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El odio enfermizo de la izquierda española a Rouco Varela

Una revista pide en Twiter un "pronto fallecimiento" del cardenal Rouco Varela. La izquierda no le perdona su liderazgo de la Iglesia española.

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La homilía de Rouco Varela durante el funeral de Estado de Adolfo Suárez ha desatado un torrente de críticas e insultos contra el arzobispo de Madrid, algo que no es nuevo puesto que siempre ha sido el objetivo favorito de la izquierda.

El arzobispo de Madrid presidió el funeral, y en su homilía destacó a Suárez como ejemplo de concordia, y se preguntó por qué no puede darse ahora tal y como se dio en el pasado, aunque advirtió del riesgo de que se repitan las actitudes que llevaron a España a la Guerra Civil.

La sola mención de la contienda le ha costado al cardenal Rouco un sinfín de críticas desde el ámbito político hasta el periodístico. Desde Rosa Díez hasta los nacionalistas han censurado las palabras del arzobispo y el hecho, nada inusual, de que sonase el himno de España en el funeral, mientras que en las redes sociales literalmente ha sido masacrado.

Ejemplo de este odio visceral es de la revista Mongolia. Esta publicación de izquierdas ha dedicado un tuit tan ofensivo contra el cardenal de Madrid que incluso roza lo delictivo. "Le recomendamos a Rouco un pronto y placentero fallecimiento", afirmaba. Lejos de retractarse, desde la revista siguen jactándose sobre su deseo sobre la muerte del prelado.

Sin embargo, esta espiral de odio hacia Rouco Varela no es nada nueva. La izquierda no le perdona que hable sin pelos en la lengua poniendo siempre los puntos sobre las íes, guste o no guste a sus destinatarios. A lo largo de su trayectoria ha sido caricaturizado y vilipendiado por la izquierda como ningún otro obispo lo ha sido en España.

Su defensa de la unidad de España, sus críticas al nacionalismo exacerbado, al terrorismo, al laicismo radical y su defensa a ultranza de la vida y de la libertad religiosa le ha granjeado un número más que elevado de enemigos.

Este hecho quedó de manifiesto de manera reciente durante el funeral por el décimo aniversario del 11-M en La Almudena y en las elecciones a la Conferencia Episcopal que se produjeron dos días después. Durante esas jornadas los medios de comunicación de izquierdas dedicaron agrios artículos contra él y su histórica trayectoria. "¡Váyase en buena hora, el señor Rouco Varela. Su despedida nos deja unas semillas de cicuta"", afirmaba Iñaki Gabilondo.

Lejos de achantarse ante las críticas, el arzobispo de Madrid siempre se ha mantenido firme y perseverante en sus convicciones. Aunque no le ha salido gratis. El pasado mes de febrero era víctima de una agresión de las feministas de Femen. En una visita a una parroquia madrileña, un grupo de extremistas de este grupo rodeaban al arzobispo de 77 años gritándole, insultándole y lanzándole ropa interior manchada de sangre.

El Ejecutivo de Zapatero, punto de inflexión

Pese a que la izquierda siempre ha tenido entre ceja y ceja al obispo gallego este odio experimentó un especial crecimiento con la llegada al poder del PSOE de la mano de Rodríguez Zapatero. Su gobierno se convirtió en el más anticatólico de la democracia y diseñó una ingeniería social frontalmente opuesta a las enseñanzas de la Iglesia.

Durante los años del zapaterismo, la Iglesia Católica encabezada en España por el propio arzobispo de Madrid, fue uno de los grandes opositores a las políticas del Ejecutivo socialista y a sus principales medidas como Educación para la Ciudadanía, la nueva ley del aborto, el matrimonio homosexual o la propaganda anticatólica promocionada por el PSOE. Coincidente en el tiempo, la Conferencia Episcopal dirigida por él mismo también afirmaba en varios documentos que la unidad de España representaba un bien moral a preservar.

De este modo, la izquierda y los nacionalistas tenían en Rouco un objetivo prioritario. Por ello, las terminales mediáticas creadas por Zapatero en sus años de gobierno se lanzaron sin piedad contra el arzobispo y era común ver todos los días caricaturas del prelado en televisión y publicaciones de la izquierda. Y así hasta hoy.

Pese a todo y pese a muchos, Antonio María Rouco Varela ha marcado una etapa en la Iglesia española durante las últimas décadas. Eso quizás sea lo que no hayan podido soportar sus enemigos. Ha sido cuatro veces presidente de la Conferencia Episcopal, lleva 16 años como cardenal, ha participado en dos Cónclaves y ha sido el único obispo en el mundo que ha organizado dos Jornadas Mundiales de la Juventud siendo un peso pesado en Roma y una personas de gran confianza de sobre todo dos Papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Sus números dicen todo de un obispo que, al igual que ha sido odiado sobremanera por la izquierda, ha sido muy querido por unos feligreses que han visto que ha dejado la Diócesis de Madrid como un ejemplo en todo el mundo occidental.

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