo un curioso truco: transportarse mentalmente hasta Hawaii.
Scarlett se encuentra presentando un disco de duetos con el cantante Pete Yorn mientras espera a que le lleguen propuestas de películas: "No tengo hobbies y si me voy de vacaciones demasiado tiempo me da ansiedad. Me gusta ser productiva".