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Las conclusiones de la comisión de investigación sobre Prim

La investigación sobre Prim ha descubierto que realmente Prim no murió en el atentado sino estrangulado más tarde.

Francisco Pérez Abellán
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La momia del general Prim

La Comisión de Investigación sobre el general Prim ha conseguido históricos hallazgos como que éste no murió en el atentado sino que fue asesinado, concretamente estrangulado, lo que vuelve a reabrir un importante debate histórico. De hecho, para poder llevar a cabo la investigación pudieron examinar el cuerpo, tras exhumarlo.

Estas son las conclusiones de la Comisión de Investigación:

CONCLUSIONES GENERALES

PRIMERO.- Prim fue suplantado por sus asesinos, quienes, deliberadamente, faltaron a la verdad en su discurso a la nación sobre la gravedad de sus heridas y engañaron al rey Amadeo I a su llegada al puerto de Cartagena. El engaño ha durado hasta hoy, durante 142 años: hasta que la Comisión Prim lo ha puesto de manifiesto.

(Los hallazgos y aportaciones de la Comisión están en la línea de prestigiosos autores como Rubio, Pere Angera, Rueda Vicente, Bertrand Olivar y José María Fontana que señalan como autores intelectuales del magnicidio al duque de Montpensier, y todos menos Rubio, al general Francisco Serrano, duque de la Torre, reforzando pruebas y encajando con precisión en el tempo histórico en el que ocurrieron los hechos).

SEGUNDO.- Prim, aunque recibió otras heridas importantes, después del trabucazo del hombro, un solo disparo desde muy cerca, con nueve impactos de bala muy agrupados según nuestro propio recuento, quedó casi inmediatamente inútil y fuera de la historia.

TERCERO.- Estamos en condiciones de afirmar que en su tiempo no se le practicó autopsia ni nada que se le parezca por lo que el dictamen de la muerte no pudo ser exacto ni científico. (La autopsia incluye necesariamente apertura de cavidades que del estudio del cadáver momificado se infiere que no se realizaron).

CRIMINOLÓGICAS

PRIMERA.-Además, el general Prim fue abandonado a sus propias fuerzas por quienes debían protegerle. El Gobierno provisional, bajo el mando del regente Serrano, difundió notas con deliberado engaño sobre el verdadero estado de Prim a los gobernadores civiles, los capitanes generales y los ciudadanos en general, difundiéndolas reiteradamente en la Gaceta oficial.

SEGUNDA.- El Ministro de la Gobernación Práxedes Mateo Sagasta y el Gobernador de Madrid, Ignacio Rojo Arias, conocedores de que habían intentado ya matarlo dos veces (en octubre y noviembre anteriores), y que se preparaba de forma inminente un tercer atentado, del que Arias recibió una lista de diez presuntos asesinos con el diputado Paul y Angulo a la cabeza, se inhibieron del asunto sin tomar medida alguna de protección.

TERCERA.-Especialmente aquel día, la policía dejó sin vigilancia el trayecto habitual que recorría Prim entre el Congreso y el palacio de Buenavista, que solía discurrir por la calle del Turco, lo que muy probablemente hizo posible el éxito del atentado.

CUARTA.- El policía de la zona, inspector Valencia, procesado, que permaneció ajeno a su obligación de vigilancia en todo momento, informó a las diez de la noche (casi tres horas después de atentado) que en su distrito, donde habían herido de muerte a Prim, en todo el día no había habido novedad digna de ser reseñada.

QUINTA.-Probablemente este sea el crimen más caro de la historia, fruto de una fortuna sin fondo, y aunque nunca se celebró el juicio, el sumario inconcluso señala una y otra vez como presunto financiador de los repetidos atentados a Antonio de Orleans, duque de Montpensier.

SEXTA.-Para matar a Prim fueron contratados prácticamente todos los asesinos a sueldo disponibles en España en aquel tiempo, a los que se les ofrecía una cantidad diaria de diez pesetas, un premio de cinco mil duros y la garantía de seguridad de permitirles escapar.

SÉPTIMA.-Los asesinos se comunicaban con los poderosos autores intelectuales mediante una tarjeta cortada en forma triangular, en dos mitades, recordando el triángulo masónico. La desaparición de una de estas contraseñas incautadas, prueba fundamental contra Montpensier, generó en el sumario una investigación especial.

OCTAVA.-El magnicidio buscaba la conquista del poder, produciendo el crimen un enfrentamiento mortal entre masones. Prim era masón grado 33 y también fueron masones la mayoría de sus asesinos.

NOVENA.-El magnicidio no puede atribuirse a una conjura masónica, pero las fuentes masónicas pueden arrojar mucha luz sobre lo ocurrido. La filiación masónica de los implicados consta en la relación de la Asamblea del Grande Oriente Español de 1915.

DÉCIMA.- Es la primera vez en la historia de un magnicidio en la que la víctima, sabedora de que está en el punto de mira, se entrega indefensa, anunciado que está desarmada y es vulnerable, facilitando el crimen.

DECIMOPRIMERA.- El día del atentado había tres dispositivos criminales preparados, uno por cada itinerario que el general pudiera seguir: el primero, en la calle del Turco, por si iba a su casa como lo hacia habitualmente; el segundo, en la calle Barquillo, por si variaba la ruta; y el tercero, en la calle de Cedaceros, por si decidía asistir a la cena de la logia masónica en la fonda Las Cuatro Estaciones de la calle Arenal, donde se celebrada el San Juan de Invierno, uno de los dos días claves del año masónico. Todos los dispositivos constaban de coches para cortarle el paso y mercenarios armados con trabucos.

DECIMOSEGUNDA.- El Gobierno de crisis informó falsamente de que el general Prim había recibido heridas leves y se recuperaba sin complicaciones concediéndose tiempo así para controlar la situación. Los asesinos se sentían amenazados con el cambio de dinastía que había procurado Prim. La llegada del rey Amadeo I les haría perder su posición privilegiada.

DECIMOTERCERA.- Al rey lo fue a recoger, en nombre de Prim, aunque este no lo pudo ordenar, quien de forma más denodada había combatido su designación: el almirante Juan Bautista Topete, partidario del duque de Montpensier para el trono de España, quien poco antes había lanzado un discurso furibundo en el Congreso contra Prim y su monarquía de nuevo cuño. El nuevo rey quedaba así en manos de sus peores enemigos.

MÉDICO- FORENSES

 En primer lugar, la Comisión Prim de Investigación agradece muy sinceramente al Excelentísimo Ayuntamiento de Reus, a la ciudadanía, a su alcalde Carles Pellicer, a la corporación municipal en pleno, al personal del moderno y bien dotado Hospital Universitari Sant Joan, a sus excelentes y competentes directivos, y a la dirección del Tanatori de Reus, su excepcional esfuerzo y su acogida, sin cuya colaboración nuestro trabajo habría sido imposible.

Al mismo tiempo, la Comisión Prim considera que la ciudad de Reus se pone con esta iniciativa a la cabeza de la investigación universitaria por lo que el colectivo científico, académico y universitario queda agradecido y siempre en deuda con su alcalde y sus ciudadanos.

En el estudio del cuerpo embalsamado del glorioso general Juan Prim en la ciudad de Reus, la Comisión se propuso examinar los restos y emitir un dictamen tal y como se suele hacer en la investigación de cualquier muerte violenta informada en una indagación criminal.

Lo cual no impide cualquier tipo de profundización o investigación científica posterior.

Las conclusiones son aquí no solo de tipo médico, sino que están acompañadas por la valoración de orientación criminológica. Por tanto, los miembros de la Comisión Prim, una vez estudiados los trabajos que se han realizado con el examen del cuerpo del general, concluyen lo siguiente:

PRIMERO.- Las heridas de bala recibidas por el general Prim la tarde-noche del 27 de Diciembre de 1870 en la calle del Turco de Madrid (hoy Marqués de Cubas), contrariamente a lo que la historia ha aceptado hasta ahora, según el examen del cuerpo embalsamado, fueron de gravedad sin ninguna duda, dejando en evidencia el falso comunicado del Gobierno de la época, y aunque no alcanzaron ningún órgano vital, los impactos del hombro izquierdo como destaca el "informe de autopsia" del sumario 306/1870 resultarían "mortal "ut plurimum", esto es mortal de necesidad, ( y no el incorrecto "ut plurimunt" como se ha venido difundiendo) lo que sería erróneamente negado de forma acientífica en una dudosa revisión de 1960, noventa años después del magnicidio, en la aportación recogida en la obra del ilustre abogado Pedrol Rius (Ed. Tebas, Madrid, 1960).

Así mismo, en el examen externo del cadáver se evidencian lesiones (mano derecha) que no figuran en la documentación oficial e histórica, así como la ausencia de otras (codo izquierdo) que se describen en dicha documentación.

SEGUNDO.-Se ha comprobado que no se realizó autopsia alguna ni acción que merezca ese nombre a la luz del examen de los restos, hecho este que contradice absolutamente la documentación histórica y oficial ya que existe un "informe de autopsia".

TERCERO.- La gravedad de las lesiones y la entidad de los emplastes aglutinantes internos son de una intensidad muy importante, incompatible con un desplazamiento normal en bipedestación sin ayuda y una imposibilidad de mantener un habla normalizada y fluida. Igualmente, alcanzados por las balas, los dos brazos del general quedaron inútiles. Consideramos de gran importancia precisar en este punto que a partir de sufrir el atentado la tarde del 27 de noviembre de 1870, el general Prim difícilmente podría escribir ni firmar documento alguno.

CUARTO.- El general Prim no murió en el acto tras recibir los disparos. Las curas con emplasto aglutinante a nivel interno demuestran que hubo un intento de cortar las hemorragias y salvarle la vida.

QUINTO.- Las lesiones por arma de fuego dejaron al general impedido desde el momento de la emboscada y es prácticamente imposible que se produjera la supervivencia de tres días. La ausencia de curas efectivas e importantes a nivel del codo izquierdo y dedo de la mano derecha (semi-amputado de un disparo) indicarían que las lesiones inicialmente de menor entidad fueron, como es lógico, postergadas y finalmente no se le realizó esa cura. El cuarto dedo de la mano derecha así lo demuestra.

SEXTO.- Los surcos observados en el cuello "compatibles con una posible estrangulación a lazo" encajan así en una necesidad de los asesinos de Prim de no permitir la recuperación del mismo, del que asustaban tanto su fortaleza física como su fortuna de salir indemne de las peores batallas y recuperarse de las más graves heridas. Los surcos, marcas, etc, sospechosas de estrangulación para los expertos en investigación criminal miembros de la Comisión y los forenses han sido investigadas hasta descartar artefactos postmortem capaces de producirlas y procedimientos de embalsamamiento, aunque en este aspecto la Dra. María del Mar Robledo, Doctora en Medicina Legal y Forense y especialista en Antropología Forense, experta en la materia, seguirá la investigación hasta despejar la última duda y establecer el diagnóstico diferencial.

SEPTIMO.- La Comisión Prim ha descubierto en el cuerpo heridas y rastros compatibles con el asesinato elaborado fruto de una poderosa conspiración que demuestran que desde el momento mismo del atentado hasta su muerte el general estuvo en manos de sus enemigos. La verdadera gravedad y circunstancia de su estado fue en todo momento ocultada a la ciudadanía.

CRIMINALÍSTICAS

Como es lógico, la Comisión agradece a la dirección y personal militar adscrito del Museo del Ejército, situado en el Alcázar de Toledo, haber permitido la realización de pruebas criminalísticas sobre los objetos que estuvieron en la escena del crimen: la berlina en la que viajaba el general Prim cuando fue tiroteado, y la ropa que llevaba puesta, levita y levitón, así como balas que fueron recuperadas del coche y, posiblemente, dentro del cuerpo del general.

PRIMERA.- Comprobamos que el coche berlina de Prim sufrió un ataque combinado (emboscada) desde puntos diferentes, derecha e izquierda, por lo que se aprecian impactos por ambos lados del carruaje.

SEGUNDA.-En la parte izquierda, donde al parecer se encontraba el general, se observan cuatro agujeros que pudieran corresponder a un solo disparo, con arma cargada con proyectil múltiple.

TERCERA.- Por el lado derecho, se aprecian dos impactos relativamente cercanos de un arma cargada con más de un proyectil. Se encuentran en la hoja de la puerta de la parte derecha. Igualmente se observan otros tres agujeros de diferentes diámetros, lo que lleva a pensar en la existencia de al menos tres armas.

CUARTA.-Al someter a luz forense el interior del coche con el objeto de localizar sangre, se observan restos de una sustancia que pudiera serlo. En varios lugares se observa esta sustancia. Dichas muestras se encuentran próximas a la puerta del lado izquierdo.

QUINTA.-El arma empleada en el disparo de mayor interés pudiera ser cualquiera de las utilizadas en la época: trabuco, trabuquete o retaco. No eran armas de dotación militar, sino empleadas por delincuentes y asaltantes de caminos. A corta distancia, eran letales.

SEXTA.- Dada la disposición de los impactos en el carruaje, se puede apuntar que intervinieron varias armas de las llamadas de avancarga por los dos lados.

OCTAVA.- En los almacenes del museo nos mostraron una levita y levitón que según parece llevaba puestos el general Prim. Una vez observados se pudo comprobar que presentan nueve orificios de entrada sin salida en la parte superior izquierda (a la altura del hombro). Por otro lado presentan un deterioro considerable a la altura del codo del mismo brazo, que pudiera corresponderse con otro impacto.

NOVENA.- Por tanto, por el número de impactos, y puesto que en la época solamente se podía realizar un disparo, y luego había que volver a cargar el arma, siendo esta tarea laboriosa, por los destrozos medidos, se puede manejar la hipótesis de entre cinco y siete armas.

DECIMA.-La distancia del disparo que presenta el general en el hombro izquierdo debió ser muy corta, puesto que a mayor distancia, mayor dispersión de postas, y se encuentran muy juntas; pero tampoco pudo realizarse a cañón tocante, porque le habría arrancado el brazo.

JURÍDICAS

PRIMERA.- En el proceso judicial de investigación del asesinato de Prim se cometieron irregularidades.

SEGUNDA.- Algunos de los jueces que se ocuparon de la causa fueron presionados por el poder político dificultándoles la instrucción del sumario.

TERCERA.- Al primer juez instructor no se le permitió ver al general Prim después del atentado, supuestamente cuando éste se encontraba herido según la versión oficial.

CUARTA.- El fiscal, Joaquín Vellando, al igual que la mayoría de los jueces que intervinieron en la instrucción, mantuvieron una línea digna y profesional durante la misma. De no ser por la intrusión del poder político se podría haber juzgado e incluso llegar a la condena de los sospechosos, que a pesar del tiempo transcurrido y las mutilaciones sufridas por la causa, aparecen hoy en día suficientemente identificados.

QUINTA.- El Promotor Fiscal, Joaquín Vellando, se atrevió a proponer el procesamiento de Antonio de Orleans, duque de Montpensier, uno de los hombres más ricos y poderosos del momento, candidato al trono de España y presunto autor intelectual y financiero de los atentados contra Prim.

SEXTA.- Esta Comisión encuentra que el sumario de Prim es una de las joyas jurídicas de nuestra historia recomendando que los tomos que aún se conservan sean especialmente protegidos, y puestos a disposición de estudiantes e investigadores, en un lugar más adecuado y accesible que el que hoy ocupa.

SUMARIALES

PRIMERA.- En casi siglo y medio han sido muy pocos los autores que han consultado el sumario de Prim antes de escribir sobre él. Y sin pertenecer al grupo de instructores del mismo, únicamente La Comisión Prim lo ha leído pacientemente de arriba abajo, folio a folio.

SEGUNDA.-El sumario que se conoce como la causa 306/1870 es en realidad la suma de tres asuntos diferentes que obedecen a tres intentos distintos de matar a Prim en los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1870.

TERCERA:- La causa llegó a tener en total unos 18.000 folios pero hoy sólo conserva alrededor de la mitad. El resto ha sido mutilado, borrado y expoliado. De los 81 libros encuadernados que lo componen falta el tomo 42. Quizá el más importante.

CUARTA.- El sumario está barajado y desordenado hasta el punto de que el Tomo I empieza en el folio 822 y el folio 1 esta en el Tomo 77, se supone que intencionalmente con el fin de desanimar la investigación. Muchas de sus hojas están estropeadas, borradas y mutiladas. El asalto al sumario empezó poco después de que el abogado Pedro Rius alertara de que aquello seguía siendo una bomba política.

QUINTA.- Intervinieron trece jueces, siete titulares y seis sustitutos. Al final se cerró en falso, liberando a todos los imputados, incluso los convictos confesos. El cierre definitivo, como todo en este proceso, fue marcadamente político: cuando Alfonso XII, tras la Restauración borbónica, decide casarse con su prima María de las Mercedes, precisamente hija de Antonio de Orleans, duque de Montpensier.

SEXTA.- Siempre se ha dicho que en el Sumario de Prim estaban los nombres de los asesinos y los pagarés con los que les premiaron. La Comisión Prim encontró la lista original con los doce presuntos asesinos de la calle del Turco y valiosas orientaciones de lo bien que pagaron los asesinos intelectuales a los sicarios contratados. Igualmente el sumario, desde el principio, apunta hacia los poderosos personajes que presuntamente tramaron la conspiración y ordenaron el magnicidio. Ya para siempre serán presuntos puesto que nunca llegará a celebrarse el juicio.

*Comisión Prim- La comisión Prim es una institución voluntaria y altruista, multidisciplinar, sin ánimo de lucro, nacida en la Universidad Camilo José Cela, compuesta de modo libre y voluntario por profesores y doctores, cuyo objetivo es promover la investigación en la universidad en general y la alianza investigadora entre universidades.

Dr. Francisco Pérez Abellán

Director del Departamento de Criminología de la UCJC

Presidente.

 

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