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Ricardo Blázquez, un presidente de transición para suceder a Rouco en la Conferencia Episcopal

Los obispos han optado por un obispo de perfil más bajo para sustituir a Rouco. Carlos Osoro ha sido elegido vicepresidente.

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Ricardo Blázquez, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal | EFE

Los obispos españoles han optado por el camino más corto y sencillo a la hora de afrontar la etapa post-Rouco en la Conferencia Episcopal. Esta Asamblea Plenaria se presentaba como clave para vislumbrar cuál será la nueva línea que seguirá la Iglesia española tras dos acontecimientos importantes. Por un lado, la llegada de Francisco al Papado con su particular estilo y con la reciente visita de todos los obispos a Roma y por otro lado la de un cardenal de Madrid fuera de las quinielas.

Ante esta tesitura, finalmente los obispos han optado por Ricardo Blázquez, una presidencia de transición y también por una cierta continuidad, no tanto por el perfil de cada uno pues son bastante diferentes sino por el devenir de los acontecimientos.

El arzobispo de Valladolid ha ganado con una mayoría muy abultada puesto que ha obtenido 60 votos por los diez conseguidos por Osoro, los cinco de Asenjo, los dos del Del Río y el único apoyo de Omella. Sólo él aparecía en la mente de los obispos españoles a la hora de sustituir a Rouco Varela. También se ha producido un voto en blanco.

Mientras tanto, Carlos Osoro ha sido elegido vicepresidente de la Conferencia Episcopal. El arzobispo de Valencia es una de las figuras al alza en la Iglesia española y suena incluso para las sedes de Barcelona y Madrid, cuyos obispos ya presentaron la renuncia. A sus 68 años, y con su personalidad vital y extrovertida, está llamado a ser el próximo líder de la Iglesia española en los próximos años.

Con Blázquez ha ganado el candidato previsto. Por tanto, nada de revolución en la Conferencia Episcopal. El nuevo presidente tiene 72 años por lo su recorrido será para un sólo mandato antes de que deba presentar la renuncia al Papa por límite de edad. Es en este sentido en el que los obispos han optado por un presidente de transición ante la gran etapa de Rouco al frente del órgano de los obispos, con cuatro mandatos a lo largo de su trayectoria, algo que nadie había conseguido hasta ahora.

Además, ha sido el camino más fácil para sus compañeros. Al igual que han hecho otros episcopados como recientemente el de Estados Unidos, los españoles han aupado a la presidencia al que hasta la fecha ocupaba la vicepresidencia. Para más inri, monseñor Blázquez ya había ostentado la presidencia de la Conferencia Episcopal de 2005 a 2008 alternando de este modo los mandatos del cardenal Rouco Varela. Blázquez fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal cuando era obispo de Bilbao. Sus compañeros querían reconocer su difícil labor en el País Vasco. Ya en 2010 Benedicto XVI quiso premiarle al nombrarle para un arzobispado, en este caso el de Valladolid, pero sobre todo para una vida más tranquila de la que llevaba hasta entonces.

Pues sobre todo los obispos consideran a Blázquez una persona buena, tranquila, afable, de perfil bajo y un gran teólogo. En definitivas cuentas, una persona de consenso y que evita las confrontaciones innecesarias, otro de los motivos por el que los obispos han querido que sea él el que reciba el testigo de la etapa post-Rouco.

Sin embargo, su perfil y el del cardenal de Madrid no son antagónicos sino más bien lo contrario ya que les une una gran relación. Ricardo Blázquez trabajó en la Universidad Pontificia de Salamanca llegando incluso ser vicerrector en un centro en el que Rouco fue rector hasta que fue llamado a ser obispo en Santiago de Compostela.

Esta relación continuó además en la ciudad jacobea. Blázquez fue llamado por Juan Pablo II a ser obispo auxiliar de Rouco Varela hasta que fue trasladado a Palencia ya como obispo titular, paso previo para llegar a Bilbao en 1995. Por tanto, no son carreras divergentes y lejanas sino que han ido unidas en muchos puntos, tanto en Salamanca, Santiago y también en la Conferencia Episcopal.

Ricardo Blázquez nació en la localidad abulense de Villanueva del Campillo el 13 de abril de 1942 y fue ordenado en 1967. Más tarde obtuvo el doctorado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y estudió en en distintas universidades alemanas, al igual que el cardenal Rouco.

Pronto comenzó su carrera docente en la Universidad Pontificia de Salamanca donde llegó a ser decano de la Facultad de Teología y vicerrector hasta que fue nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela en 1988 recibiendo precisamente la consagración episcopal del presidente saliente de la Conferencia Episcopal.

En 1992 fue promovido al obispado de Palencia hasta que en 1995 le llegaba el que haya sido su destino más complicado. Juan Pablo II le nombraba obispo de Bilbao y llegaba al País Vasco en uno de los momentos más convulsos en dicha comunidad con el terrorismo campando a sus anchas y con un clero en gran parte nacionalissta y una gran desafección de los fieles. Mítico es el recibimiento que hizo de él Xabier Arzalluz refiriéndose al obispo como "ese tal Blázquez".

Pero con su estilo tranquilo y suave, el obispo castellano fue calmando los ánimos e intentó muy poco a poco ir revirtiendo la situación de la diócesis vizcáina. Fue estando en Bilbao cuando sus compañeros le eligieron presidente de la Conferencia Episcopal en 2005 hasta 2008 y luego vicepresidente de 2008 hasta la actualidad. Cierra por fin el círculo.

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