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El cardenal Omella también purga: año "sabático" para el cura Ballester

El sacerdote publicó una dura carta contra el documento de los obispos catalanes a favor del separatismo.

(Barcelona)
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Juan José Omella | Wikimedia

Custodio Ballester es un cura incómodo en Cataluña porque ni es nacionalista ni tiene complejo alguno en defender que Cataluña es España, que las procesiones de Semana Santa, incluidas las de la Legión, están bien y que la homosexualidad, no, afirmación última que le supuso la apertura de un expediente en la Generalidad, recién archivado, por si había incurrido en apología del odio contra el colectivo LGTBI. Es la polémica más reciente que ha protagonizado Ballester como párroco de la Inmaculada de Sanfeliu, en Hospitalet de Llobregat.

Sin embargo, no es esa la homilia, ni las presiones de la alcaldesa socialista y los partidos nacionalistas, por las que el arzobispado de Barcelona ha decidido que Ballester se merece un "año sabático", sino la dura carta que publicó el sacerdote contra el documento en el que los obispos catalanes le echaban un capote a Puigdemont y Junqueras declarándose "herederos de la larga tradición de nuestros predecesores, que les llevó a afirmar la realidad nacional de Cataluña". También abogaban los obispos, con Juan José Omella, titular de Barcelona y recién creado cardenal al frente, por el referéndum: "Conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán, para que sea estimada y valorada su singularidad nacional, especialmente su lengua propia y su cultura".

El "pueblo teológico catalán"

Ballester, conocido también por permitir que los veteranos de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios procesionaran con el Cristo de la Buena Muerte por las calles del barrio, reaccionó a la nota obispal con una carta en la que lamentaba que "en su nota conjunta, los obispos de Cataluña no hablen del Pueblo de Dios (que es el que la Iglesia nos confió), sino sólo del pueblo de Cataluña (el medio pueblo de Cataluña que tiene el poder y por el que parecen apostar) elevándolo así a categoría teológica; me duele que no se nombre en ningún momento ni a Cristo ni a su Iglesia y se prescinda del anticristianismo radical de ese "pueblo de Cataluña" que ha profanado ya los símbolos más sagrados de nuestra fe".

Ballester aprovechaba el repaso para desvelar las advertencias que había recibido del arzobispado y decía sentirse engañado porque "porque durante meses se me ha conminado a evitar cualquier connotación, en mis palabras y actuaciones, que pudiese ser interpretada como un posicionamiento a favor de la unidad de España, que forma parte de las legítimas aspiraciones de la mitad del pueblo catalán; porque se me indicó que cualquier manifestación pública en ese sentido podía provocar crispación y división entre los fieles católicos que viven en Cataluña".

Amplio expediente

Engordaba en el arzobispado la carpeta de los "pecados" de Ballester, a los que él mismo se refería en la carta que colmó el vaso revelando los argumentos que le refirió Omella sobre sus actividades: "Por tanto, que la procesión con el Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios en Hospitalet estaba fuera de lugar; que la Santa Misa celebrada por los difuntos en acto de servicio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no era de mi competencia; que la atención pastoral prestada a los nonagenarios socios de la Hermandad de la División Azul y el posterior acto académico eran una provocación en toda regla; y que la manifestación contra la cristianofobia y por la libertad de culto y de expresión en la Plaza de San Jaime -con la imagen de Cristo crucificado- no era conveniente que estuviera acompañada por ningún sacerdote porque producía crispación social".

"Permiso de ausencia"

El arzobispado ha fulminado a Ballester en dos líneas de un comunicado donde se recogen los nombramientos y cambios de parroquias para el próximo curso pastoral. Bajo el epígrafe "Permiso de ausencia de la Archidiócesis" se comunica que "Mn Custodio Ballester, hasta ahora rector de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Hospitalet de Llobregat, permiso para un año sabático". Una manera muy singular de referirse a una purga en el lenguaje de la iglesia nacionalista catalana. El "permiso de ausencia de la archidiócesis" parece indicar que el año sabático incluye la prohibición de pisar Cataluña por una temporada. La alcaldesa socialista de Hospitalet, Nuria Marín, más benévola que Omella, sólo quería extraditarlo a Barcelona.

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