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"No hay vuelta atrás"

Conmoción por el adiós de Aguirre

Su decisión ha sorprendido a su partido y a la oposición. Esperanza Aguirre será sustituida por Ignacio González.

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LIBERTAD DIGITAL

Esperanza Aguirre deja la política. Con lagrimas en los ojos ha anunciado este lunes en rueda de prensa que dimite como presidenta de la Comunidad de Madrid y del Partido Popular de Madrid. Su sustituto será, tal y como ha informado ella misma, el hasta ahora número dos de su Gobierno, Ignacio González.

Aguirre ha desvinculado su decisión de los problemas de salud –"he tenido una enfermedad grave de la que estoy presuntamente curada"–, y también de las polémicas políticas actuales. Simplemente ha explicado que ya cuando empezó como concejal "hace 30 años" veía la actividad política "como un paso transitorio" que al final "ha sido toda una vida".

Así, la hasta ahora presidenta de Madrid ha asegurado a los periodistas presentes que los "acontecimientos personales de los últimos años han influido", pero entre ellos no sólo ha citado su enfermedad sino otros asuntos, "como la llegada de mis nietos". Aguirre también ha asegurado que quiere "vivir más cerca de los míos y dedicarme no sé muy bien a qué".

Informó al Rey, a Rajoy y a Cospedal

Antes de hacer pública su decisión, Esperanza Aguirre telefoneó al Rey para informarle que poco después iba dimitir. Del mismo modo, acudió a La Moncloa donde se reunió con Mariano Rajoy para decirle que "me marcho". Sin embargo, el presidente del Gobierno sólo ha emitido un comunicado al respecto sin que haya hecho declaraciones públicas ante un hecho de tal calado.

En el texto, el presidente del PP afirmaba que "comprendo y valoro las razones y le he expresado mis mejores deseos para esta nueva etapa". Además, tal y como ha podido saber Libertad Digital, Aguirre tuvo también la deferencia de llamar a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, para comentarle lo que iba a hacer a continuación.

Conmoción y sorpresa en el partido

De hecho, tal ha sido la sorpresa de este anuncio que ha causado auténtica conmoción en el seno del Partido Popular. Nadie sabía nada. Ha habido lagrimas por un lado pero también multitud de llamadas entre unos y otros ante una noticia que no se podían creer. Fue en ocasiones una china en el zapato, pero muchos se sentían reconfortados con sus salidas de tono. "Hablaba claro y conforme al electorado. Decía lo que muchos no nos atrevemos a decir", en voz de un alto cargo. "Estoy consternada, no me veo capaz de escribir o decir nada de ella sin romper a llorar", añadió alguien que subió con Rajoy en la escalera de poder, pero que siempre defendió a su verdadera jefa.

Tal sorpresa se ha producido también porque no ha habido filtraciones. Simplemente en las veladas de verano se comentó que Aguirre estaba cansada y que quería dejarlo; que necesitaba estar más con los suyos y que, tras varios sustos, había cambiado: ahora priorizaba más lo humano. Era más madre y más abuela. Pero a la hora de la verdad nadie se lo esperaba. Mientras tanto, en Génova se mezclaba la sorpresa y la tristeza.

Pero en el fondo gira la incógnita de saber sí los motivos dichos por Aguirre son en realidad lo que le ha llevado a dimitir o si tras esta decisión hay alguna cuestión de fondo más profunda. De hecho, ya han comenzado las especulaciones tanto en el seno del partido como en el resto de la clase política.

Tomás Gómez alaba a Aguirre

Por su parte, la oposición valoraba esta decisión de modos diversos. Por un lado, Tomás Gómez ha sorprendido con sus palabras de elogio hacia Aguirre, mejores incluso que las destinadas por el propio Rajoy. Decía el socialista madrileño y reconocido enemigo de la popular: "tengo que reconocer que ha peleado con dureza por aquello por lo que cree y que ha sido una formidable adversaria política. Sin embargo, nunca la consideré mi enemiga porque en política democrática nunca hay enemigos", recalcó el socialista. Y sentenció: "Nadie en el PP tiene el tamaño que tenía Esperanza Aguirre".

Peor gusto tuvo el coordinador de Izquierda Unida en Madrid, Gregorio Gordo, que prefirió optar por el insulto fácil para despedir a Aguirre. La dimisión supone, en sus palabras, el "fracaso e incapacidad" de la presidenta para "salir al frente de los problemas de las familias". Además recalcaba que en el debate del estado de la región de la pasada semana a Aguirre "se le podía percibir con ansiedad" y una "actitud desasosegada", por lo que ha reflexionado que probablemente "debía estar valorando" la decisión que ha anunciado hoy.

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