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La séptima en democracia

La reforma educativa de Wert en ocho claves

Wert ha presentado este viernes de manera oficial la reforma educativa, que pretende ser mejor y aumentar así las posibilidades de empleo.

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O.Moya

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes el anteproyecto de ley de reforma educativa, que pretende acabar con los dos males que, según el Gobierno, padece el actual sistema: la alta tasa de fracaso escolar y el abandono educativo temprano.

Las principales novedades que introduce este anteproyecto de Ley de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), la séptima en democracia, son las siguientes:

  1. Refuerzo de las asignaturas instrumentales. Aumenta la carga lectiva en todas las etapas de Matemáticas, Lengua, Inglés y Ciencias. Además desaparece de Primaria la asignatura de Conocimiento del Medio, que se desdobla en Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, y se elimina también Educación para la Ciudadanía en esta etapa.
  2. Las CCAA pierden poder en los contenidos. El Ministerio de Educación aumenta su capacidad de decisión sobre los contenidos comunes de las asignaturas. De esta forma, la eleva al 65 por ciento en las comunidades con lengua cooficial y al 75 por ciento en el resto de autonomías, es decir, diez puntos respectivamente. "Se trata de reducir una dispersión de los contenidos educativos que ya era inmanejable y que explica por qué tan tanto incremento de educación ha generado resultados tan modestos", ha explicado Wert tras el Consejo de Ministros. No obstante, ha negado que se trate de una "recentralización" de las competencias autonómicas, sino que éstas permanecen "intactas" en el anteproyecto.
  3. Pruebas estatales. Se establecerán evaluaciones a nivel estatal al final de Primaria, ESO y Bachillerato, además de una prueba en 3º de Primaria para la detección precoz de problemas de aprendizaje en los alumnos. Los exámenes de ESO y Bachillerato serán necesarios para obtener el título y, en concreto, el segundo, sustituirá a la actual Selectividad.
  4. Acceso a la Universidad. Se suprimirá la Selectividad, pero las universidades podrán establecer "requisitos adicionales para la admisión". Wert ha mencionado entrevistas o pruebas específicas como ejemplo.
  5. Adelanto en la elección de itinerarios. 3º de la ESO será ahora el curso en el que se establezcan los itinerarios hacia la FP y el Bachillerato a través de asignaturas optativas, mientras que estas dos vías estarán completamente diferenciadas en 4º.
  6. Nueva Formación Profesional. Se crea una Formación Profesional Básica, de dos años de duración, que será obligatoria y sustituirá a los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), dirigidos a alumnos de 15 años; se introducen asignaturas en la FP de grado medio orientadas a sectores profesionales y se facilita el paso hacia la FP de grado superior. Además, se establece las bases de la formación profesional dual en España, con el objetivo de conectar la FP con el mundo empresarial, para unir formación y empresa, y estudios con empleo.
  7. Refuerzo de las lenguas. Se reforzarán las lenguas cooficiales, la común y las cooficiales. "Hay que reforzar la enseñanza de las dos", señaló el ministro. 
  8. Autonomía de los centros. Se dotará a los centros educativos de una mayor autonomía para implantar sus propios métodos pedagógicos y los directores requerirán de un certificado que acredite que han superado un curso sobre función directiva.

De esta manera, ha ido desgranando el ministro Wert los ejes de la nueva reforma educativa, que ha definido como "eminentemente práctica, sensata, gradual y, desde luego, en modo alguno, ideológica". Si bien ha reconocido que desde el Gobierno son "conscientes" de que esta ley llega en un "contexto difícil", porque se "detiene" el incremento de los recursos y se pide la "mayor eficiencia" a todos los actores del sistema educativo, también ha señalado que "tiene necesariamente que producir una mejora".

Preguntado por el coste de la reforma, el ministro ha diferenciado entre los costes de implementación, que, a su juicio, van a ser "nulos" – debido a la compactación de asignaturas, opciones en Bachillerato, entre otros– y los de consolidación, que estima que alcancen los 300 millones de euros. "La ley exigirá más inversión cuanto más éxito tenga", ha afirmado, para añadir que persigue la canalización de un mayor número de alumnos hacia la FP, cuyo puesto es más caro que el de uno de Bachillerato.

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