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Rajoy: "Basta con que Puigdemont diga que no ha declarado la independencia"

Da de plazo a Puigdemont hasta el lunes para que aclare si ha declarado la independencia. Su respuesta “marcará el futuro de los acontecimientos".

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Mariano Rajoy defendió su actuación contra el golpe separatista en la sede de la soberanía nacional. "Ajustada a derecho, proporcional e integral", afirmó. Antes de acudir al Congreso, conversó por separado con Pedro Sánchez y Albert Rivera para consensuar su respuesta a Carles Puigdemont y reunió al Consejo de Ministros. El resultado: un requerimiento formal al Gobierno catalán para que "confirme" si el martes declaró la independencia de Cataluña. Según Moncloa, es el primer paso para hacer uso del artículo 155 de la Constitución.

"Un requerimiento, dos peticiones, dos plazos". En el texto enviado al líder catalán, Rajoy le da cinco días -hasta el lunes a las 10:00h- para que aclare lo ocurrido en el Parlamento autonómico. En caso de que admita la declaración de independencia, no sea claro o simplemente no responda, el Ejecutivo realizará una segunda petición, en la que exigirá a Puigdemont que vuelva a la legalidad. Tendrá hasta el jueves 19 a las 10:00h para echarse atrás antes de que, según el Ejecutivo, se celebre un Consejo de Ministros para activar"de forma inmediata en el Senado" el artículo 155.

Así las cosas, el jefe del Ejecutivo avisó a Puigdemont de que su respuesta "marcará el futuro de los acontecimientos" en los próximos días. "Deseo fervientemente que acierte", destacó en su comparecencia en la Cámara Baja. "Basta simplemente con que diga que no declaró la independencia", destacó en dos ocasiones. "Si tuviera un mínimo de generosidad, respondería al requerimiento y abriría vías de cara al futuro", añadió. "Hay que volver cuanto antes a la legalidad", reclamó tanto por la mañana, en su breve declaración en Moncloa en la que no admitió preguntas, como ya por la tarde en el Congreso.

"Intentaré ser muy claro desde el primer momento: nuestra democracia vive estos días uno de los momentos más graves de su historia reciente. No se trata de una disputa de competencias o de una diferencia entre administraciones. No estamos siquiera ante un problema de orden público. No es así. Lamentablemente no es así", admitió el presidente. Se reafirmó: Puigdemont y sus socios "han utilizado su posición institucional para perpetrar un ataque desleal y muy peligroso contra nuestra Constitución, la unidad de España, el propio estatuto y, lo que es peor, contra la convivencia pacífica entre ciudadanos".

Ante esta grave crisis, Rajoy mentó por primera vez públicamente el 155 pero no explicó su plan concreto en caso de que el líder catalán no se retracte. Lo que hizo durante buena parte de su intervención en el Congreso fue realizar un pormenorizado y duro relato de lo vivido durante las últimas semanas en Cataluña. "A nadie le puede gustar lo que ocurrió el 1 de octubre. Nadie puede sentirse feliz o satisfecho. Ni de la imagen de Cataluña ni de la farsa de las urnas ni de las burdas manipulaciones que ese día se vertieron contra la Policía y la Guardia Civil", dijo sobre la jornada del referéndum ilegal. "Cuando se rompe la ley, surge el miedo, la inseguridad y la zozobra", añadió, mentando a renglón seguido las consecuencias económicas del golpe.

En cuanto a las peticiones de diálogo, reiteró que nada tiene que hablar fuera de la ley. Y recordó: "No es posible establecer un diálogo para acordar sobre lo que está expresamente prohibido en el artículo 2º de la Constitución: negociar sobre la titularidad de la soberanía que corresponde al conjunto de los españoles y sobre la invisibilidad de España". Además, Rajoy quiso enfatizar que, en los últimos años, han sido varios sus intentos de entablar una negociación con la Generalidad. "Los gobernantes de Cataluña no pueden alegar que no se dialogo con ellos porque es falso", afirmó. Además, volvió a rechazar cualquier tipo de mediación.

Dejados claros los límites, el jefe del Ejecutivo confirmó su disposición a una reforma de la Constitución en un claro guiño a Sánchez, con el que quiere mantener la sintonía. "En una democracia deliberativa como la nuestra, todo es susceptible de ser dialogado. Pero, recordemos, el diálogo es lo opuesto a pretender avanzar por la vía de la ilegalidad, la amenaza o los hechos consumados", destacó. Por su parte, se revolvió en un momento dado contra Rivera por sus críticas por la falta de "contundencia". "A veces no le entiendo", le espetó, "tiene todo el derecho a opinar, yo tengo que gobernar".

Mientras, en los pasillos de la Cámara, varios ministros insistieron en que la pelota ahora está en el tejado de Puigdemont. "Está en sus manos", según el propio Rajoy. "Hemos perdido el vértigo pero hay que hacer las cosas bien. Los mayores expertos del 155 los tenemos nosotros", trasladaron fuentes del Ejecutivo. "Es hora de poner fin a este desgarro y hacerlo con serenidad, con prudencia y con el objetivo último de recuperar la convivencia", zanjó el presidente desde la tribuna.

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