
El Unzen fue el protagonista de la peor erupción en términos humanos de la historia de Japón. En 1792, este volcán, de 1.500 metros de altitud, entró en erupción provocando un maremoto de tal intensidad que murieron a causa de él unas 15.000 personas. En 1991 volvió a estallar su cima matando a 43 personas entre las que se encontraba un equipo de tres vulcanólogos que se habían acercado hasta allí para estudiar de cerca el evento.