
Si había un país europeo que podía alardear de su desempeño económico, ése era Irlanda. El tigre celta es en 2008 un ejemplo de lo que la liberalización de una economía puede hacer. El 29 de septiembre de ese año, su Gobierno toma una decisión dramática y aprueba una garantía de crédito por valor de 400.000 millones de euros para los bancos irlandeses. De esta forma, nacionaliza una deuda que no será capaz de pagar. Un Estado con cuentas sanas y una economía productiva se hunde en el abismo por culpa de su sistema financiero y de una mala decisión de sus políticos. El sueño del celta acaba en una terrorífica pesadilla.