
Los bancos ya no prestan a particulares, pero tampoco se fían de sus competidores. El mercado de crédito está seco. La FED y el Banco de Inglaterra continúan bajando los tipos. El BCE inyecta 500.000 millones de dólares en el sistema financiero. El 19 de diciembre, el segundo banco más grande de EEUU, Morgan Stanley, anuncia unas pérdidas históricas de 9.000 millones de dólares asociadas al mercado inmobiliario. La búsqueda de liquidez es una agonía para las entidades. Las caricaturas de los diarios económicos muestran a banqueros en las esquinas, con la mano extendida: "¡Dame algo!".