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Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera mantienen sus diferencias sobre la reforma constitucional

La polémica por el sistema de financiación se cuela en el aniversario, con acusaciones cruzadas entre Susana Díaz y Rajoy. 

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Ana Pastor y Pablo Iglesias, durante la recepción del aniversario constitucional. | EFE

Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera han vuelto a coincidir, dos años después, en la celebración del aniversario de la Constitución en el Congreso de los Diputados. En 2016 no estuvo el entonces dimitido Sánchez ni, por decisión particular, el líder de Podemos. En esta ocasión, y a un año exacto de que la Carta Magna de 1978 cumpla cuarenta años, todos han coincidido en un consenso de mínimos: ninguno se cierra en banda a abrir el melón de la reforma constitucional. Si bien, a partir de ahí, comienzan las diferencias, algunas muy importantes.

Para el Gobierno, la reforma sigue sin ser una prioridad. El presidente únicamente se comprometió a estudiar las propuestas que surjan de la comisión de la Cámara Baja. Y dejó claro sus líneas rojas: "Lo que sea España lo decidirán todos los españoles" y él no apoyará nada que vaya en contra "de la soberanía nacional". Además, tanto él como Ana Pastor, en su solemne discurso, ensalzaron la vigencia de la Carta Magna. "Es surrealista este debate", se quejó el jefe del Ejecutivo ya sin micrófonos encendidos, no sin precisar que lo importante es saber qué se quiere reformar y el consenso que esta fórmula cosecharía.

Por su parte, los socialistas insisten en una reforma de la Constitución con urgencia. El líder de los socialistas, Pedro Sánchez, se reafirmó en su idea de que la Carta Magna se debe "defender, aplicar y reformar" y aseguró que "el objetivo de esa reforma es forjar grandes consensos para dar estabilidad y seguridad" en el futuro tal y como hicieron los "padres de la Constitución" hace 39 años.

Sánchez fija un horizonte de trabajo gracias a la Comisión Territorial que está vigente en estos momentos en el Congreso y destacó que sigue confiando en el compromiso que fijó con Rajoy para que en un plazo de seis meses se abra esa subcomisión para una posible reforma de la Constitución.

También del lado socialista, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, reiteró que es necesaria una reforma urgente para garantizar el Estado del Bienestar a todos los españoles. "Un buen padre de familia tiene que tratar igual a todos sus hijos, y al que menos tiene ayudarlo más, pues en este caso,Rajoy no tiene tiempo para la inmensa mayoría de los españoles", dijo. Díaz razonó que el país ahora necesita consenso, unidad, acuerdos y un proyecto de convivencia colectivo pero reconoció que no ve voluntad por parte de Partido Popular y Podemos.

Pablo Iglesias fue el primero de los líderes de los cuatro grandes partidos en llegar al Congreso. Lo hacía explicando su ausencia el año pasado y diciendo que"en este caso, la situación en nuestro país es lo suficientemente grave" para que cuenten con su presencia. Tras ello, el líder de Podemos puso sobre la mesa su reforma constitucional que tiene que tener tres patas: "Un nuevo acuerdo social, un pacto territorial y un acuerdo frente a la corrupción". Para ello, añadió, "es necesario un diálogo entre quienes piensan diferente", "un gran diálogo de país". "No se trata de contentar a unos para perjudicar a otros, de lo que se trata es de construir un nuevo acuerdo que haga que ciudadanos de territorios diferentes con sentimientos nacionales diferentes se puedan poner de acuerdo para un proyecto colectivo", insistió.

"Nosotros pensamos que España es plurinacional, ya la Constitución del 78 hablaba de regiones y nacionalidades", resumió Iglesias, que mostró su enorme distancia con el PP. A juicio del secretario general de Podemos, "asumir el carácter diverso de nuestra patria implica transitar por caminos del diálogo. Se trata de construir un nuevo acuerdo con el que los ciudadanos, de territorios diferentes, se puedan poner de acuerdo para un proyecto colectivo. Eso es incompatible con lo que hemos visto hasta ahora y con la dinámica del choque de trenes", finalizó.

Desde Ciudadanos, están a favor de la reforma, pero también muestran sus reservas. Albert Rivera abogó genéricamente que hay que reformar el texto de 1978 pero "no romperlo" ni enfocar su modificación con el objetivo de "contentar a quienes nunca van a estar contentos" en referencia a los independentistas. Y ensalzó, en línea con los miembros del Ejecutivo, los logros de la Carta Magna: "Cuarenta años de éxito, cuarenta años de prosperidad, de bienestar, de igualdad, de libertad, de europeismo".

La financiación autonómica también ocupó buena parte de las intervenciones de los líderes políticos. Y tampoco hubo consenso. El principal rifirrafe vino de la mano de Susana Díaz y Rajoy. "El presidente no quiere reformar el sistema", denunció la líder andaluza, que recordó su compromiso de tener listo el nuevo modelo a finales de este año. "No cumple su palabra", se quejó. El jefe del Ejecutivo replicó que "con 137 diputados no se puede aprobar un sistema de financiación" y pidió a los socialistas que se sienten a negociar.

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