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La Generalidad viaja al Vaticano para exigir obispos catalanistas y dóciles al proceso soberanista

El Ejecutivo de Mas quema sus últimas naves sabiendo que Roma está nombrando obispos no nacionalistas. La vicepresidenta viajó a Roma fuera de agenda.

Joana Ortega, con Sistach y Trias
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Una vez calmadas las aguas tras la renuncia de Benedicto XVI, la Sede Vacante, el Cónclave y la posterior elección de Francisco, ha vuelto la normalidad a la Iglesia Católica, que seguirá con sus quehaceres cotidianos. Entre ellos destaca la renuncia y el nombramiento de nuevos obispos.

Consciente de esta situación y de que el cardenal Lluís Martínez Sistach ya ha sobrepasado la edad máxima de 75 años y que está a la espera de que le nombren sustituto, la Generalidad de Cataluña ha empezado a mover sus fichas.

Visita fuera de agenda a Roma

Para ello, la vicepresidenta de la Generalidad de Cataluña, Joana Ortega, ha realizado un viaje fuera de agenda al Vaticano con el objetivo principal de mostrar a la Santa Sede la "idiosincrasia catalana" para que así sean nombrados obispos marcadamente catalanistas, en especial de Barcelona, sede además cardenalicia.

En este sentido, el diario nacionalista Nació Digital ha informado sobre este discreto viaje. El Ejecutivo autonómico pretende influir en la sucesión de Barcelona consciente de que los últimos nombramientos episcopales en Cataluña no eran de marcado carácter nacionalista. De este modo, pretenden hacer ver a Roma la "sensibilidad catalana" y que lo tengan así en cuenta en el nombramiento del nuevo arzobispo metropolitano de Barcelona.

El viaje de la vicepresidenta catalana, de la rama de Unió y de quien depende la dirección general de Asuntos Religiosos, forma parte del desafío secesionista en Cataluña y que tiene también su vertiente en la Iglesia. Tener una jerarquía sumisa o no beligerante en Cataluña se torna de vital importancia para el Ejecutivo de Mas.

El deseo de la Generalidad es que el próximo arzobispo de Barcelona vea con buenos ojos o que al menos no sea un escollo en el proceso soberanista. De ahí, esta visita de Ortega fuera de agenda.

Nuevas presiones al Vaticano

Sin embargo, no es la primera vez que el Ejecutivo de Mas ha presionado al Vaticano de cara a la sucesión de Martínez Sistach. En junio de 2012, Libertad Digital ya informó del intento de la Generalidad de colocar en Barcelona a un obispo cercano a sus tesis nacionalistas y que tendría su papel en este proceso. En ese momento ya eran conscientes de que los vientos de Roma para Cataluña y País Vasco no eran nada favorables al nacionalismo. De ahí que quemaran, al igual que ahora, sus naves.

Tanto ahora como hace apenas nueve meses el nombre propuesto por el nacionalismo para el arzobispado de Barcelona es el mismo: Joan Enric Vives, arzobispo de Urgel y copríncipe de Andorra.

En la enormemente secularizada Cataluña el nacional-progresismo eclesial se ha demostrado como devastador y actualmente está arrinconado pues apenas quedan obispos que defiendan esta corriente. Con el ocaso de Sistach, el último gran referente para el nacionalismo es el propio Vives.

El copríncipe de Andorra se sabe el candidato de este sector. Y Vives se deja querer. Nacionalista declarado, fue un fiel defensor del estatuto y de la independencia.

Los otros nombres que suenan

Estos discretos movimientos de la Generalidad se pueden interpretar como un intento desesperado tras la aparición de otros nombres para Barcelona como el del cardenal Cañizares (algo prácticamente imposible) o la más probable llegada del jesuita Ladaria. Ambos vendrían de Roma, con instrucciones claras. El primero es conocido por todos y sería toda una bomba. El segundo es el segundo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, jesuita al igual que el Papa y un balear moderado.

Por lo tanto, de no conseguir la llegada de Vives, la última bala del nacionalismo sería la de Josep María Soler, abad de Montserrat y que se ha autoerigido como referente moral del independentismo. Este benedictino ha acogido en el monasterio marchas independentistas y siempre se ha mostrado complaciente con el nacionalismo. Sería una buena correa de transmisión del nacionalismo como arzobispo.

En el lado contrario estarían los candidatos que menos gustarían al nacionalismo y que serían curiosamente dos obispos que ejercen en Cataluña: Saiz Meneses y Romá Casanova, de Tarrasa y Vic, respectivamente y que están realizando una gran labor en sus diócesis, dejando en evidencia en no pocas ocasiones a la Barcelona de Sistach. Ambos son catalogados como "españolistas" por los sectores más nacionalistas. En un punto intermedio entre nacionalistas y no nacionalistas estarían el actual auxiliar de Barcelona, Sebastian Taltavull y el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol.

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