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Rajoy vuelve a los pueblos: "Hay quien presume de no haber gobernado nunca"

El candidato evita referirse expresamente al debate y al 'no' de Aznar. Casado da la cara por el expresidente: "Es imprescindible".

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El candidato juega al dominó en Olmedo, Valladolid. | David Mudarra.

Vuelta a los pueblos. A los paseos, por la mañana en Olmedo (Valladolid) y por la tarde en Benavente (Zamora). En los dos municipios, en los que ganó el PP, Mariano Rajoy recibió una cálida acogida pese a la gélida temperatura, siempre bajo cero. "A pesar del frío, yo tengo calor", dijo. Jugó -y perdió- al dominó, saludó a cuantas personas pudo y en la segunda de sus visitas se llegó a subir a un banco del paseo de la Mota, como hizo en ese mismo parque hace nueve años.

"Hay quien presume de no haber gobernado nunca", se quejó cada vez que cogió el micrófono en su periplo por Castilla y León. "Surgen fuerzas políticas por todas partes", añadió. El candidato eludió referirse al debate que enfrentó a sus tres principales rivales y al que no quiso asistir, pero se reafirmó en sus críticas, principalmente dirigidas a Albert Rivera. Sin mentarle, como siempre, Rajoy avisó de que no es lo mismo "opinar que decidir", y censuró a quienes "están en contra del AVE y del mundo rural".

Ante un público en su gran mayoría mayor, Rajoy repitió las ya conocidas consignas. España no necesita "volver a las recetas antiguas, caducas y trasnochadas" -en relación al PSOE- ni tampoco está "para experimentos" –en alusión a Ciudadanos-. Si bien, y aunque Jorge Moragas insistió en que el rival de referencia es Pedro Sánchez y de ahí que sólo tenga un cara a cara con él en esta campaña, el candidato puso especial empeño en desgastar a Rivera.

Empezó, como hace cada vez que acude a un pequeño municipio, asegurando que las Diputaciones provinciales "son imprescindibles" mientras que otros "están en contra". "Vamos a seguir defendiendo el mundo rural, la agricultura y la ganadería", resumió, cosechando el aplauso de los vecinos congregados. Después, patrocinó los "partidos fuertes" –y citó al PP- frente los "inventados en una tertulia de televisión". "En ningún pueblo de Zamora no hay alguien que enarbole la bandera del PP", enfatizó, mientras Fernando Martínez Maíllo, cabeza de lista la provincia y vicesecretario general, animaba a seguir aplaudiendo también subido en el banco.

"Cuando se gobierna hay que saber tomar decisiones, tener equipo y gente que te ayude", subrayó Rajoy que volvió a rescatar la tesis de que, si gana Rivera, las partidas para el tren de alta velocidad estarán en peligro.

Frente a los riesgos que representan Rivera y Sánchez, Rajoy se erigió como garante de estabilidad y buen gobierno pese a la difícil herencia recibida. Se centró en esta ocasión en las pensiones, más aún teniendo en cuenta el público que tenía a su alrededor. "Cuando no había, porque no se recaudaba dinero, este partido mantuvo el sistema de pensiones y no las congeló. Las aseguró y lo va a seguir haciendo", proclamó. También se fijó como prioridad la creación de empleo, la unidad de España y la lucha contra el terrorismo, como viene haciendo en esta precampaña. "Echándole huevos", le gritó entonces un simpatizante. "Hay que decir las cosas como son", contestó él. "La única batalla perdida es la que no se da", remató.

Casado da la cara por Aznar

En síntesis, el día después, Rajoy hizo como si el debate no hubiese existido, toda vez ya dijo a la misma hora en Telecinco que "el importante" es el suyo con Sánchez. "Entiendo que todo el mundo quiera más debates y entrevistas pero yo llego donde llego", fue su argumento. Si bien, en público y en privado, su entorno no dudó en vender que hizo bien en dejar el atril vacío. El rifirrafe "fue una excelente ocasión para ver quién va a ser el líder de la oposición", afirmó Pablo Casado.

En palabras del portavoz de Génova, "la que ganó el debate fue la opción del PP" frente al "enredo de cuánto se iba a derogar, cuánto se iba a rectificar" o "de quién era más telegénico o de quién era más joven y regenerado". "España es mucho más que eso. En España las cosas han funcionado", sostuvo Casado, en línea con la versión ofrecida por el equipo del candidato.

Por su puesto, Rajoy tampoco dijo nada de la ausencia de José María Aznar, con el que no mantiene interlocución alguna, en campaña. De la dirección nacional, únicamente Casado dio la cara por él y contradijo a Moragas, que quitó "drama" al portazo político. "Es una persona imprescindible para el partido" y "todo lo que representa es muy positivo porque es la buena gestión política y la firmeza en los principios", destacó Casado del expresidente, que fue su jefe durante varios años en FAES.

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