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El cardenal Cañizares aparece en las quinielas para Barcelona

Cañizares, ¿arzobispo de Barcelona? Su nombre aparece y el progresismo se moviliza para colocar a su candidatos.

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El cardenal Cañizares, junto al cardenal Sistach | Archivo

La sucesión del cardenal Lluís Martínez Sistach en Barcelona está en marcha y el tiempo ha querido que coincida con el desafío separatista emprendido por el nacionalismo catalán. Este hecho ha provocado que desde Cataluña también se vea este cambio episcopal desde un punto de visto político y exista gran temor por parte del nacional-progresismo eclesial. Esta intranquilidad queda manifiesta tras observar el giro dado por el Vaticano en otras diócesis arrasadas por el nacionalismo.

El actual cardenal de Barcelona cumplió 75 años el pasado mes de abril, fecha en la que presentó su renuncia a Benedicto XVI. Desde entonces está en prórroga y cada vez son más los nombres que aparecen para sustituirlo. De todo tipo y perfil.

El último en salir a la palestra ha sido ni más ni menos que el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos y anterior arzobispo de Toledo. Nombre que, sin duda, no ha gustado nada, tanto al nacionalismo político como eclesial, a tenor de que el pequeño cardenal fue uno de los responsables del documento de la Conferencia Episcopal sobre la unidad de España como bien moral.

Cañizares, ¿a Barcelona?

La liebre la soltó el director de Vida Nueva, Juan Rubio. Es de dominio público que Cañizares se fue a Roma para volver ya que está más tiempo en España que en la ciudad eterna. Además, agrega que "no le desagradaría" llegar a Barcelona pese a la situación que se encontraría.

Lo cierto es que de volver a España son escasas las opciones de Cañizares debido a su condición de cardenal. Madrid es la más sonada pero el cardenal Rouco tiene mucho que decir aquí y Barcelona ni aparecía en las quinielas. Sin embargo, Rubio destaca la amistad del prelado con José Manuel Lara y su grupo mediático así como su origen valenciano. Son numerosos los obispos de esta región que han sido enviados a Cataluña.

Otro hecho que se destaca es la creciente amistad con Sistach y las numerosas visitas que el cardenal natural de Utiel ha realizado a Cataluña en las últimas fechas.

Los intereses secundarios

Pero este movimiento parece harto complicado a tenor de la reacción que se produciría ante tal movimiento. Libertad Digital ha podido saber que la aparición del nombre del cardenal Cañizares puede responder a otros intereses secundarios.

Pasaría por la movilización del sector progresista, que se lanzaría en tromba contra Cañizares y contra cualquier candidato "españolista". El objetivo sería mantener la presión para así conseguir un obispo lo más cercano a sus postulados. Es decir, movilizar, presionar e intentar que Roma se eche atrás a la hora de renovar la segunda diócesis de España. Algo similar a lo que le ocurrió al cardenal Carles a su llegada a Barcelona en la que sacerdotes, con megáfono en mano, se manifestaban a favor de tener "bisbes catalans".

La clave de Tortosa

Pero lo que realmente puede mostrar el camino de lo que ocurrirá en Barcelona ocurriría en la pequeña diócesis tarraconense de Tortosa, actual sede vacante. Dependiendo del nombramiento se verá con claridad si realmente Sistach puede decidir algo en su propia sucesión o no.

Martínez Sistach pretende colocar allí a su auxiliar Taltavull o a su protegido, Armand Puig. De no ser así, el futuro arzobispo de Barcelona no estará pactado con el cardenal catalán.

Los candidatos que suenan

A la espera de que llegue el nombramiento desde Roma los nombres se siguen sucediendo y ya llegan casi a la decena tras la aparición de Cañizares. Los candidatos del sector más catalanista son el arzobispo de Urgell y copríncipe de Andorra, Joan Enric Vives, muy partidario del independentismo y con el visto bueno de CiU. El otro candidato es el mediático abad de Montserrat, Josep María Soler, amigo del cardenal y que se ha erigido como líder moral del independentismo.

Los candidatos que menos gustarían al nacionalismo serían curiosamente dos obispos que ejercen en Cataluña: Saiz Meneses y Romá Casanova, de Tarrasa y Vic, respectivamente y que están realizando una gran labor en sus diócesis, dejando en evidencia en no pocas ocasiones a la Barcelona de Sistach. Ambos son catalogados como "españolistsas" por los sectores más nacionalistas. En un punto intermedio entre nacionalistas y no nacionalistas estarían el actual auxiliar de Barcelona, Sebastian Taltavull y el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol.

Por otro lado aparecería la denominada "vía vaticana", que incluiría al ya mencionado Cañizares y al arzobispo Luis Francisco Ladaria. Este último es un jesuita que actualmente es el secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe y llegaría a Barcelona para controlar la diócesis desde el punto de vista de Roma. También sería un candidato de consenso.

Más descolgados aparecen el obispo de Solsona, Xavier Novell, demasiado joven para llegar a Barcelona, y Armand Puig, protegido de Sistach y que ni siquiera tiene la condición de obispo, lo que le dificultaría el poder ser arzobispo de Barcelona.

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