ESTRENO: 27 DE FEBRERO

The Lovely Bones (Desde mi cielo): Nunca me olvides

La niña Susie Salmon es asesinada brutalmente. Desde su cielo, Susie observará la tragedia de su familia, así como los inquietantes progresos de su asesino…El regreso del director Peter Jackson tras King Kong y los anillos se apoya en la novela de Alice Sebold, “Desde mi cielo”.

JUANMA GONZÁLEZ

The lovely bones podría considerarse una relectura de Criaturas celestiales, la película que sacó a su director, Peter Jackson, de las hilarantes películas de gore y humor que cultivó al principio de su carrera. La mezcla entre inocencia y maldad, fantasía y realidad, así como de diversos géneros que proponía la adaptación de la trágica novela de Alice Sebold prometía un nuevo hito en la carrera del realizador neozelandés.

Y así lo consigue durante, al menos, la primera hora de metraje. Jackson se explaya aquí en la descripción del mundo ingenuo y simple de su protagonista infantil (una excelentísima Saoirse Ronan) y en la irrupción súbita del mal a través de un crimen atroz. Jackson traza equidistancias entre un elemento y otro al igual que lo hace entre realidad y ficción con su habitual nervio narrativo y estético, subrayando el componente fantástico y deleitándose tanto en lo cursi como en lo sórdido (su relato del crimen es tan sobrio como espeluznante).

Pero en The Lovely Bones habitan varias películas a la vez, y ninguna de ellas colabora con las otras de cara al resultado final. Por un lado, el thriller criminal que relata el progresivo acercamiento del psicópata a un nuevo miembro de la familia hubiera necesitado de más énfasis, y Jackson no parece demasiado interesado en desarrollarlo (atención, no obstante, a la espléndida escena final con un personaje principal encerrado en casa del despreciable George Harvey, y que Jackson arruina en parte de forma inesperada). Y por otro, el drama familiar que afrontan los personajes de unos despistadísimos Mark Wahlberg y Rachel Weisz carece de la intensidad requerida, y algunos de los acontecimientos que les afectan no tienen relevancia alguna en el film.

Por último, está la estrategia de Jackson de superponer a éstos el elemento fantástico y trascendente, en el que la pequeña Susie Salmon observa todo desde su cielo. El film adolece aquí de peso dramático y, ante la inoperancia de lo anterior, se revela innecesariamente aséptico, tópico y cursi, pese a momentos ciertamente sugestivos.

No obstante, The Lovely Bones está lejos de ser un mal film. Jackson ha dado demasiados ejemplos de cine fantástico auténtico y sincero, levantado desde la nada y sin un ápice de la enfermedad del refrito que aqueja al género. El material que maneja es emotivo y turbador, y Jackson es un realizador capaz de abordar terror y drama en su dimensión adecuada. Y pese a errar el tiro, el film tiene demasiados momentos brillantes como para ser descartado. Su brillante puesta en escena (esa escena en la que Susie descubre, en su cielo, a las anteriores víctimas de Harvey, interpretado por un espléndido Stanley Tucci) y el entusiasmo de su director compensan parte de su carencia de fluidez que aqueja al relato en su totalidad.

Pero The Lovely Bones es un film fallido. Combina detalles intensos y atrevidos con una imperdonable mansedumbre que nos escamotea el dramatismo de la historia y distancia al espectador de la misma, y su desenlace tampoco ayuda. La labor de Jackson funciona mejor en todos los detalles relativos al asesino (repito: presten atención a Stanley Tucci), pero resulta amorfa cuando toca describir el drama familiar de los Salmon, lo que da al traste con los buenos sentimientos de su director.

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