DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS
Enviado por Sylvia78 en 2012-01-05 21:11
Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio
es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener
algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una
persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior.
Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa
porque es justa.
Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de
educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.
El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi
trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman
todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano
puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos,
en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros,
pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el
estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las
seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque,
aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta
de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego
a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí
tengo jefes. Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que
por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo
“enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche,
el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni
chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro
dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los
bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis
alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura
que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente
las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.
No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un
mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso
escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo
en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos
días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de
Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico
las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.
No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí,
me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy
importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento
privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo
superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles,
aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos
me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo
con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten
objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos
y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo
me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios
profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto
esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.
Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le
cuestan ni un euro al contribuyente.
Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el
fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo
solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir
derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son
recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No
veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como
vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero
culpable.
Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele
no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que
se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los
políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de
esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido
valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de
esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen
privilegios, que lo paguen ellos. Por la dignidad del docente, que es
lo que no nos pueden quitar.